22 Septiembre 2022

Gustavo Petro también llegó tarde a la reunión con el primer ministro de Noruega

No contento con llegar tarde a un encuentro con Joe Biden, el presidente Gustavo Petro puso a esperar al primer ministro de Noruega.

La W Radio anunció en la mañana de este jueves que el presidente Gustavo Petro llegó tarde hora y media a un encuentro con el presidente Joe Biden en el Museo de Historia Natural de Nueva York. 

Se trataba de una cena ofrecida por Biden a los líderes que participaron en la Asamblea General de la ONU y que sería el primer cara a cara del presidente Gustavo Petro con su homólogo estadounidense. El retraso, al parecer, obedeció a que su última reunión terminó más tarde de lo esperado, apenas 20 minutos antes de la cita con Biden, y a a la demora del vehículo que lo debía recoger en la misión permanente de Colombia en la ONU; además de un trancón que, según información de W Radio, fue provocado por la robusta caravana de Joe Biden y otra serie de embotellamientos en la ciudad, lo que obligó a Petro, la primera dama, Verónica Alcocer y el canciller, Álvaro Leyva, a caminar por unos 30 minutos.

CAMBIO conoció que este no fue el único desplante de Petro en su gira por Nueva York. El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, también debió esperarlo hora y media. Aunque este encuentro sí se llevó a cabo, a pesar del incumplimiento de Petro, llama mucho la atención que han sido ya varios los desplantes del presidente en sus casi dos meses de gobierno y no hay presidente de Estados Unidos que lo haga cambiar. 

El periodista Diego Fonseca, en un perfil que le hizo al premio Nobel Joseph Stiglitz hace unos años, habló de la famosa falta de puntualidad del famoso economista. Durante la entrevista, se dio cuenta de que el tema parece importarle muy poco a Stiglitz, porque, además, llevaba retrasado su reloj una hora: 

"En un momento de la reunión, Stiglitz levantó el brazo para rascarse la cabeza y la manga de la camisa dejó asomar el reloj: eran las 11.30, pero marcaba las 10.30. Stiglitz es un iconoclasta que parece creer que los relojes, las agendas y los calendarios no son más que pro­ductos perecederos. Para él su tiempo personal resulta una abstracción de importancia efímera, un recurso que dista de ser una ventaja competitiva".

Vale la pena preguntarse: ¿qué hora es en el reloj de Petro?