13 Marzo 2022

Criptodólar para controlar el bitcóin

La aparición del bitcóin hizo realidad un sueño buscado por años, la desaparición de los intermediarios en las transacciones monetarias.

Crédito: Kanchanara en Unsplash

Ante la popularidad creciente del bitcóin y otras criptomonedas, varios gobiernos han decretado medidas de control, incluyendo la creación de sus propias monedas virtuales, con un valor asociado a la moneda estatal.

Por: Eduardo Sánchez

Por Eduardo Sánchez

La realización de una transacción monetaria, el pago de un servicio, por ejemplo, implica, en la gran mayoría de los casos, la participación de un tercero, además del emisor y del receptor del pago. Tercero que debe gozar de la confianza de las otras dos partes.

Tomemos el caso de este artículo, por ejemplo. Federico decidió encargarle su escritura a Eduardo, que vive en Suiza, y pagarle 200.000 pesos por el servicio. Él habla entonces con su banco, X, y da la orden de realizar el pago, en la cuenta que Eduardo posee en el banco, y luego de verificar en su libro de cuentas que Federico posee esa cantidad de dinero, X debita la suma de la cuenta de Federico y contacta el banco Y para hacer la transferencia. Al recibirla, Y aumenta la suma correspondiente en la cuenta de Eduardo. Por supuesto, el proceso completo toma varios días, complicado por el hecho de que las dos partes viven en países diferentes: los bancos deben respetar una serie de restricciones impuestas por los estados para evitar evasiones fiscales y de capital. Resultado: Eduardo recibe su pago luego de una larga espera y la suma es recortada por una comisión exigida por su banco. Comisión que Federico debe pagar igualmente al suyo.

La aparición del bitcóin en 2009 hizo realidad un sueño buscado durante años: la desaparición de la tercera parte en las transacciones monetarias. En efecto, el libro de cuentas donde se inscriben las transacciones y donde se guarda la cantidad disponible para cada usuario es una base de datos descentralizada y autónoma, almacenada en miles de computadores interconectados en la red informática universal, internet, la nube. Esta base de datos guarda todas las transacciones en bloques encadenados entre sí (blockchain), utilizando técnicas sofisticadas de criptografía para garantizar la virtual imposibilidad de modificar su contenido.

Paradójicamente, una de las maneras de garantizar la inviolabilidad del libro de cuentas (la blockchain) es su carácter completamente transparente: cualquier persona puede tener una copia de ella y, con las herramientas informáticas adecuadas (disponibles gratuitamente en el web), puede consultar los detalles de todas las transacciones realizadas desde 2009, fecha de su creación. La privacidad del utilizador está garantizada simplemente por el seudónimo que se usa para abrir una cuenta: un código criptográfico que se ve como una larga serie de caracteres. En lugar de conocer mi número de cuenta en el banco Y, si Federico quiere pagarme por medio de la blockchain, debe conocer ahora mi identificador en la blockchain. Y cualquier persona que disponga de ese identificador puede ver todas las transacciones que le están asociadas, pagos y depósitos. Pero, normalmente, sin saber que ese código pertenece a Eduardo. Y, además, no hay límites en el número de cuentas que un usuario puede abrir en la blockchain.

Queda el aspecto de la moneda utilizada en el pago. En una transacción clásica, el pago se hace utilizando una moneda cuyo valor está garantizado por un banco emisor, asociado a un Estado (caso del peso colombiano de nuestro ejemplo) o a una asociación de estados (caso del euro). La otra originalidad de la blockchain es la utilización de una moneda propia: el bitcóin. En efecto, para estimular a los informáticos (llamados mineros) que almacenan las copias de la blockchain y ejecutan los algoritmos de gestión, el sistema genera un cierto número de bitcoines al final de la validación de un bloque de transacciones. Estos bitcoines pertenecen a los mineros y son utilizados en las transacciones de la blockchain.

Grafica bitcoin

Por supuesto, el gran problema del bitcóin es su valor real: sin estar asociado a un banco de Estado, su valor está dictado únicamente por el mercado y está sujeto a todo tipo de especulaciones (ver en el gráfico la evolución del precio del bitcóin desde su creación hasta hoy).

La rapidez de las transacciones y su carácter anónimo hizo que el bitcóin se popularizara inicialmente en el darknet, el internet paralelo donde se realizan todo tipo de ventas ilegales (armas, drogas, etc). Rápidamente, varios gobiernos entendieron los peligros introducidos por el bitcóin, controlando la manera de sacar los bitcoines de la blockchain: la conversión del bitcóin en una moneda clásica implica cada vez más restricciones gubernamentales, permitiendo a los gobiernos que lo deseen, y utilicen los medios necesarios, la identificación de los poseedores de las cuentas bitcóin.

Ante la popularidad creciente del bitcóin (y las otras miles de monedas virtuales, o criptomonedas, que se crearon luego siguiendo su ejemplo), otras medidas de control han sido decretadas por varios gobiernos (Bahamas, Suecia, China, etc), incluyendo la creación de sus propias criptomonedas, con un valor asociado a la moneda estatal. La idea es asociar las ventajas del bitcóin (especialmente la rapidez y menor costo de la transacción), eliminando sus desventajas (volatilidad de su valor y mayor control de sus usos ilegales). Es así que el presidente Biden firmó ayer miércoles una serie de medidas de regulación de las criptomonedas, incluyendo el estudio de creación de un dólar virtual (sin que una decisión en ese sentido haya sido tomada). Brian Deese, director del Consejo Económico Nacional, y Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional del presidente, dijeron en un comunicado que estas medidas "ayudarán a posicionar a Estados Unidos para que siga desempeñando un papel de liderazgo en la innovación y la gobernanza del ecosistema de activos digitales en el país y en el extranjero, de una manera que proteja a los consumidores, sea coherente con nuestros valores democráticos y haga avanzar la competitividad global de Estados Unidos".

La posibilidad de que Rusia evada las sanciones económicas decretadas por la invasión a Ucrania, gracias al bitcóin, no es seguramente ajena a este deseo creciente de regulación del mercado de las criptomonedas.