16 Septiembre 2022

Los nuevos escenarios laborales tras la pandemia

Alejandro Menamed, un economista, consultor y conferencista argentino, presenta su libro ‘El futuro del trabajo ya llegó, y el trabajo del futuro también’, en el cual analiza los retos y las oportunidades que deben afrontar las empresas y los trabajadores en un mundo cuyo clima laboral cambió de manera dramática.

En estos tiempos que vive la humanidad los cambios en el plano laboral han sido muy profundos y rápidos. Vertiginosos, para ser más exactos. Los trabajos, los trabajadores, los espacios de trabajo, los modelos de liderazgo, las organizaciones y las modalidades de trabajo han cambiado o han tenido que adaptarse a una nueva realidad. La palabra que se puso de moda con el confinamiento y la pandemia fue “reinventarse”.
El futuro del trabajo ya llegó, y el trabajo del futuro también, el nuevo libro de Alejandro Melamed, analiza en profundidad todos estos cambios. El autor, argentino, es contador público y doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y realizó programas de especialización en Singularity University, Michigan University, Universidad Hebrea de Jerusalem y MIT Lab. Además, es conferencista internacional, coach ejecutivo y asesor confidencial. Ha escrito ya varios libros y cuenta con más de 25 años de experiencia. Fue vicepresidente de recursos humanos de Coca-Cola para América Latina y en la actualidad es director general de Humanize Consulting, desde donde asesora y orienta a varias de las empresas más importantes de Iberoamérica. Columnista de radio en el programa Perros de la calle”, enseña en las universidades de Buenos Aires, San Andrés y Salamanca, en España.
En El futuro del trabajo ya llegó, y el trabajo del futuro también, publicada por Editorial Paidós, el autor responde diversas preguntas que la gente se ha hecho una y otra vez en los últimos dos años. ¿Cómo está cambiando el mundo laboral? ¿Cuáles son las múltiples consecuencias de la doble interrupción, la robotización y la pandemia? ¿Por qué muchas de las tendencias que se visualizaron para dentro de varios años se hicieron realidad tan rápidamente? ¿Qué es lo que está por llegar? ¿Cómo imaginar posibles escenarios laborales futuros? ¿Cuáles son las preguntas que ayudan a guiar ese proceso de búsqueda? ¿Por qué muchas de las tendencias que se esperaban para dentro de algunos años se concretaron tan rápidamente? ¿Cuál es el paso siguiente?
El autor muestra la realidad más actual y ayuda a planificar de nuevo las trayectorias vitales y profesionales, con un enfoque que conjuga acción y una gran cuota de humanidad.
El libro presenta múltiples investigaciones y casos reales, testimonios de líderes de organizaciones que son claros ejemplos de lo que pasa cuando se genera una ruptura y se deben plantear nuevos modelos de negocios. CAMBIO conversó con Alejandro Menamed para conocer un poco más su mirada del futuro laboral en el mundo y, en particular, en América Latina.

Alejandro Menamed
Alejandro Menamed.


CAMBIO: ¿Cómo afecta el ambiente laboral este nuevo entorno de virtualidad que facilita muchos procedimientos pero que –de alguna manera– deshumaniza el contacto entre las personas?
Alejandro Menamed: 
El gran desafío que tienen las organizaciones es humanizar ese vínculo virtual y lo que se dice acercarse en la distancia. ¿Qué significa esto? Tener espacios en los cuales no solamente se hable de trabajo. Tener la certeza de que las personas tienen la infraestructura necesaria, la cultura y los procesos como para poder trabajar cómodamente de manera virtual. Generar espacios de conexión emocional entre todos los participantes y obviamente tratar de potenciar todas las ventajas que tiene el trabajo virtual. Obviamente que no es la solución ideal como tampoco es la solución ideal el trabajo presencial. Creo que lo que hay que tratar de hacer es humanizar tanto el vínculo virtual como el presencial. Encontrar buenas razones para que las personas se puedan encontrar físicamente en la oficina.

El trabajo del futuroCAMBIO: ¿Cuáles son, en su concepto, los principales retos que debe asumir un trabajador (de gerente hacia abajo) para adaptarse a estos nuevos?
A.M.: 
Yo creo que los nuevos retos vienen por diferentes lugares. Por un lado, la capacidad de adaptarse, la flexibilidad y la agilidad para responder a los entornos cambiantes. Por otro lado es la curiosidad, que es la capacidad, digamos inicial, para que uno desarrolle la actitud de aprendizaje. Sin curiosidad no hay aprendizaje. El tercer aspecto es asegurarse que su propósito personal esté conectado con el propósito organizacional. En la pandemia, muchas personas se han dado cuenta de que su misión en la vida, su su gran pregunta que es el gran motor de su vida, no está conectado con el principal motor de las organizaciones en las cuales trabajan, con lo cual ahí toman las decisiones correspondientes. Esto está conectado a asegurarse que los valores personales también están alineados con los valores de las organizaciones en los cuales ellos trabajan. Yo creo que sintetizando hay una cuestión de hacia dónde vamos, cuáles son los valores que van a regir esa dirección. En tercera instancia la curiosidad para poder este aprender constantemente y esto está conectado con la flexibilidad y la agilidad que tenemos que tener para responder a los cambios constantes y permanentes.

