Intifada de Versos

Sobre el terreno la Organización Mundial de la Salud, el Comité internacional de la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras, advierten que cerca del 85 por ciento de los habitantes, 1.9 millones de gazatíes, ha dejado sus hogares y se ha visto obligado a desplazarse continuamente (Imagen de referencia).

Crédito: Pixabay

3 Marzo 2024

Intifada de Versos

Mauricio Trujillo Uribe comenta para CAMBIO el libro Intifada de Versos, que veinticinco poetas, entre ellos dieciséis colombianos, hicieron para solidarizarse con el drama que sufre el pueblo palestino en Gaza.

Por: Mauricio Trujillo Uribe

Entre aquí para recibir nuestras últimas noticias en su WhatsAppEntre aquí para recibir nuestras últimas noticias en su WhatsApp

Veinticinco poetas, entre ellos dieciséis colombianos, presentaron el pasado 28 de febrero su libro “Intifada de Versos”, en solidaridad con el drama que sufre el pueblo palestino en Gaza. El recital, que tuvo lugar en Codema, Bogotá, contó con la presencia del Embajador de Palestina, Rauf Al Malki, quien leyó versos de Mahmoud Darwish, el poeta nacional palestino.

Este sencillo acto estuvo cargado de emociones y sentimientos que hoy recorren al mundo entero frente a lo que cada día más se revela no ya como una acción defensiva de Israel en respuesta al ataque de Hamas, el pasado 7 de octubre, en el que este movimiento –que se define como de resistencia islámica- masacró 1.140 personas, la mayoría civiles, niños y mujeres, y secuestró cerca de 250, según fuentes israelíes; no ya como una reacción de venganza ante, en palabras del primer ministro de Israel, la peor agresión contra los judíos después del holocausto de la II guerra mundial; no ya como una operación militar global destinada a eliminar el movimiento Hamas; no ya como un “castigo colectivo al pueblo palestino”, según lo denunció el secretario general de la ONU; no ya como una guerra desproporcionada, violatoria del derecho internacional, con bombardeos masivos diarios y un ejército de ocupación; sino como una política no declarada de Netanyahu y el equipo más extremista de su gobierno, guiada por la ideología que considera a Gaza y Cisjordania, al igual que los demás territorios antes de Palestina y ahora de Israel, como parte de la “tierra prometida”. Son cada vez más las voces altisonantes en Israel que plantean el “retorno definitivo” a Gaza.

El día siguiente, soldados israelíes que se habían sentido amenazados, advierte un portavoz israelí, atropellaron una muchedumbre y dispararon sobre ella cuando rodeó el convoy de camiones con alimentos, dejando un saldo de más de cien fallecidos y setecientos heridos, según diversos testimonios y soportes visuales. Sin duda, se ha vuelto muy difícil proveer la ayuda humanitaria en medio de la guerra y el desplome del orden público en razón del hambre y la desesperación.

Cualesquiera sean las apreciaciones, lo que nos traen las noticias permite decir que la guerra de Israel en Gaza ha girado hacia un genocidio del que es víctima la población. A su vez, los sucesivos vetos de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU a una resolución de cese al fuego y las gestiones del presidente Biden para seguir suministrando armamento a Israel, así como la doble moral de la mayoría de los dirigentes europeos, constituyen un espaldarazo al accionar de Israel. 

¿Cómo puede acaso llamarse la ofensiva israelí que ha quitado la vida a más de 30.000 palestinos y dejado más de 70.000 heridos y mutilados, la inmensa mayoría niños y mujeres, según informaron las autoridades sanitarias de Gaza este 29 de febrero? Ese mismo día otra fuente, ni más ni menos que el secretario de defensa de Estados Unidos, afirmaba que el número de muertos ascendía a 25.000, aunque luego el Pentágono reculaba diciendo que no se podía confirmar dicha cifra. 

Un estudio basado en tecnología satelital publicado el pasado 1 de enero por dos expertos en mapear daños urbanos en escenarios de guerra, Corey Scher de la Universidad de Nueva York y Jamon Van Den Hoek de la Universidad de Oregón, mostró que los bombardeos diarios habían destruido cerca de 70 por ciento de la infraestructura de servicios en el norte de Gaza y 40 por ciento en el sur. Al día de hoy la superficie de “tierra arrasada” es seguramente mayor.

Sobre el terreno la Organización Mundial de la Salud, el Comité internacional de la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras, advierten que cerca del 85 por ciento de los habitantes, 1.9 millones de gazatíes, ha dejado sus hogares y se ha visto obligado a desplazarse continuamente, al tiempo que el número de niños huérfanos es dramático y los daños sicológicos en la población inconmensurables. A su vez, la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos señala el inminente riesgo de hambruna y propagación de enfermedades infecciosas, en medio de la crisis del sistema de salud.

Con motivo de lo ocurrido este 29 de febrero, el presidente Lula de Brasil dijo: “Quiero decirles que estoy a favor de la creación de un Estado palestino libre y soberano. Que este Estado palestino puede vivir en armonía con el Estado de Israel. Y quiero decir más: lo que está haciendo el gobierno israelí contra el pueblo palestino no es guerra, es genocidio, porque está matando a mujeres y niños". El presidente Petro escribió en su cuenta de X: “Pidiendo comida, más de 100 palestinos fueron asesinados por Netanyahu. Esto se llama genocidio y recuerda el Holocausto, así a los poderes mundiales no les guste reconocerlo. El mundo debe bloquear a Netanyahu. Colombia suspende toda compra de armas a Israel”. Y este 1 de marzo, ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, el mandatario propuso realizar una reunión sobre Gaza para fijar una postura común. Más allá del efecto real que estas declaraciones puedan tener sobre la guerra, una posición como región lanzaría un potente mensaje a la comunidad internacional.

“Intifadas de versos”, foros y conversatorios, marchas y concentraciones, sobre la tragedia que se vive en Gaza –como también en Ucrania-, son la mejor ruta para la formación de una opinión pública informada; querámoslo o no, somos una nación inmersa en lo internacional, somos parte del mundo.


Fragmento del poema “Carnet de Identidad” del poeta Mahmoud Darwish 

Escribe que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba, yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste estas rocas…
Escribe, pues… escribe…
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Mas…
¡Cuidado con mi hambre y con mi ira!
 

Conozca más de Cambio aquíConozca más de Cambio aquí