8 Junio 2022

Un gay no puede legislar para los gays: insólita afirmación de activista cristiano

Un activista cristiano consideró que el representante Mauricio Toro tenía un conflicto de interés al radicar el proyecto de ley contra los ecosieg o 'terapias de conversión' al alegar que el congresista es abiertamente homosexual.

Por: Redacción Cambio

El escrito de recusación firmado por el ciudadano Jhonatan Silva expone entre sus argumentos jurídicos que el proyecto de ley no contempla la prohibición de las ‘terapias de conversión’ de heterosexual a homosexual, entonces, según el denunciante, “es un proyecto que solo protege la diversidad sexual con la cual el ponente se siente identificado”.

Por su parte, Toro calificó el documento radicado en la Comisión Séptima Constitucional Permanente como absurdo, homofóbico y discriminatorio. El representante saliente se defendió diciendo que en el Congreso nunca se ha recusado a una afro o un campesino por defender a la comunidad a la que pertenece y además, aseguró que no existen denuncias que personas heterosexuales que hayan sido sometidas a “torturas para ser LGBTI”.

Debido al polémico impedimento radicado, el debate del proyecto de ley fue suspendido y ahora estará en las manos de la Comisión de Ética el futuro de la recusación.

¿Qué son los ecosieg?

Las mal llamadas “terapias de conversión” son intervenciones que se basan en la creencia de que la orientación sexual y la identidad de género pueden cambiarse o reprimirse, en particular cuando se trata de personas LGBTIQ+, a las que se busca convertir, por métodos de nula validez científica, en personas heterosexuales y cisgénero.

En 2009, la Asociación Americana de Psicología las denominó Ecosieg (Esfuerzos de Cambio de Orientación Sexual, Identidad y Expresión de Género), pues ni son terapias, ni son procesos terapéuticos, ni tienen la capacidad de convertir.

Según una investigación de la agencia Reuters en Colombia en 2020, una de cada cinco personas LGBTIQ+ (lesbianas, gais, transgéneros, transexuales, bisexuales, intersexuales, queer) han experimentado ‘terapias de conversión’; la cifra llega a una de cada tres si se habla únicamente de personas trans. Estos alarmantes datos, junto con decenas de testimonios, alertan sobre la importancia de una legislación que elimine de tajo estos procedimientos.

Cambio habló con dos sobrevivientes a estas cuestionadas terapias que contaron su experiencia con centros religiosos que intentaron cambiar sus orientaciones sexuales diversas.