CAMBIO: ¿Es posible pensar en un futuro sociedades no muy lejanas donde la mayoría de las personas tengan que trabajar casi que hasta el final de sus vidas?
A.M.: 
Con respecto a la cantidad de años que uno va a trabajar mi visión es que, por un lado, se incrementa muchísimo la expectativa de vida y cada vez hay, por suerte, distintos mecanismos para curar ciertas enfermedades, para extender la vida de las personas y vivir más saludablemente. Ahora también esto conlleva a la necesidad de saber cuáles son los ingresos que va a tener estas personas. Desde mi punto de vista los sistemas de jubilación y pensión, tal como fueron ideados en su momento, no van a responder a las necesidades que se tengan. Pero hay un aspecto más y es que no solamente las personas van a vivir más años sino que van a vivir de otra manera. La calidad de vida y la vida de calidad que tendrán durante su tercera edad y la adultez cada vez va a ser mejor. Entonces, en esta dirección cada vez se van a ir generando más oportunidades.
Cada vez va a haber un mercado creciente para las empresas para poder satisfacer las necesidades de esta población. La idea tradicional de trabajo –acumular cierta cantidad de años para poder descansar una vez que me jubile- me parece que va a ser parte de los museos y que a lo largo de nuestras vidas todos tendremos que trabajar muchos más años de lo que pensábamos. Pero eso no significa que sea un castigo. Al contrario, para estas edades muchas veces trabajar es seguir teniendo nuevas razones para levantarse cada mañana y tener una motivación permanente.

CAMBIO: ¿Qué tan cerca está una inteligencia artificial que sea capaz de realizar tareas con un alto nivel de abstracción?
A.M.: 
Yo creo que la inteligencia artificial avanza a pasos exponenciales y logra cosas que jamás nosotros nos podríamos haber imaginado que se iban a lograr. Pero creo que hay ciertas cuestiones que los seres humanos tenemos como distintivos. La conciencia, la ética, la pasión, el compromiso, la creatividad, la innovación y también la posibilidad de abstraerse y poner sentido común para ciertas cosas. Toda máquina, todo robot, es diseñado por un ser humano y depende hasta dónde queramos llegar. Muy posiblemente haya cosas que hoy no podríamos imaginarnos que un robot o la inteligencia artificial lo va a hacer. El punto de vista y mi propuesta es hablar de lo que se llama la inteligencia ampliada, que es la inteligencia humana más la inteligencia artificial, que en conjunto se potencian y logran resultados increíbles.
 

CAMBIO: ¿Qué ventajas y desventajas podrá traerle a América Latina este inesperado y abrupto cambio de paradigmas a sus trabajadores, sus entornos laborales, su capacidad para competir en mercados internacionales?
A.M:.
Yo creo que para toda América Latina esta es una enorme oportunidad que se presenta. Primero, por las circunstancias que nos tocó vivir. Estamos muy habituados a cambiar rápidamente de contexto. Sobrellevar las diferentes amenazas y las diferentes dificultades que tenemos. Esto nos permite ser mucho más flexibles, mucho más ágiles, tener esa capacidad de repentización, que es cambio en velocidad, que es muy importante. Por otro lado la globalización hace que una persona pueda trabajar para el mundo desde cualquier lugar del mundo y creo que en este sentido América Latina se está convirtiendo en una fuente de talento para todo el resto del planeta. Con respecto a los cambios de paradigmas creo que nos van a llevar a que el talento latinoamericano siga teniendo cada vez más y más oportunidades. Así como sucede en los deportes, también ya está sucediendo en áreas como la ciencia y la tecnología, donde el talento latinoamericano es muy valorado a nivel global, con lo cual me parece que se abre un abanico muy interesante para toda América Latina para poder posicionarnos como esa fuente de talento y en áreas como pueden ser las artes, las ciencias, la creatividad y la innovación. Creo que hay infinitos aspectos donde América Latina se puede convertir en una fuente de talento enorme. Hay otra ventaja que tenemos nosotros y es que prácticamente estamos en el mismo huso horario que Estados Unidos y Canadá, donde se requiere permanentemente talento que realmente tenga las capacidades de responder y eso para nosotros es una auténtica ventaja competitiva.