En un mundo de selfis lo privado se ha vuelto público
26 Agosto 2023

En un mundo de selfis lo privado se ha vuelto público

‘Intimidades congeladas’, de Eva Illouz, analiza las relaciones en el mundo contemporáneo, en el que plantea la aparición del ‘Homo sentimentalis’, un arquetipo de individuo atravesado por el significado cultural de sus emociones, las verdaderas protagonistas de la esfera pública.

Por: Freelancers

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por Diana Castro Benetti
Intimidades congeladas es un libro pequeñito con tres ensayos y unos cuantos explosivos sociales. Eva Illouz, literata y socióloga nacida en Marruecos, propone en su texto darle una nueva puntada al análisis de las relaciones en el mundo contemporáneo; relaciones atravesadas por el potpurrí emocional, la frialdad de los intercambios económicos y las voces estridentes de unas identidades confusas y manipuladas. Plantea, como lo hicieron Marx, Weber, Giddens y Beauvoir antes que ella, que la miscelánea de rabias, culpas y fantasías colorean las acciones cotidianas. Una idea que nace con el capitalismo y que pocos le han dado importancia, como si la lógica y la racionalidad fueran certezas. La cordura de la vida pública y del óptimo de Pareto, tan defendidos por muchos, es hoy un mundo lejano, un pasado.

Lo público y los individuos que habitan y definen la esfera pública están permeados en exceso por las narrativas del escándalo, la traición, las pasiones desenfrenadas, el acoso y la provocación. ¿Qué es lo íntimo? El ideal moderno de intimidad es convertir la “emoción” en un asunto político y público.


Illouz va más allá e insiste en el nacimiento de un Homo sentimentalis: un arquetipo de individuo atravesado por el significado cultural de sus emociones, las verdaderas protagonistas de la esfera pública. “Buena parte de las disposiciones sociales son también disposiciones emocionales”, dice. Lo público y los individuos que habitan y definen la esfera pública están permeados en exceso por las narrativas del escándalo, la traición, las pasiones desenfrenadas, el acoso y la provocación. ¿Qué es lo íntimo? El ideal moderno de intimidad es convertir la “emoción” en un asunto político y público. Entonces, ¿es público lo privado? Sí, una línea mal dibujada en vía de extinción. Nadie quiere volver a los tiempos en que a las jóvenes se les instruía en el más violento recato del “no se habla de uno mismo” o “por favor, cruza las piernas”, pero no es sino darle un vistazo a la actual sociedad colombiana y comprender que las basurillas íntimas son hoy mandato para existir.

Libro
La alienación de la que tanto nos habló Marx es tecnológica, dice Illouz. Estados emocionales en los chats, selfis en las redes sociales, consejos prácticos para hacer el amor, el abc de la denuncia por acoso, utópicas exigencias al político de turno son el protocolo del ascenso y del anhelo de reconocimiento. Un paredón social donde contamos lo que acongoja, lo que indigna y el quién seduce a quién. Es como si ese otro, inexistente y amorfo, fuera el voyerista perfecto: antes de nacer la vida ya está sobreexpuesta y vendida.

La miscelánea de rabias, culpas y fantasías colorean las acciones cotidianas. Una idea que nace con el capitalismo y que pocos le han dado importancia, como si la lógica y la racionalidad fueran certezas.


El Homo sentimentalis globaliza su dolor, sus pertenencias y, obvio, sus triunfos. De los fracasos poco se habla porque es el infierno social en vida, una galería de la infamia. Vivimos el auge de la narrativa del “performance”, de la puesta en escena para ser. El individuo, al exponer su intimidad cede la educación sentimental a las redes sociales, reproduce las fantasías y los suspiros, pero también las decepciones y las angustias colectivas. El ghosting se intensifica, el iracundo de turno se suicida, el descuartizador nos relata su paso a paso del crimen o el famoso exhibe su alcoba. En la era del Homo sentimentalis los personajes principales son las emociones y el internet define qué y cómo debe comportarse ese “yo” inventado. Es la disparidad de la modernidad: abismos entre la realidad y la aspiración, una miscelánea útil a un sistema económico despiadado, a unos intercambios plagados de expectativas no realistas y a la continua desilusión en un mundo de abundancia de opciones.
Este libro de bolsillo de la editorial Kats deambula todavía entre mis corotos cotidianos como si tuviera un hilito pegado a mi hombro. Engaña la delicadeza de su formato y mi ejemplar anda conmigo orejón y rayado. Hace rato ya que terminé de leerlo, pero no quiero abandonarlo; siento que entraría en pánico si me olvido del espejismo que soy en este mundillo de frivolidades.
TW @dcastrobenetti
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Intimidades congeladas.
Las emociones en el capitalismo.
Eva Illouz.
Katz Editores.
Madrid, España

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