25 Marzo 2022

Táctica y estrategia del Benedetti barranquillero

Después de haber pasado por el liberalismo, el uribismo y el santismo, Armando Benedetti es ahora la mano derecha del que podría ser el primer presidente de izquierda de Colombia.

Crédito: Colprensa/Diego Pineda

Si de algo sabe el senador Armando Benedetti es apostarle siempre al ganador. Fue uribista y santista en los momentos determinantes del uribismo y el santismo, y ahora se la juega con Gustavo Petro, firme candidato a ocupar la próxima Presidencia. ¿Hasta dónde llegan sus convicciones y hasta dónde su cálculo político?

Por: María Camila Hernández

La cámara enfoca a Federico Gutiérrez, pero lo que se oye de fondo es una frase: “Bobo hijueputa”. El video, que se volvió viral, fue grabado justo después del debate presidencial del 15 de marzo, organizado por El Tiempo y Semana, y les sirvió a los medios para especular sobre si Armando Benedetti –autor del insulto– tenía la intención de pegarle al candidato de Equipo por Colombia.

“Esa pelea con Fico, así es Armando, él no se muerde la lengua, es efervescente”, afirma Camilo Rojas, analista político y viejo amigo de la familia Benedetti. Lo que muchos consideran grosería, otros lo atribuyen al carácter costeño del polémico político. “Eso de que me volví cachaco se lo adjudico a mis contradictores políticos en Barranquilla”, dijo Benedetti en una entrevista para MiRedVista, un portal de su ciudad natal.

La mentada de madre fue la reacción al cuestionamiento que le hizo Federico Gutiérrez a Gustavo Petro, en pleno debate, sobre su doble rasero al decir que lucha contra la corrupción pero acepta en su movimiento a una persona cuestionada como Benedetti.

Se refería al proceso penal que le abrió en marzo de 2021 la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia por enriquecimiento ilícito, por la que ya fue llamado a indagatoria. Dentro de este mismo proceso, la Fiscalía le incautó con fines de extinción de dominio ocho propiedades ubicadas en Bogotá, Puerto Colombia y Villavicencio.

La Agencia de Periodismo Investigativo (API) contó en octubre del 2021 la historia de uno de esos inmuebles, ubicado en Altos del Retiro, en Bogotá. Se trata de un apartamento que fue “construido por la mafia y vendido a la mafia” y que en 1997 pasó al fondo administrador de bienes incautados al narcotráfico, Frisco. En el 2010 lo adquirió Ruby Corredor, una comunicadora social exasesora de varios exministros de Justicia que realizó movimientos inusuales para hacer una compra inusual. Un informe de la Unidad de Análisis Financiero señala que Corredor le vendió el apartamento a Benedetti tan solo un mes y medio después de haberlo adquirido. La Fiscalía –que le imputó cargos a Ruby Corredor por lavado de activos y enriquecimiento ilícito– señaló que ella le vendió al senador el inmueble por el mismo valor que lo adquirió, que no tenía el dinero para comprarlo y que además perdió 100 millones por los gastos en los que incurrió en el proceso de compraventa. También, que Benedetti pagaba la administración desde antes de comprar la propiedad.

Antes de este proceso, la lista de acusaciones en contra de Benedetti ya era larga. Existían testimonios acerca de su supuesta participación en el desfalco al fondo de pensiones del magisterio de Córdoba, de recibir coimas de Odebrecht y de participar en las “chuzadas” a Néstor Humberto Martínez. Además, el año pasado, Karen Abudinen aseguró que Benedetti la había llamado para sugerirle ceder el contrato de Centros Poblados a una firma norteamericana.

Según el senador, todo hace parte de una persecución mediática y política. Su hermana, Ángela Benedetti, coincide en que algo de persecución debe de haber, pues en el caso por enriquecimiento ilícito, lo castigaron antes de condenarlo o absolverlo. “Además, montaron un operativo como si fueran a expropiar al Chapo Guzmán”, asegura.  

El caso ante la Corte Suprema es tan solo el más reciente lío judicial de un político cuya trayectoria se puede trazar según sus peleas, escándalos y provechosas alianzas, la última de estas con Gustavo Petro, a quien le habla al oído y le organiza la vida.

La de Fico no ha sido la única pelea que ha cazado Benedetti cuando lo han cuestionado por su caso ante la Corte. El senador Gustavo Bolívar también se ganó su insulto en marzo pasado, cuando le pidió que se retirara del Pacto Histórico mientras resolvía su situación.

