18 Mayo 2022

¿Qué tanto sirve la telepsiquiatría?

Crédito: Foto de Tima Miroshnichenko en Pexels

Varios estudios de investigación han demostrado que la terapia a distancia es factible, bien aceptada por proveedores y pacientes y con resultados clínicos comparables en varios escenarios. Además, ha sido de gran ayuda para atender personas en áreas rurales, terrenos geográficos difíciles, lugares que carecen de especialistas y situaciones de crisis como los conflictos armados, los desastres y las pandemias.

Por José A. Posada Villa, médico psiquiatra

Durante años, la psiquiatría se ha esforzado por brindar atención integral en situaciones que no permiten el encuentro persona a persona. Dicen que Sigmund Freud lo hacía por correo. 

Existen evidencias sobre la utilidad de la telepsiquiatría en personas que requieren atención y que, por diferentes motivos, no tienen acceso a servicios presenciales. 

La telepsiquiatría se puede realizar a través de comunicación en vivo (atención sincrónica) o utilizando la grabación de audio, video o imágenes para una revisión posterior (atención asincrónica). Ambas alternativas facilitan la ayuda especializada que de otro modo no estaría disponible en casos de confinamiento, en áreas rurales o poblaciones donde no hay especialistas.

La comunicación a distancia es efectiva para detectar patologías, hacer evaluaciones y seguir el tratamiento, así como para prescribir medicamentos. Si bien tiene limitaciones para la evaluación física y la interacción directa, la telepsiquiatría reduce la necesidad de recurrir a servicios de urgencias; permite la atención en casa y la continuidad del tratamiento; reduce los tiempos de espera, y elimina las dificultades de transporte. También, abre una ventana a los entornos domésticos de los pacientes para que el terapeuta pueda ver dónde y cómo viven sus pacientes.

La evaluación más reciente basada en evidencia sobre las actitudes de los pacientes hacia la telepsiquiatría, realizada en 2020, mostró que la mayoría de las personas dicen sentirse más cómodas en casa, ahorrar dinero y tiempo, expresarse más libremente y solicitar menos permisos en el trabajo o estudio.

Para profundizar

Un estudio publicado por JAMA Psychiatry encontró que la telepsiquiatría en centros de salud rurales es exitosa y que, si bien ya se tenía claro que era efectiva en la atención de los trastornos de depresión y ansiedad, ahora se sabe que también tiene buenos resultados en pacientes con trastorno de estrés postraumático y trastorno afectivo bipolar.

La otra cara de la moneda

El estudio advierte, sin embargo, que algunas personas expresan sentimientos de falta de cercanía, desconexión, miedo de la capacidad del médico para detectar señales no verbales y signos físicos del trastorno, dificultad para encontrar un entorno tranquilo y acceder a exámenes de laboratorio, además de dificultades de tipo técnico o disponibilidad de banda ancha, teléfono celular o computador. 

Otro inconveniente observado es el de los pacientes con limitaciones en la comunicación, como mutismo, deterioro cognitivo o dificultad visual o auditiva, que pueden requerir el uso de tecnologías y talento humano adicionales. Dado que los pacientes se conectan desde cualquier lugar, también hay preocupación sobre la confidencialidad, especialmente para aquellos que no tienen acceso a un espacio privado.

Adicionalmente, para algunos pacientes el acceso más fácil a la telepsiquiatría puede hacer que sus consultas las perciban como una actividad menos seria, en lugar de un tratamiento especializado, como ocurre cuando los pacientes se conectan mientras conducen, van de compras o están en medio de una actividad social con otras personas. 

A estas dificultades se suman los temas de la adecuada acreditación profesional; la prescripción, en especial de medicamentos de control que requieren formula médica, y la financiación de este tipo de servicios por parte de las EPS e IPS, que muchas veces no tienen una reglamentación adecuada para estos menesteres. También es necesario que los servicios de salud y las escuelas de medicina formen a los especialistas con las mejores prácticas para hacer la transición de su atención al mundo virtual.

Colombia está poco preparada

Ahora bien, lamentablemente Colombia no está suficientemente preparada para implementar el recurso de telepsiquiatría. Según el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, la mitad de los colombianos no tienen acceso a internet. El acceso es mucho menor en las comunidades rurales e indígenas. Además, la tecnología (internet, computador, celular) es un bien algo lejano para ciertos grupos poblacionales que no saben ni siquiera de dónde vendrá la próxima comida o dónde dormirán. En otras palabras, aquellos que tienen más necesidad de este recurso son también los que tienen menos probabilidades de tener acceso a él. 

Por otra parte, las psicoterapias tan especializadas como el psicoanálisis posiblemente sean distintas a distancia y en escenarios virtuales. Ya veremos qué nos dicen los especialistas en este campo.

En esta etapa de investigación y consolidación se deben definir de manera clara las patologías, las personas y los grupos poblacionales en los que la telepsiquiatría es realmente útil. Las tecnologías adecuadas son aquellas que pueden ayudarnos a ser más, no menos, humanos. Realmente hay mucho en juego para la utilización responsable de la telepsiquiatría.

Con un enfoque de telepsiquiatría centrado en el ser humano, se puede trabajar para lograr una población más feliz y saludable.