9 Junio 2022

Alejandro Gaviria, amigo de sus verdugos

Crédito: Yamith Mariño

La estrategia de "desmontar la amenaza electoral" que significaba Alejandro Gaviria para el Pacto Histórico, dejó en claro que la guerra sucia funciona más de lo que parece a simple vista.

La adhesión de Alejandro Gaviria a la campaña de Gustavo Petro estaba cantada. El exministro de Salud le había hecho guiños al líder del Pacto Histórico desde antes de la primera vuelta, a pesar de ser el director programático de la candidatura de Sergio Fajardo; y sus constantes fricciones con los demás miembros de la Coalición de la Esperanza (que en su mayoría se decantó por apoyar a Rodolfo Hernández) hacían previsible que tomara un camino distinto a ellos. Por eso el pasado 3 de junio, cuando circuló un video de Gaviria anunciando que apoyaba a Petro, nadie se sorprendió. Su llegada a esta campaña fue recibida como un parte de tranquilidad para aquellos que formulaban reparos contra las propuestas en materia económica del exalcalde de Bogotá.

"Creo que con salvedades y preocupaciones en algunos temas, Gustavo Petro representa en este momento la opción de cambio más responsable, institucional y liberal. Los riesgos de un rompimiento institucional, sobre todo con el Congreso, pero también con las cortes son mayores con Rodolfo Hernández", afirmó. 

Sin embargo, en las últimas horas a Gaviria le cayó un baldado de agua fría por cuenta de los videos que publicó la revista Semana. En ellos se ve a Roy Barreras y a otros miembros del círculo cercano de Gustavo Petro conversando sobre su aspiración presidencial y los obstáculos que debe sortear para llegar a la Casa de Nariño. Entre los temas tocados en el encuentro estuvo la forma en que debilitarían las entonces candidaturas rivales. Una de ellas era la de Alejandro Gaviria, quien fue precandidato de la Coalición de la Esperanza hasta el 13 de marzo. 
 

Barreras, además de asegurar que se debe debilitar al centro político, expone a sus interlocutores una estrategia para disminuir las posibilidades de Gaviria de convertirse en candidato y aparecer en el tarjetón de la primera vuelta. 

Hay que ir al ataque contra Alejandro Gaviria y no puede ser Petro el que lo ataque”, señaló. Y más adelante fue contundente sobre lo que se debía hacer: “Alejandro Gaviria es una amenaza electoral y vamos a ocuparnos de desmontar esa amenaza”. Estas afectaciones generadas por la campaña del Pacto Histórico, según lo que comenta Barreras, también incluyeron a Sergio Fajardo.

El proceder del Pacto Histórico ha sido calificado como “guerra sucia” por parte de sus detractores, mientras que dentro de la campaña de Petro se han limitado a denunciar que fueron grabados de forma ilegal. Afirman que la publicación de los videos responde a un cálculo electoral debido a que se difundieron solo semana y media antes de que tenga lugar la segunda vuelta. 

El término “guerra sucia” hace referencia a la reproducción y trasmisión de información verdadera o falsa a través de diferentes medios —casi siempre redes sociales— para afectar la percepción que el electorado tiene de determinado candidato. La campaña de Gustavo Petro ya tenía un antecedente en este aspecto. Comenzando el mes de mayo se viralizó un video en el que Isabel Zuleta, senadora electora por el Pacto Histórico, aseveraba ante varios ciudadanos que su objetivo había sido marchitar la candidatura de Sergio Fajardo.

A Fajardo lo quemamos y fue una tarea dura, hasta en Procuraduría y Contraloría. Fue una tarea dura de demostrar que ese tipo no puede estar en la presidencia”, declaró. Luego agregó que, desde entonces, se enfocaría en Federico Gutiérrez: “Y voy a salir hablando de Fico con todo lo que tenemos guardado, entonces necesitamos que ustedes estén pendientes de la estrategia para, cuando empecemos a salir, ustedes la puedan replicar por todas partes. Fico no aparecía en el panorama nacional hasta hace un mes, Fico fue una sorpresa para todos”.

No es posible concluir qué tanto influyó la “guerra sucia” en los resultados de primera vuelta, pero es claro que ni Federico Gutiérrez ni Sergio Fajardo pasaron a segunda vuelta. El primero hoy apoya a Rodolfo Hernández y el segundo anunció que votará en blanco. Mientras tanto, otro de los afectados, Alejandro Gaviria, sí está con Petro. A través de un trino, el exministro reafirmó su adhesión al exalcalde de Bogotá y enfatizó que la política “es un mundo imperfecto”.

Quizá el antecedente más recordado de este tipo de estrategias fue la empleada durante la votación del plebiscito para refrendar los acuerdos de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc. Unos días después de que el no triunfara por un estrecho margen, Juan Carlos Vélez, gerente de la campaña que se oponía a los acuerdos, reveló en una entrevista con el diario La República que su intención era que “la gente saliera a votar verraca”, y para eso dividieron la población en diferentes grupos a los que les enviaron mensajes sobre los supuestos peligros de llegar a una paz como la pactada en La Habana. La mayoría de los señalamientos a los acuerdos eran falsos e infundados y, sin embargo, Vélez lo contó como un logro.

En la presente coyuntura faltan solo diez días para que los colombianos elijan al reemplazo de Iván Duque. Es muy probable que la guerra sucia, a pesar de lo acontecido, vaya en ascenso en vez de mermar.