Según Bolívar, mucha gente del Pacto “le cayó por eso” y terminaron haciendo las paces. Hoy, considera que Benedetti ha sido útil para la campaña de Gustavo Petro: “Dentro de los movimientos de izquierda todo es muy demorado, las decisiones son muy lentas, y como este hombre viene de movimientos en los que las cosas prácticamente se imponen, entonces ha sido un poquito autoritario en el manejo de la agenda  –lo digo en el buen sentido de la palabra–, y eso facilitó que Gustavo pudiera tener, por ejemplo, 50 manifestaciones entre enero y marzo”. Además, "como es el enlace con la vieja política", Benedetti ha ampliado el alcance de la campaña de Petro. 

Para Bolívar, el lastre de los líos judiciales de Benedetti no pesa tanto como el cansancio de la gente con el actual gobierno y las ganas de un cambio. “Nos hemos ido comiendo sapos, porque lo esencial aquí es ganar la Presidencia”.

Y si de algo sabe el senador Benedetti es de apostarle siempre al número ganador. Se lanzó al mundo de la política en 1997 de la mano de su examigo Germán Vargas Lleras, como candidato al Concejo de Bogotá por el Partido Liberal. Luego de su paso por el Concejo y de hacerle oposición a Enrique Peñalosa, decidió lanzarse a la Cámara de Representantes y también ganó. En ese recinto, se convirtió al uribismo y pasó del Partido Liberal al de la U. En su salto al Senado en 2006, la clave fue estar “100 por ciento con Uribe”, como rezaba su eslogan de campaña. Benedetti fue tan cercano a Uribe que el expresidente estuvo a punto de ser su padrino de matrimonio con Jaifa Mezher, pero, según le dijo a Cambio la ahora exesposa de Benedetti, “hubo mil inconvenientes y esa ceremonia en Palacio nunca se realizó”.

Benedetti reeleccion
Según Cielo Rusinque, Armando Benedetti entró "con la camiseta puesta" para aportar a la campaña de Gustavo Petro, y esa parece ser la clave de sus volteretas ideológicas. En el 2004 también se puso la camiseta, en ese entonces para trabajar por la reelección de Álvaro Uribe Vélez. Crédito: Colprensa

Benedetti fue uribista hasta que llegó el santismo, y en 2014, apoyó la reelección de Juan Manuel Santos. En octubre de 2020, el Partido de la U lo expulsó por criticar al gobierno de Iván Duque. Entonces, decidió pasarse al movimiento de izquierda liderado por Gustavo Petro.

“Tiene un gran olfato para leer escenarios, es protagónico en los gobiernos porque tiene la habilidad de armar grupos, hace que las cosas pasen”, afirma Camilo Rojas. Además, el realismo y la franqueza de Benedetti pueden resultarle útiles a Petro en medio de tanto áulico, considera.

Una fuente del Congreso que conoce a Benedetti hace 14 años asegura que, como presidente del Senado (2010-2011), “se destacó por ser un gran conductor de los debates, con orden, con disciplina, con garantías”. También afirma que Benedetti impulsó la modernización del Congreso, por ejemplo, con la aprobación de la ley para que la gaceta publicada en la página de la Secretaría General tuviera la misma eficacia jurídica que la impresa, lo que “agilizó mucho los procedimientos”.

Otras de las fuentes consultadas lo describen con adjetivos como “terrible”, “rata”, “intrigante”, y se niegan de plano a hablar de él. En las redes sociales, Benedetti es blanco usual tanto de reconocidos personajes de la derecha, como de consumados y desconocidos antipetristas. Recibe incluso más insultos de los que da, pero sea por la razón que sea, casi siempre hay alguien hablando de él.

Según un representante a la Cámara del Partido de la U consultado por Cambio, Benedetti es muy astuto y está con Petro por dos razones: porque está seguro de que va a ganar, y porque refugiarse en la izquierda es una forma de que “su discurso de perseguido por la justicia cale mejor”. De acuerdo con un abogado con conocimiento de los casos contra Benedetti, el haber acudido a la Fiscalía por una supuesta orden de captura en su contra, en septiembre de 2021, fue una jugada del senador para mostrar que está dispuesto a colaborar y que no se va a fugar. 

Las supuestas estrategias de Benedetti parecen funcionar. Para Cielo Rusinque, asesora de la campaña de Gustavo Petro, ser objeto de persecución es recurrente en los sectores alternativos o que ejercen una oposición muy fuerte. Asegura que a Benedetti no le perdonan la salida del uribismo, “pero él ha salido a los medios y demostrado que no hay méritos” para ser investigado.

Por encima de los problemas judiciales del barranquillero, Rusinque destaca que llegó con la camiseta puesta y no ha escatimado esfuerzos para apoyar en la construcción de ese proyecto. “Es una persona que ha asumido el papel de liderar la agenda de Gustavo Petro, dice que él es como el complemento de Jesusita, la secretaria de Gustavo. Yo veo que la agenda de Gustavo ha sido muy exitosa, tanto a nivel nacional como internacional”.

¿Triple salto mortal o vuelta a casa?

