25 Julio 2022

'Matarife', lo que parece periodismo pero no lo es

La serie 'Matarife' fue creada y producida por el periodista Daniel Mendoza Leal.

Crédito: Archivo particular

La Corte Constitucional ordenó al creador de la serie web rectificar varias de las afirmaciones en contra del expresidente Álvaro Uribe por atentar contra su buen nombre y no tener una sola prueba de lo que sentenciaba.

Por: Jesús Mesa

El 11 de mayo de 2020, en pleno confinamiento por la pandemia del covid-19, un tráiler de un minuto de duración, con imágenes de Álvaro Uribe Vélez acompañado de titulares de prensa de distintos episodios en la historia del país y con fotografías de narcotraficantes como Pablo Escobar o Gonzalo Rodríguez, se convirtió en un fenómeno viral. 

Matarife, un genocida innombrable se titulaba el documental con el que su autor, el periodista Daniel Mendoza Leal, prometió “desenmascarar” al expresidente de Colombia a partir de investigaciones propias y de los periodistas Gonzalo Guillén y Julián Martínez.

Pensado inicialmente para WhatsApp, la campaña de expectativa fue un éxito. En cuestión de días, la serie atrajo a cientos de miles de curiosos que se inscribieron a los distintos grupos de difusión para recibir los episodios. La razón para compartirlos por esta red social fue la de evitar “una posible censura”, pero los limitantes de la aplicación de mensajería obligaron a los creadores de la serie a buscar otros canales de difusión como Telegram o YouTube. 

Los medios, por su parte, también se interesaron en la serie y durante dos semanas parte de la conversación nacional giró alrededor de Matarife. Mendoza, su creador, fue invitado a programas de opinión como Semana en Vivo y entrevistado por distintos medios de comunicación. Políticos de izquierda como el hoy presidente electo Gustavo Petro, el senador Gustavo Bolívar y el exconcejal Hollman Morris replicaron varios de los trinos que promocionaban la serie.

Más de 3 millones de reproducciones y 300.000 suscriptores fue el balance del primer episodio. En él, y a lo largo de las tres temporadas que ya tiene la serie, Mendoza acusa a Uribe de haberse sentado a planear masacres, de estar relacionado con el narcotráfico y de llevar 30 años al frente de una corporación criminal.

La serie se estrenó el 22 de mayo de 2020 y podría decirse que fue un éxito en taquilla, más no en la crítica. Si bien fue muy celebrado en las redes sociales por distintos tuiteros y activistas abiertamente antiuribistas, fue duramente cuestionada por periodistas, líderes de opinión y medios de comunicación tradicionales, que criticaron una supuesta “falta de rigor”. 

“Hay que recuperar el periodismo de verdad, legitimarlo. El periodismo y el activismo no pueden ni deben ir de la mano”, dijo la periodista y columnista de El Espectador Lariza Pizano.

“Que una causa política se valga del periodismo para boxear no significa que el contrincante no tenga un expediente abierto. 'Matarife' saciará la sed del antiuribismo radical, y el uribismo lo usará para fortalecer su coartada: es un ataque político. La verdad sigue pendiente”, manifestó por su parte Carlos Cortés, periodista y quien entonces conducía el programa de opinión La mesa de centro en La Silla Vacía.

"Bajo ninguna circunstancia se puede pensar que Matarife corresponda a un trabajo realizado con la seriedad y objetividad que requiere el periodismo, cuando lo primero que debe tener cualquier publicación es que se mantenga libre de percepciones u opiniones de tipo personal", opinó .

Porque aunque se vendió como tal, Matarife no era ni es un documental. De entrada, y de manera deliberada, la serie se saltaba reglas básicas del periodismo como la verificación o el contraste de fuentes. De hecho, Mendoza explicó en una conversación con La Silla Vacía que para la primera temporada no entrevistó a nadie para los videos y tampoco buscó a Uribe o al uribismo para contar con su opinión. 

“No es una serie documental con entrevistas, tampoco hay actores. Es una narrativa de los hechos, donde yo le explico a la gente este aparato organizado de poder, de cómo Uribe estructuró una fábrica del crimen”, dijo el creador de la serie.

Dentro de las afirmaciones en estos episodios, Mendoza asegura que Uribe “estructuró”, ideó, dirigió y está al frente” de una “corporación criminal” que estaría compuesta por, entre otros, funcionarios públicos, organizaciones paramilitares, narcotraficantes, bandas sicariales y grandes terratenientes colombianos. También sugiere que el expresidente es “el asesino determinador, de las muertes de Rodrigo Lara Bonilla, Jaime Garzón y Guillermo Cano”.

