14 Julio 2022

No es solo contra Francia: en política, los insultos son contra todas

Crédito: Yamith Mariño Diaz

La vicepresidente electa no es la única que ha sufrido ataques. Un informe de la organización Artemisas midió el grado de racismo, sexualización y descalificación que enfrentaron las candidatas al Congreso y a la Presidencia, solo por ser mujeres.

Por: Maria F. Fitzgerald

La mañana del 14 de julio, la Fiscalía General de la República citó a conciliación a la cantante Marbelle, al influencer Gustavo Rugeles, al influencer Miguel Polo Polo, al exdirector del CTI Julián Quintana, y a la ciudadana Ornella Cabezas por injuriar e insultar por redes a la vicepresidenta electa Francia Márquez. 

El de Márquez no ha sido el único caso. De acuerdo con la Organización Artemisas, que promueve y analiza la incidencia política y social de las mujeres, durante las anteriores elecciones los ataques racistas y sexistas no distinguieron tendencia política. 

 

El insulto es más común de lo que parece

De acuerdo con Artemisas, todo acto que busque perpetuar estereotipos de género o que señale como menos importante lo femenino y condene a una mujer por el simple hecho de ser mujer, es violencia basada en género. Y en la política, los ataques de este tipo son muy comunes. 

El informe Observatorio de Violencias Políticas Digitales basadas en Género, publicado por Artemisas, señala que es común que mujeres colombianas, en todas las ramas y tendencias de la política, reciban ataques reiterativos por el simple hecho de ser mujeres. 

Los ataques suelen estar enfocados en su aspecto físico, a través de referencias ridiculizantes y despectivas a cómo se ven, cuando no corresponden a determinados patrones de belleza. Las palabras que más se utilizaron para calificar a las candidatas fueron: "asco", "negra", "asquerosa", "teta", "fea" y "horrible". 

El estudio agrega que, cuando una mujer sí corresponde a estándares tradicionales de belleza, la tendencia es sexualizarlas. Los comentarios con los que las califican desprecian las facultades para el cargo y se concentran en sus características físicas. En este caso, las palabras más usadas fueron: "violar", "tirar", "perra" y "puta". 

Cuando sí se mencionan las capacidades intelectuales, lo usual es que se haga para poner en duda si realmente son aptas para el cargo. Así, los cuestionamientos van más allá de su labor, y se enfocan en mostrar que por el hecho de ser mujeres deberían estar dedicadas a otras labores. Aquí las palabras más usuales fueron: "loca", "ignorante", "ridícula", "bruta", "vaga", "malparida" e "hijueputa". 

La mención peyorativa sobre la capacidad intelectual de las mujeres se relaciona con la tendencia a desprestigiarlas con acusaciones infundadas o con calificativos que crean estereotipos, como, por ejemplo, el de "vieja loca", con el que fue calificada Ingrid Betancourt. 

Finalmente, el estudio analizó la noción de instrumentalización, que hace referencia a la tendencia a considerar a las mujeres como herramientas de políticos hombres, o simplemente como parte de una cuota política, lo cual las despoja inmediatamente de agencia e intereses propios. Los calificativos que más primaron fueron: "títere de Uribe", "títere de Petro", "cargo de adorno", "ficha política" y "fraude". 

 

A quiénes insultaron más 

De acuerdo con el estudio de Artemisas, fueron cuatro las mujeres que recibieron mayor cantidad de insultos en el período electoral del Congreso: María Fernanda Cabal, Piedad Córdoba, Paloma Valencia y María José Pizarro. Los insultos contra Francia Márquez e Íngrid Betancourt se agudizaron mucho más en la recta final de la carrera presidencial. 

Entre todas las cuentas analizadas por sus insultos, el 21 por ciento se presentaban como mujeres, mientras el 79 por ciento correspondían a hombres. En todos los casos, los insultos tuvieron algunos picos, que fueron directamente relacionados con los momentos en que alguna de las candidatas se vio involucrada en polémicas; como los audios de María Fernanda Cabal publicados por CAMBIO, o las vinculaciones de Piedad Córdoba con las Farc.