15 Septiembre 2022

La joya que dirigirá el Banco Agrario

Fernando Osma, exsindicalista de ETB denunció en 2014 millonarios bonos pagados a directivos de la empresa.

Crédito: Yamith Mariño

Fernando Osma, exfiscal del sindicato de la ETB, denunció en 2014 las millonarias e irregulares bonificaciones que les fueron pagadas a directivos de la empresa de entonces. Osma terminó despedido, mientras que uno los denunciados, Hernando Chica Zuccardi, acaba de ser nombrado en el banco que velará por los intereses campesinos.

Por: Iván Serrano

En abril de 2014, Fernando Osma, fiscal de Sintrateléfonos, sindicato que agrupa a los trabajadores de la ETB, recurrió a los medios de comunicación para poner en conocimiento de la opinión pública una información que consideró era de interés general. Se trataba del multimillonario pago de “bonos de desempeño” a directivos de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, por un valor cercano a los 12.000 millones de pesos. Dicho pago fue autorizado el 9 de septiembre de 2013 por la junta directiva de la ETB, de la cual hacía parte el entonces alcalde Gustavo Petro y Juan Pablo Morris, hermano del periodista Hollman Morris, entre otros.

El “nuevo modelo” aprobado por la junta directiva -y con el que se definió el pago de millonarios bonos para los directivos- tenía entre sus beneficios, según lo dice el propio Informe de Gestión ETB 2013,  entregar  “mayores recursos para ser distribuidos si los resultados son los establecidos” y “fomentar la unidad en la búsqueda de un bien común entre los colaboradores”.

Pero para el entonces fiscal de Sintrateléfonos, Fernando Osma, el pago de los millonarios bonos estuvo lejos de generarle sentimientos de “unidad” y decidió hacer la denuncia porque, a su juicio, le parecía desproporcionada una bonificación de este tamaño, teniendo en cuenta que durante los 4 años anteriores la ETB había perdido cerca de 500 mil suscriptores.

Los bonos de desempeño fueron una conquista laboral que los trabajadores sindicalizados obtuvieron en la convención colectiva de 1988. Sin embargo, dicha bonificación no era superior a un mes de salario, por lo que Osma y otros miembros del sindicato encontraron más que exagerada la bonificación (con recursos públicos) aprobada para los directivos.

En su momento, las directivas de ETB justificaron el pago de las millonarias bonificaciones basándose en los “extraordinarios” ingresos operacionales obtenidos en 2013. Sin embargo, el 2013 no fue un año especialmente exitoso para las finanzas de la empresa bogotana. En 2012 las utilidades netas fueron de 262.000 millones de pesos y en 2013 bajaron a 169.000 millones, es decir 93.000 millones menos que el año anterior.

Para hacer sus denuncias, Osma se basó en los desprendibles de pago que daban constancia de las abultadas quincenas que les llegaron a los directivos de ETB en la primera quincena de marzo.

Las denuncias de Osma, publicadas en Noticias Uno, no cayeron nada bien en la Empresa. El entonces vicepresidente de Gestión Humana de ETB, Hernando Chica Zuccardi, lo encaró y le dijo: “Ojalá todo lo que haya dicho en la nota sea cierto”.  Esto mientras ingenieros de sistemas de la ETB intentaban determinar desde cuál computador había salido la información de los pagos. 

Osma le dijo a CAMBIO: “Al día siguiente, llegaron al área de talento humano y les confiscaron los computadores a cuatro trabajadoras y les dijeron al personal que si no aparecía la persona que le había entregado los desprendibles a Fernando Osma, apenas terminara la ley de garantías despedirían a quienes tuvieran que despedir”.

Osma, quien como sindicalista entendía que su papel era proteger a los trabajadores, se presentó el 15 de abril en la oficina de gestión humana de ETB y le dijo al gerente del área: “Dejen de perseguir a la gente; si hay alguien responsable de la publicación de esos desprendibles, soy yo“.

En consecuencia, a Osma le iniciaron un proceso disciplinario por acceder de manera ilegal al sistema informático de la empresa. Como resultado de ese proceso, Osma fue despedido y, en un tiempo inusualmente corto, el Juzgado 12 Laboral del Circuito le levantó el fuero sindical. Este tipo de procesos suele durar de dos a tres años. El de Osma se resolvió en 6 meses.

Su despido lo impactó enormemente a él y a su familia: “A mí me despidieron el 29 de abril de 2015, estuve sin trabajo hasta diciembre de 2016. La verdad, siempre me cerraban las puertas por haber sido sindicalista, a pesar de haber siempre defendido a la empresa y plantear un modelo productivo para desarrollarla. No tuve otra alternativa que vender mi apartamento, que venía pagando, para saldar cuentas y evitar que los bancos me destrozaran. Viví una crisis que en determinado momento llegó al punto de tener que depender de la solidaridad de mis amigos, inclusive para lo más básico, que es un mercado”.

Uno de los beneficiarios de estos bonos denunciados por Osma fue el entonces presidente de la ETB, Saúl Kattan, a quien le fueron consignados 220 millones de pesos. El otro beneficiario fue Hernando Chica Zuccardi, quien era vicepresidente financiero de la empresa y quien fue merecedor de un bono de 168 millones de pesos.

Kattan fue recientemente nombrado consejero de Transformación Digital en el ministerio de las TIC; y Francisco Chica Zuccardi, hijo de Piedad Zuccardi, excongresista procesada por parapolítica, fue recientemente nombrado por Petro como nuevo presidente del Banco Agrario.

A Zuccardi, al igual que a Kattan, se les ha señalado como cercanos a Verónica Alcocer, esposa de Gustavo Petro. El 4 de agosto de 2015, en su columna, la periodista Cecilia Orozco le ofició un derecho de petición al entonces alcalde Petro, preguntándole si Kattan había sido nombrado en la presidencia de la ETB por sugerencia de su cuñada María Teresa Alcocer. Petro nunca le respondió.