13 Abril 2022

La salud mental en Bogotá no tiene más camas para atenderla

Según la más reciente encuesta sobre salud mental del Dane, solo el 0,9 por ciento de los colombianos busca ayuda profesional (psicólogo o terapeuta) para sentirse mejor.

Crédito: Colprensa

La alta demanda de servicios de salud mental tiene colapsado el sistema hospitalario en las clínicas privadas. ¿Por qué?

Por: Óscar Felipe Agudelo

Omar Cuéllar, director de la Clínica Monserrat, en Bogotá, fue tajante: “La próxima pandemia que afrontará el país será por enfermedades mentales”.

Sus colegas están de acuerdo. Milton Murillo, psiquiatra y docente de la Universidad del Rosario, dice que ser colombiano es, de por sí, una comorbilidad: “Somos un país violento, inseguro y con una difícil situación económica”. Si a esto se suman las consecuencias de la pandemia del covid 19, la salud mental es una bomba de tiempo. 

De hecho, desde el año pasado los servicios de emergencia, de hospitalización y de consulta, al menos en las clínicas privadas, no dan abasto. 

No hay cama pa' tanta gente

En la Clínica Monserrat solo hay disponibilidad de camas para urgencias por enfermedades mentales un día de cada 15. “Lo normal es amanecer con cinco o diez pacientes esperando por una cama de urgencia”, reconoce Cuéllar. La situación se ha presentado desde finales de 2021, justo cuando se levantaron las restricciones por la pandemia. 

En la Clínica La Paz, el centro de salud mental más grande de Colombia, las cosas no son diferentes. Alexie Vallejo, director de la institución, admite que el número de consultas y de internos se ha desbordado. Las 365 camas que tiene la institución no han sido suficientes para cubrir la demanda.

Carlos Pedraza, director de la Clínica Campo Nuevo, expresó que en 2022 la demanda ha estado por encima del 90 por ciento, mientras que Germán Lara, de la Clínica Enmanuel, dice que las 130 camas ya no son suficientes: “Antes de la pandemia, era normal tener diez camas libres. Ahora es usual que durante varias semanas las tengamos todas ocupadas”. Por su parte, María del Pilar Jaime, de la Clínica Retornar, un centro con capacidad para 30 camas, manifestó que, en relación con el servicio prioritario, fue necesario aumentar este año de uno a dos psiquiatras por piso. 

Antes de la pandemia, era normal tener diez camas libres. Ahora es usual que durante varias semanas las tengamos todas ocupadas.

Cambio pudo establecer que otros centros de salud mental como Campo Abierto, Clínica la Sabana, Remy y Clínica Renovar también ha habido un incremento en la demanda de servicios. 

En contraste, Jaime Castellanos, de la Clínica San Ignacio, bajó un poco el tono de preocupación. “No es malo que estén copadas las urgencias, es peor que haya camas desocupadas”. Según él, la alta demanda de los servicios de salud mental es algo que se esperaba desde el inicio de la pandemia. “Además, la saturación se debe medir en relación con el tiempo que dura un paciente esperando una cama para urgencias”. En este sentido, la Clínica Monserrat, por ejemplo, admite que los pacientes pueden esperar por una cama hasta cinco días.


¿Por qué la alta demanda? 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1.000 millones de personas en el mundo viven con un trastorno mental. La depresión es uno de los principales y la principal causa de discapacidad en niños, niñas y adolescentes. 

Además de la baja capacidad del sistema para atender las necesidades de salud mental, hay otras cosas que preocupan. En el país apenas hay unos 1.500 psiquiatras y estos están principalmente en Bogotá y las cuatro principales ciudades. De las 269 instituciones avaladas por el Ministerio de Salud para prestar servicios de salud mental, en cuatro departamentos no hay ni siquiera una: Guaviare, Guainía, Vaupés y Vichada. En seis departamentos se concentra la mitad de las instituciones; y en otros como Arauca, Casanare, Huila, Putumayo, Amazonas y Chocó apenas hay máximo dos instituciones. 

Antes de la pandemia, Omar Cuéllar, director de la Monserrat, hizo una proyección sobre solo una de las varias enfermedades mentales: la esquizofrenia. Según su cálculo, que realizó para Bogotá tomando como referencia información de Estados Unidos, el 2 por ciento de la población capitalina podría tener una prevalencia de esa enfermedad. Ese 2 por ciento son unas 144.000 personas. De ese número, el 20 por ciento de los casos sería severo; es decir, requerirían hospitalización. En cuentas simples, unas 28.000 personas necesitarían atención. “¿Dónde se podría atender a la población? –pregunta Cuéllar–. Se necesitarían 400 clínicas Monserrat”.

¿Cuáles son las enfermedades mentales en tiempos de pandemia? 

Los expertos consultados por Cambio coincidieron en que las patologías más comunes con la llegada de la pandemia son ansiedad y depresión, por un lado, y trastornos por sustancias psicoactivas, por el otro. También coincidieron en que la alta demanda en los centros de salud mental se dio luego de que se levantaron las restricciones impuestas para combatir la pandemia. Adicionalmente, los expertos expresaron su preocupación por la alta demanda por parte de los menores de edad. “La psiquiatría para los menores de edad antes era ocasional –explicó María del Pilar Jaime, de la Clínica Retornar–. Ahora los casos son casi todos los días”. En la Clínica Enmanuel, especializada en la atención a menores de edad, usualmente hay unos 40 o 45 menores en camas. 

Otro causante de la alta demanda es la suspensión de los tratamientos durante la pandemia, lo cual contribuyó a que hubiera un desbordamiento en la atención de quienes habían abandonado y retornaron a sus consultas luego del levantamiento de las restricciones. 

Otro causante de la alta demanda es la suspensión de los tratamientos durante la pandemia.

Curiosamente, el fenómeno de saturación solo parece estar ocurriendo en las clínicas privadas. Según voceros del Distrito, los hospitales públicos funcionan como de costumbre, con camas suficientes para los pacientes que así lo requieran. Lo único que podría alterar esta normalidad es el cierre indefinido del Hospital La Victoria, ordenado por la Secretaría de Salud de Bogotá por la denuncia contra un enfermero que habría abusado sexualmente de al menos 11 pacientes dentro de la institución.