24 Mayo 2022

Los candidatos ya no necesitan de los debates presidenciales

Gustavo Petro y Rodolfo Hernández han faltado a varios debates presidenciales durante la campaña de 2022.

Crédito: Yamith Mariño

La ausencia de Rodolfo Hernández al debate del lunes puso de nuevo en boca de todos el tema de por qué algunos candidatos no asisten a estos espacios, a tan pocos días de la elección. Analistas explican que esta tendencia obedece a una estrategia en la que los aspirantes buscan evitar metidas de patas antes del día definitivo.

Por: Jesús Mesa

Los medios de comunicación suelen promocionar a los debates presidenciales como un acontecimiento nacional de gran importancia, una especie de “gran final” de la democracia. 

Con la recta final de la campaña electoral, y sin la posibilidad de publicar encuestas, los debates son, en algunos casos, la única ventana que tienen los colombianos para conocer las posturas de los candidatos, de leer sus reacciones al ser increpados y de ver sus reacciones por fuera de su zona de confort. 

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Sin embargo, a lo largo de esta campaña varios de los candidatos con mayores opciones de llegar a la Presidencia han evitado ir a los debates, por distintos motivos. El último de ellos fue Rodolfo Hernández, quien llegó a esta semana decisiva fortalecido por su desempeño en las encuestas, y fue el único ausente del evento organizado por la revista Semana y el diario El Tiempo este lunes.

Pero Hernández no ha sido el único. A pesar de que este lunes estuvo en el debate, Gustavo Petro es el candidato que más ha faltado a ellos durante la campaña presidencial de 2022. Algo curioso si se tiene en cuenta que en 2018 el candidato del Pacto Histórico era quien cuestionaba la negativa de su principal contrincante, Iván Duque, de ir a los debates presidenciales cuando este punteaba en las encuestas. 

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“Alguien que se niega al debate no es un demócrata. Es la tiranía lo que esta en el fondo de negarse a la razón, al cruce de las ideas, a exponer lo que se piensa con franqueza, tiranía que ojalá no ocurra”, aseguró Petro tras el desplante de Duque en uno de los debates de cara a la segunda vuelta.

Hace dos meses, Petro sorprendió con el anuncio de que no iría más a los debates mientras no se garantizara “la transparencia del voto”. El exalcalde de Bogotá justificó su decisión a que no “había garantías” tras todo lo que rodeó el proceso electoral del 13 de marzo, en el que hubo fallas sistemáticas en el preconteo de los votos al Congreso.

No obstante, ausentarse de los debates no es algo relativamente nuevo en Colombia y más si el candidato va punteando. De hecho, fuentes cercanas al Pacto Histórico aseguran que el no asistir a los debates fue más una decisión estratégica de la campaña. Petro lidera las encuestas desde el comienzo de la carrera por la Presidencia y la intención de voto se ha mantenido alta conforme pasa el tiempo. Para sus asesores, ir a un debate en una posición de ventaja era “dar papaya” y convertir el evento en un “todos contra Petro”.

“El pensar los debates como espacios donde la gente conozca las posturas suena casi anticuado. Da la impresión que las campañas que se encuentran en una posición favorable ven en ellos un posible riesgo a una metida de pata, una mala explicación, a una mala cara o a un mal gesto… y prefieren tener comunicaciones controladas”, explica Angelika Rettberg, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de los Andes.

Un ejemplo de lo que explica Rettberg se vivió en la campaña de 2010, cuando para la segunda vuelta presidencial, el candidato Antanas Mockus dijo al aire que en un eventual gobierno suyo subiría los impuestos, mientras que su contrincante, Juan Manuel Santos, llegó a decir que “firmaría sobre piedra” que no lo haría. Días después, el exalcalde de Bogotá, tras perder la elección, confesó que ​​"por ser sincero no llegó a gobernar". Los problemas de salud del candidato de la Ola Verde, que hasta ahora comenzaban a manifestarse y se hicieron visibles a través de la televisión, también fueron utilizados por la campaña rival para cuestionar su capacidad de liderar al país.

"Lo más importante de los debates, que eran las propuestas, ahora se pueden encontrar en las redes sociales y los canales personales de los candidatos. Ellos ya no necesitan de un medio masivo para darse a conocer y el mejor ejemplo es que casi todas las campañas han crecido sin necesidad de tener apariciones en medios masivos", explica Rettberg en conversación con Cambio. 

Sin embargo, aunque hay quienes piensan que en los debates los candidatos tienen una última oportunidad para seducir votantes, diferentes estudios políticos han demostrado que esta hipótesis está lejos de la realidad. Carlos Andrés Arias asegura que cambiar las preferencias de los votantes a partir de los debates presidenciales es “algo poco probable” y explica que aunque periodistas y líderes de opinión suelen evaluar estos eventos para determinar “ganadores y perdedores”, los espectadores los leen de forma diferente. 

De hecho, una investigación de la Harvard Business School, realizada en 2020, en la que hicieron encuestas en nueve países –entre ellos Estados Unidos, Canadá, Alemania y Reino Unido– reveló que la mayoría de los votantes tiene definido su voto con meses de anticipación y solo el 15 por ciento de las personas deciden por quién van a votar en las dos semanas anteriores a las elecciones.

“Las personas más propensas a sintonizar los debates tienden a estar muy informadas y a participar en la conversación política, por lo que es probable que ya se hayan formado una opinión. Esto es especialmente cierto en los últimos años, ya que la polarización se ha reforzado”, asegura Angelika Rettberg.

“La tendencia podría explicarse en que pocos de ellos creen que pueden conquistar un voto importante y ya más o menos la gente tomó su decisión. En estas semanas se trata más de conservar los votos ganados que de buscar nuevas adhesiones”, opina, por su parte, Carlos Andrés Arias, estratega político y profesor de Comunicación Política de la Universidad Externado de Colombia.