Mientras Camilo Rojas ve la llegada de Benedetti al petrismo como “un salto mortal”, para Ángela Benedetti, quien también está trabajando en la campaña de Gustavo Petro, no fue tan sorprendente. Ella asegura que fueron educados en la izquierda y que en el chat familiar de WhatsApp de los Benedetti todos son petristas y antiuribistas desde hace muchos años. Según Ángela, el verdadero giro de su hermano fue haberse unido al uribismo.

La U
Todavía como parte del Partido de la U, el senador Benedetti le hizo oposición al gobierno de Iván Duque y en octubre del 2019 apoyó la moción de censura a la ministra de Transporte, Ángela María Orozco. Crédito: Colprensa/Camila Díaz

Armando Benedetti Jimeno, papá de Armando, Camilo y Ángela, es el “sensei ideológico” de la familia, asegura la hija menor. Comenzó a hacer política con Alfonso López Michelsen y luego hizo parte del movimiento Poder Popular, de Ernesto Samper, que ponía especial énfasis “en los temas sociales, la paz y el respeto de los derechos humanos”, según la biografía del expresidente.

Benedetti Jimeno fue ministro de Comunicaciones de Samper, y según una elogiosa nota de El Tiempo, su gestión fue “una de las más brillantes de los últimos años”. Entre sus logros, la nota destaca que se empeñó en lograr la programación 24 horas en la televisión, apoyó la modernización de Telecom y sacó adelante una ley que “determinó un proceso paulatino hacia la privatización, pero defendiendo la necesidad de una televisión pública que no se rindiera ante la mediocridad y la desidia y que además tuviera posibilidades económicas para una supervivencia creativa”.

Aunque en la casa de los Benedetti se respiraba la política, esa no fue la primera opción de Armando. Quiso ser arquitecto, comenzó a estudiar derecho y finalmente se graduó de Comunicación Social en la Javeriana. Fue coordinador de Telecaribe en Bogotá y trabajó en El Tiempo, “en una época en la que era común que algunos políticos y ricos mandaran a sus hijos a trabajar en la redacción, para que conocieran cómo era la movida en el cuarto poder”, relató una fuente de ese diario. Su último trabajo como periodista, en QAP, sería determinante para su futuro.

“Conocí a Armando Benedetti cuando entró de reportero al Noticiero QAP y era un muchacho inquieto, perspicaz y acelerado. Las directoras María Isabel Rueda y María Elvira Samper lo convencieron de que su vocación era la política y no el periodismo. Fui buen amigo de su padre, un hombre inteligente y culto que hace años no veo y que sufría en ese entonces con las impertinencias verbales de Armandito”, le contó a Cambio Enrique Santos Calderón.

No importa en qué circunstancias esté, puede estar acabándose el mundo y todo el mundo diciendo que es el corrupto más grande y él siempre se levanta con el pie derecho, está impecable y dispuesto para la batalla, a pelear con el que sea.

Jaifa Mezher, mamá del segundo de los cinco hijos del senador, recuerda el momento en el que Benedetti decidió pasar de ser un funcionario público a un político. Lo tiene grabado porque la vida de ella cambió radicalmente, y porque él encontró el verdadero motor de su vida. “Armando ama la política. No me lo imagino como empresario, como embajador, no sé cómo le irá en el Ejecutivo, pero Armando es un animal político”, afirma su exesposa, también barranquillera.

Desde su casa en Suiza, Mezher reconoce que esa distancia le ha ayudado a olvidar lo malo y conservar lo bueno de Benedetti. Ahora son amigos. “No importa en qué circunstancias esté, puede estar acabándose el mundo y todo el mundo diciendo que es el corrupto más grande y él siempre se levanta con el pie derecho, está impecable y dispuesto para la batalla, a pelear con el que sea”.

Por ahora, todas las armas de Benedetti apuntan hacia los contradictores del Pacto Histórico, y toda su energía parece estar concentrada en lograr que por primera vez un candidato de izquierda llegue a la presidencia de Colombia. Su objetivo personal no parece estar muy claro. Antes de que la Corte le abriera el proceso penal, había manifestado su aspiración a la Alcaldía de Bogotá, pero ahora se rumora que quiere ser alcalde de Barranquilla. Lo que suceda después de las elecciones presidenciales mostrará si Benedetti sigue siendo el mejor jugador de la mesa y hasta dónde llegan su convicción o su cálculo político.


Cambio intentó comunicarse con Armando Benedetti en varias ocasiones antes de la publicación de este artículo, pero no obtuvo respuesta. Tras la publicación, el equipo del senador dijo que de las propiedades incautadas por la Fiscalía solo tres son de Benedetti. En cuanto al apartamento de Altos del Retiro, niega que Benedetti haya pagado la administración de ese inmueble y asegura que él vivía en ese mismo conjunto en otro apartamento.