24 Junio 2022

La salud mental es un problema de todos

Crédito: Colprensa

La OMS acaba de publicar su informe sobre salud mental 2022, en el que advierte que los cerca de mil millones de personas que sufren de algún trastorno mental en el planeta merecen una atención más incluyente en sectores distintos al de la salud.

Por: José Posada

Por: José Posada Villa, médico psiquiatra. 

Aproximadamente una de cada ocho personas en el mundo sufre algún trastorno mental y uno de cada 100 fallecimientos ocurre por suicidio, que se presenta como una de las principales causas de muerte entre los jóvenes.

Los trastornos mentales son la principal causa de años perdidos por discapacidad –uno de cada seis casos– y genera preocupación especial la esquizofrenia, que afecta a aproximadamente una de cada 200 personas adultas, pues es el más grave de todos los trastornos mentales.
Las personas que están expuestas a circunstancias adversas como la pobreza, la violencia y la inequidad corren un mayor riesgo de sufrir trastornos mentales.

Con la premisa “No hay salud sin salud mental”, la OMS presentó el Informe Mundial sobre Salud Mental 2022 con una invitación a cambiar actitudes y prácticas en la promoción y protección de la salud mental y dar atención real a quienes lo necesitan sin estigmatizar o discriminar.

Poca atención

En general, las consecuencias económicas de los trastornos mentales son enormes y a pesar de esto, en promedio, los países dedican menos del 2% de sus presupuestos de atención de salud a la salud mental. Para completar, en los países de ingresos medianos –y Colombia está entre estos–, más del 70% del gasto en salud mental sigue destinándose a los hospitales psiquiátricos y la mayoría de las personas que sufren trastornos mentales no recibe ningún tratamiento.

Advierte la OMS que las amenazas locales y mundiales aumentan el riesgo para las familias, comunidades y poblaciones enteras, y pueden retrasar el logro de un mayor bienestar. Las principales amenazas –que no son ajenas a Colombia– son la recesión económica, la polarización social, las emergencias humanitarias, las emergencias de salud pública, el desplazamiento forzado y la creciente crisis climática. 

Dado que los factores que determinan la salud mental son multisectoriales, el informe propone que las intervenciones destinadas a promover y proteger la salud mental se lleven a cabo en otros sectores diferentes a salud, más cuando las personas con trastornos mentales suelen necesitar servicios y apoyos que no se limitan al tratamiento clínico.

Para lograrlo, convoca al compromiso, la voluntad política, el interés público y la acción comunitaria, y propone estrategias que permitan ver la importancia de la salud mental y de los entornos que influyen en ella, teniendo en cuenta la protección los derechos humanos, el apoyo al desarrollo, como lo plantea la ONU en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, e impulsar la salud pública con la implementación de servicios de salud mental en la comunidad.

La dificultad de pedir ayuda

El informe anota que varios factores impiden que las personas busquen ayuda para sus trastornos mentales, como la mala calidad de los servicios, los bajos niveles de conocimientos sobre salud mental, la estigmatización y discriminación.

Resalta la importancia de la promoción de la salud mental y la protección de factores de riesgo, que pueden manifestarse en todas las etapas de la vida en los periodos más sensibles del desarrollo, especialmente en la primera infancia. Entre los factores de protección, prioriza las habilidades sociales, la educación de calidad, el trabajo decente, los barrios seguros y la cohesión comunitaria.

Por otra parte da un énfasis especial a la prevención del suicidio, la atención de niñas, niños y jóvenes, la salud mental en el ámbito laboral y la atención en servicios generales de salud y en la comunidad. Aquí vale la pena resaltar algo que viene promoviendo la OMS/OPS desde 1990: la atención de los trastornos graves fuera de los hospitales psiquiátricos, tipo de atención que se viene desarrollando muy fuerte en el país después de la pandemia.

Las evidencias en las que se basa el informe muestran que existe un conjunto básico de intervenciones costo eficaces para los trastornos prioritarios que son factibles y adecuadas y acercan a un mundo en el que se valore, fomente y proteja la salud mental, en el que todos tengan oportunidades de disfrutar de la salud, de ejercer sus derechos humanos en condiciones de igualdad y puedan acceder a la atención que necesitan.

En resumen, la OMS convoca a las personas, los gobiernos, los proveedores de atención en salud, las organizaciones no gubernamentales, el mundo académico, los empleadores, la sociedad civil y otras partes interesadas a contribuir a dicha transformación en tres aspectos fundamentales:

Profundiza en el valor y el compromiso

Comprender y apreciar el valor intrínseco, promover la inclusión social de las personas con trastornos mentales, dar la misma prioridad a la salud mental y física, mayor implicación en todos los sectores y aumentar la inversión en salud mental.

Reorganizar entornos

Reorganizar las características físicas, sociales y económicas de los diferentes entornos de salud mental, entre ellos los hogares, las escuelas, los lugares de trabajo, los servicios de atención de salud, las comunidades y los entornos naturales.

Reforzar la atención de salud mental

Crear redes de servicios en la comunidad, abandonar los cuidados asistenciales en los hospitales psiquiátricos, diversificar y ampliar las opciones de atención, accesibilidad a los servicios y una atención centrada en la persona y basada en los derechos humanos empoderando a personas.
Vale la pena resaltar que, si bien no hay aspectos novedosos para los expertos en salud mental, prioriza las acciones pertinentes y resalta la importancia de involucrar a los servicios de salud general, a la comunidad y otros sectores que son necesarios para el adecuado desarrollo de una verdadera salud pública mental.