Tan pronto se estrenó el primer episodio de Matarife llegaron las demandas contra Mendoza y los productores de la serie. El expresidente Álvaro Uribe Vélez contrató al abogado Abelardo de la Espriella y el 31 de mayo su firma anunció que emprendería “todos los procesos judiciales” para exigir una rectificación por los capítulos 1 y 2 de la serie, publicados en la última semana de mayo y la primera de junio de 2020. 

De la Espriella aseguró que las afirmaciones eran falsas, pues ningún juez había autorizado a Mendoza ni a ninguna otra persona a calificarlo de matarife, paramilitar, asesino y narcotraficante y, además, no existía una sentencia penal condenatoria en su contra por los delitos que se le atribuían. El equipo jurídico ejerció una acción de tutela contra Mendoza para exigir no solo una rectificación de lo dicho en los trinos y videos, sino también que se retiraran los capítulos de la web. La Corte recibió el caso luego de que la tutela en cuestión fuera denegada por un Juzgado Civil de Bogotá.

Mendoza, por su parte, argumentó que las “expresiones” que ha publicado en sus redes sociales en contra del señor Uribe Vélez están protegidas por el derecho fundamental a la libertad de opinión y que la serie “Matarife: un genocida innombrable” es “una puesta en escena artística y cinematográfica” que estaba amparada por “la libertad de expresión en el cine”.

Tras dos años de pleito judicial, tres temporadas de Matarife y dos premios India Catalina, en las categorías ‘mejor producción online’ y ‘mejor producción de serie documental’, el pasado viernes la Corte Constitucional dio finalmente una importante victoria judicial al expresidente Uribe. Mediante un fallo de tutela, de 119 páginas, el alto tribunal obliga a Daniel Mendoza Leal, creador de la serie web Matarife, a rectificar no una, sino varias de las afirmaciones que se difundieron en los capítulos. 

En la sentencia, la Corte Constitucional asegura que las denuncias “publicadas por el señor Mendoza Leal no satisfacen la carga de imparcialidad porque presentan una versión pre valorada y unilateral de los hechos”. El alto tribunal afirma que el creador de Matarife llevó a cabo un “ejercicio periodístico irresponsable” que terminó por vulnerar los derechos de Uribe al buen nombre y la honra.

La Corte concluye entonces que “las denuncias publicadas por el accionado, según las cuales el señor Uribe Vélez es un genocida, no solo no están amparadas por la libertad de información, sino que además causaron una vulneración a los derechos fundamentales a la honra, buen nombre y presunción de inocencia del señor Uribe Vélez”.

Frente al fallo, el periodista y crítico de medios Ómar Rincón opina que la principal falla de Matarife no necesariamente es el producto, pues “no es que haya revelado información nueva”, sino la forma en que se presentó el documental. Dice que el lenguaje, sobre todo, termina deslegitimando la investigación.

“En la serie hay unos hechos que se pueden controvertir, pero hay que dejar la adjetivación, que es la muerte del periodismo. Es un periodismo militante, pues los periodistas deben basarse en los hechos y no otorgar adjetivos a los hechos o personas”, dice Rincón.

El investigador cree, sin embargo, que el fallo de la Corte Constitucional es un mal precedente para la libertad de expresión en Colombia. “Parece curioso que la Corte sea tan severa con Matarife y tan laxa con otras afirmaciones de periodistas de grandes medios que hacen lo mismo en los micrófonos de la radio, la televisión o desde la prensa”, explica Rincón.

Así las cosas, la rectificación que debe hacer, como ordena la ley, será utilizando los mismos medios en los que se hicieron las acusaciones contra el exmandatario. Estos son, las redes sociales de Daniel Mendoza, su cuenta de Twitter @ElQueLosDelata y en el mismo canal que se publica en YouTube y por redes sociales. Queda la duda de si circulará por WhatsApp o por Telegram, pues el control de la información en estos canales de comunicación es más bien complicado.

“Una rectificación no va a llegar a todas las personas que hayan visto el contenido”, explica Ómar Rincón. “La difusión buscaba, desde el comienzo, ser una cadena imparable en la que es muy difícil rastrear hasta dónde llegó el contenido”.

Mendoza, por su parte, y quien se encuentra en el exilio, aseguró a través de un video que la Corte Constitucional aún no le ha notificado el fallo. El periodista, de acuerdo con el alto tribunal, tiene hasta el miércoles de esta semana para hacer efectiva la rectificación sobre tres afirmaciones: “el más despiadado genocida de Latinoamérica”, “la cabeza de un aparato organizado de poder criminal” y que es “el asesino determinador de las muertes de Rodrigo Lara Bonilla, Jaime Garzón y Guillermo Cano”. También, afirmaciones que hizo en una entrevista con el político petrista Hollman Morris, en la que aseguró que Uribe había organizado varias masacres.