22 Noviembre 2022

La luna de miel entre los animalistas y el Gobierno parece llegar a su fin

El presidente Gustavo Petro y la senadora Andrea Padilla firmaron compromisos en campaña para sacar adelante una agenda animalista

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

La propuesta de reabrir mataderos y el espaldarazo del Ejecutivo a las exportaciones de ganado en pie tienen en vilo una alianza que pintaba para durar mucho más. En entrevista con CAMBIO, la senadora animalista Andrea Padilla dijo que no puede haber paz total si no se acaba la violencia contra los animales.

Por: Iván Serrano

El pasado 18 de octubre durante su balance por sus primeros 100 días de Gobierno, el presidente Gustavo Petro manifestó su preocupación por el alto precio de la carne vacuna y anunció la reapertura de los mataderos municipales como estrategia para detener el imparable ascenso del precio de este artículo de primera necesidad.

Aunque la propuesta del presidente Petro ha contado con el apoyo de varios sectores, entre ellos Fedegán, cuyo presidente, José Félix Lafaurie, fue llamado recientemente a conformar el equipo de negociadores con el ELN, desde otros sectores –como la academia y los propietarios de frigoríficos– se han mostrado en contra de la iniciativa.

Uno de los sectores que más vehementemente se ha opuesto a la propuesta del presidente Petro es el de los animalistas, quienes han considerado incongruente pretender bajar el precio de la carne reabriendo mataderos y, al mismo tiempo, respaldar la exportación de ganado vivo, actividad que es considerada como uno de los principales factores que inciden en el alza del precio de las carnes vacunas en el mercado local. “Si el presidente quiere bajar el costo de la carne, debería empezar por revisar los efectos económicos de las exportaciones de ganado en pie: los llamados “barcos de la muerte”. Estas exportaciones causan especulación de precios porque se llevan animales por debajo de los 300 kilos y están libres de impuestos”, le dijo a CAMBIO Andrea Padilla, senadora por el Partido Alianza Verde.

Padilla llegó al Senado con votación casi exclusiva de sectores animalistas, y desde el Congreso de la República ha impulsado una agenda que contempla la autorización a la Policía de entrar a domicilios para rescatar animales en peligro, la prohibición de espectáculos que tengan como ingrediente el maltrato animal y la prohibición de las exportaciones de ganado vivo. “En lo que va de este año se han exportado más de 300.000 animales vivos, lo que equivale al 10 por ciento del hato para consumo interno, que es de unos 3 millones de animales. Esto, sin hablar de la crueldad del negocio”.

A través de su cuenta en Twitter, la senadora Padilla le recordó al presidente Petro un acuerdo que firmaron en campaña para impulsar la prohibición de estas exportaciones. En el mismo mensaje, la senadora le insiste al presidente revisar el tema porque, según ella, con la ministra Cecilia López ha sido “imposible”.

CAMBIO habló con la senadora Padilla y le preguntó por los acuerdos firmados con Petro en campaña y su descontento con la ministra López.

CAMBIO: Usted dice que los temas animalistas no han arrancado en este Gobierno. ¿Qué es lo que no ha arrancado?

Andrea Padilla: El presidente, siendo candidato, firmó un gran pacto de cuatro puntos por los animales: destinarles plata, hacer los ajustes institucionales necesarios para atenderlos y luchar contra su maltrato; apoyar la agenda legislativa de protección, que tiene 14 puntos, y avanzar en la prohibición de los “barcos de la muerte”: la exportación marítima de animales vivos. Hasta ahora, ninguno de esos puntos ha estado en la agenda. En las bases del Plan de Desarrollo no aparecen los animales; no se ha conformado la Comisión Intersectorial de Protección Animal, que ordena la política pública (hace más de dos meses hablé del tema con el director del Dapre, pues es la entidad que tiene esta obligación); no ha habido una solicitud a los partidos de gobierno de apoyar el proyecto de ley con el que buscamos prohibir las corridas de toros, y los exportadores de ganado en pie encontraron en la ministra de Agricultura a su mejor defensora.

CAMBIO: ¿Cuál es la importancia de priorizar esta agenda, teniendo en cuenta los otros tantos problemas por los que atraviesa el país?

A.P.: No puede haber paz total si no acabamos la violencia contra los animales. Ellos son el eslabón más frágil de la sociedad, los seres a quienes hemos explotado y agredido sin tregua de innumerables formas. Si no incluimos la violencia en su contra en el conjunto de fenómenos por derrotar, mantendremos vigente un escenario de guerra e injusticia y nos seguiremos envileciendo como especie y sociedad. Pero, además, ¿cómo hacer una reforma agraria y luchar contra el cambio climático sin confrontar la ganadería, o sea, el acaparamiento de tierras, la deforestación, las emisiones de CO2 y de gas metano, la compactación de suelos, etcétera, y prácticas tan crueles como los barcos de la muerte? La lucha por los derechos de los animales no es una lucha pequeño burguesa o de sociedades que han superado las necesidades básicas insatisfechas: es una agenda que está en el corazón de la paz, la justicia y la sostenibilidad de la vida en el planeta.

CAMBIO:  ¿Tiene usted un descontento con la ministra Cecilia López?

A.P.: Sí. Sus ideas son de otro tiempo, ve con desdén la protección de los animales y pareciera tener agenda propia.

CAMBIO: ¿Cree usted que podrán sacar adelante la prohibición de las corridas de toros en el país?

A.P.: Sí. Ha sido un debate difícil en el que hemos cedido y que hemos manejado con respeto y tranquilidad. Confío en que tendremos las mayorías para votarlo el 30 de noviembre y en que los senadores no cederán al lobby económico y a las amenazas electoreras de los taurinos y galleros. Este es un debate de años que ha alcanzado su madurez y se ha decantado, en la opinión pública, en favor de los animales y en contra de la violencia. Por eso, es absurdo que el Centro Democrático haya buscado embolatarlo, mandándome a visitar ganaderías y criaderos en todo el país, pues no hace falta vivir la guerra en carne propia para tener una postura ética a favor de la paz. Por supuesto, un mensaje del presidente Petro ayudaría mucho, en sintonía con su idea de que aplaudir la tortura y matanza de un animal equivale a aplaudir la muerte del ser humano. Además, si este no es el cambio por el que votamos, entonces no sé cuál será.