11 Junio 2022

¿Quién le teme a Rodolfo Hernández?

Abelardo Durán y César Fontecha, los funcionarios de la Emab que denunciaron a Rodolfo Hernández.

Crédito: Yamith Mariño

Los dos funcionarios de la Empresa de Aseo de Bucaramanga que denunciaron las irregularidades del caso Vitalogic hoy afrontan las consecuencias de oponerse al ex alcalde.

Por: Iván Serrano

Impactados por todo lo que habían visto en la Empresa de Aseo de Bucaramanga (Emab) en torno a la adjudicación de un contrato para la disposición de basuras, Abelardo Durán y César Fontecha decidieron ir a la Seccional de la Fiscalía en Bucaramanga el 26 de junio de 2017.

Su decisión no tenía vuelta atrás. Los dos eran funcionarios de carrera y no habían percibido tantas irregularidades y situaciones forzadas como las que hasta ese momento vivieron con la fallida adjudicación de un contrato a un consultor que parecía estar trabajando desde el comienzo para favorecer a un consorcio llamado Vitalogic.

La decisión de acudir a la Fiscalía cambió de tajo sus vidas y, de paso, puede que ponga a Rodolfo Hernández, si llega a ser elegido el próximo domingo, en la inédita situación de ser el primer presidente que llega a la Casa de Nariño con una acusación a cuestas.

Para el momento de la denuncia, Abelardo Durán era el subgerente técnico operativo de la Emab, cargo al que había llegado tras 20 años en la empresa y el sueño de convertirse en gerente algún día por mérito propio.

Ni Durán ni Fontecha advirtieron que la decisión de acudir a la Fiscalía iba a cambiar de tajo sus vidas y de paso pondría a Rodolfo Hernández, si llegara a ser elegido, en la inédita situación de ser el primer presidente que llega a la Casa de Nariño con una acusación a cuestas.

César Fontecha, abogado especialista en Derecho Administrativo y Contratación, era el director jurídico.

No era un contrato menor. En juego estaba el manejo y la disposición de las basuras de la ciudad a 30 años, un negocio calculado en más de 250 millones de dólares. Si quedaba mal estructurado, ese solo contrato podía comprometer las finanzas de Bucaramanga por las siguientes tres décadas.

Por las responsabilidades de su cargo, Durán hizo parte del comité que calificó las propuestas del consultor que elaboraría los pliegos para la adjudicación del contrato a un nuevo operador de basuras. El consultor elegido por este comité fue Jorge Alarcón.

Sin embargo, después de suscrito el contrato con Alarcón, Durán empezó a tener inquietudes alrededor de la idoneidad del consultor, por la calidad técnica de los pliegos que había elaborado y porque todo parecía hecho para que un único oferente pudiera quedarse con el negocio.

Fontecha, por su parte, por la envergadura del contrato, conceptuó que los contratistas del consorcio Vitalogic debían adjuntar una póliza de seriedad de la oferta. Vitalogic, en cambio, pretendió que les fuera aceptada una fianza.

El director jurídico se mantuvo firme en su tesis y sugirió que se pidiera un concepto al reconocido jurista Enrique Lafont Pianeta, quien coincidió con Fontecha en que el documento idóneo para este proceso de contratación era una póliza de seriedad.

Esto desató la ira del alcalde de entonces, Rodolfo Hernández, quien con gruesas palabras le dio la orden a Fontecha de aceptarles la fianza a Vitalogic, exigencia que quedó registrada en una grabación que fue publicada inicialmente por La Silla Vacía

Abelardo Durán se puso del lado de Fontecha; así que ambos solicitaron a un investigador de la Fiscalía que iniciara las pesquisas de rigor en torno al contrato de Vitalogic. Pidieron que se intervinieran teléfonos de los posibles comprometidos y fueron enfáticos en solicitar que se investigara la actuación de Rodolfo Hernández.

Esa posición fue suficiente para que Durán y Fontecha fueran despedidos de la Emab. En realidad, la razón argüida era otra: un contratista afirmó de buenas a primeras que los dos funcionarios les pedían dinero a cambio de entregarles un contrato.

El denunciante, sin embargo, nunca ratificó los hechos ante la Fiscalía y nunca se abrió una investigación al respecto. Aun así, fueron despedidos sin que tuvieran derecho a defenderse.

En varias emisiones de su Facebook Live semanal, el alcalde Hernández se refirió a Durán y a Fontecha como extorsionistas.

La denuncia sobre el caso Vitalogic le implicó a Durán el fin de una prometedora carrera profesional en la Emab. Y como Bucaramanga es una ciudad mediana en la que muchos se conocen con los mismos, también se le cerraron las puertas laborales, así como la vida crediticia.

Sin trabajo y sin ingresos, tuvo que vender su carro y algunas pertenencias, y recurrir a la ayuda de familiares para solventar gastos. Le costó años superar la vergüenza por el escarnio al que fue sometido. Fontecha, por su parte, no ha corrido con mejor suerte.

La Procuraduría se abstuvo de formularles pliego de cargos a Durán y a Fontecha por el caso Vitalogic. En cambio, la Fiscalía sí los vinculó al proceso por haber participado en el proceso de elección del consultor Jorge Alarcón, quien también está vinculado al caso por, supuestamente, esperar junto a Luis Carlos Hernández, hijo de Rodolfo, una comisión por adjudicar el contrato.

A quien Rodolfo pedía iniciarle el proceso era a Abigail León, quien como directora administrativa de la Emab, se había negado a incluir en el contrato del consultor Alarcón un rubro para viáticos.

En los últimos días salió a la luz un audio en el que Rodolfo Hernández, entonces alcalde, le pide a Fontecha que le abra un proceso disciplinario a una funcionaria, para poder despedirla. Fontecha, en el mismo audio, se niega a la maniobra.

 

A quien Rodolfo quería montarle un proceso era a Abigail León, quien como directora administrativa de la Emab se había negado a incluir un rubro de viáticos en el contrato que la alcaldía firmó con el consultor Alarcón.

Ahora, ella también terminó vinculada al proceso Vitalogic y está ad portas de juicio.