Marrakech, la ventana de Occidente al mundo árabe

La Medina, el centro histórico de Marrakech.

Crédito: CAMBIO

30 Diciembre 2023

Marrakech, la ventana de Occidente al mundo árabe

Un recorrido por los principales atractivos de Marrakech, una de las principales ciudades turísticas de Marruecos. Este año, un sismo de magnitud 6,8 sacudió los alrededores de Marrakech. La región, altamente dependiente del turismo, busca recobrar la confianza de los viajeros.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

Entre aquí para recibir nuestras últimas noticias en su WhatsAppEntre aquí para recibir nuestras últimas noticias en su WhatsApp

“Marrakech es simplemente el mejor lugar del mundo para pasar la tarde”. Esta fue una de las famosas frases del exprimer ministro británico Winston Churchill, quien visitó en numerosas ocasiones la ciudad marroquí entre los años treinta y los años cincuenta. 

El político inglés se alojó durante largas estancias en el hotel La Mamounia, uno de los más emblemáticos de la ciudad aún en la actualidad, y estableció un estudio de pintura allí. Hoy, el hotel tiene una suite dedicada en su honor con fotografías de sus viajes y una estatua dedicada en su honor. 

Marrakech conserva el encanto de lo que fue una antigua ciudad imperial, con palacios, mezquitas y monumentos, que combinan con una arquitectura tradicional de callejones estrechos, pequeños negocios y coloridos mercados. La “ciudad roja”, denominada así por el color ocre que cubre todas sus fachadas, es también una de las principales urbes de Marruecos, y la ciudad más turística del país. 

Este año, en septiembre, Marrakech acaparó los titulares de los medios internacionales, pero no por su cultura o su turismo, sino por el terremoto de magnitud de 6,8 con un epicentro a 80 kilómetros al sur de la ciudad. El sismo dejó alrededor de 2.900 muertos y 5.500 heridos, especialmente en las provincias de Al Haouz y Taroudant, cerca de la ciudad. Aunque los daños fueron menores en Marrakech, el turismo sí sintió el efecto

Mohamed es un artesano que trabaja con acero y plata, especialmente en pequeñas piezas de joyería y bisutería. En la última parte del año, dice, suele tener bastantes clientes, pero reconoce que estos últimos meses lo visitaron menos personas.   

“Especialmente en el primer mes después del terremoto recibimos muchos menos turistas. Las personas no tienen tantas ganas de venir porque les preocupa que todo haya quedado mal, sí hubo daños, pero la ciudad está bien”, comenta el artesano. 

Artesano Marruecos
Mohamed, artesano dedicado a la bisutería en acero y plata dice que el turismo ha mermado. Crédito: CAMBIO

El turismo no es un sector menor para Marruecos; contribuye con aproximadamente 7 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país norteafricano y en 2022 le dejó 9.300 millones de dólares en ingresos a la nación, según cifras oficiales del reino. 

Alrededor de 550.000 personas están empleadas directamente en el sector, lo que representa aproximadamente el 15 por ciento de la fuerza laboral del país. 

En el centro histórico de Marrakech, La Medina, es posible encontrar algunas fachadas que quedaron agrietadas por el sismo, pero el corazón de la ciudad parece olvidar el paso del terremoto: las tiendas viven abarrotadas de piso a techo por souvenirs y artesanías en cerámica y metal, un festival de colores en cada local; los callejones llenos de puestos ambulantes esperan a los turistas, y en los pequeños locales a lado y lado de los corredores empedrados y sin andenes, los protagonistas son la ropa, los tapetes tejidos a mano, las lámparas, los condimentos y especias y las variedades de té.

Caminar por La Medina es sumirse en medio del caos de Marrakech. Entre los tumultos de gente, tuk-tuks, motos que conducen en todas las direcciones, el centro histórico de la ciudad también ofrece una experiencia sensorial por los diferentes aromas que desprenden los inciensos que colocan los marroquíes en las tiendas. 

Así como “todos los caminos conducen a Roma”, se podría decir que todos los callejones de La Medina llevan a la plaza Jemaa El Fna, la plaza central de la ciudad, con un amplio mercado de toldos verdes en el que los turistas y locales pueden encontrar variedades de frutas, dátiles y comida tradicional. 

Plaza Jemaa El Fna
Plaza Jemaa El Fna, en el corazón de La Medina. Crédito: CAMBIO

En la plaza también se encuentran los sonidos de la ciudad; tambores, flautas y artistas callejeros que utilizan monos y serpientes para hacer trucos. Desde allí es posible divisar la imponente mezquita Koutoubia, cuya torre de 70 metros de altura destaca desde casi cualquier punto de Marrakech. La mezquita, que puede albergar cerca de 20.000 fieles, no está abierta a los no musulmanes, pero recorrer sus alrededores es otro de los imperativos para cualquier visitante de la ciudad.

Una ciudad entre palacios, jardines y museos

Dentro de La Medina y sus alrededores son varios los palacios y museos que albergan la historia de Marruecos y de Marrakech.  El centro de la ciudad está conformado por numerosos riads, pequeños palacios orientales organizados en torno a un patio central. 

Uno de los más famosos es el Palacio de la Bahía, una construcción de finales del siglo XIX con alrededor de 8.000 metros cuadrados de jardines, conocida especialmente por sus azulejos azules y amarillos que adornan un amplio patio. Este palacio es famoso por haber albergado el harén del gran visir Si Moussa y a sus 24 concubinas. 

Anexa a la mezquita homónima se encuentra la Medersa Ben Youssef, una de las escuelas universitarias más importantes de Marruecos, la cual alberga manuscritos y es otro de los puntos más turísticos de la ciudad; para los viajeros otro de los puntos de interés son las tumbas saadies, construidas a finales del siglo XVI, y redescubriertas en 1917, son uno de los mayores monumentos históricos de la ciudad, llamativas por su decoración en mármol y en oro. 

En el corazón de La Medina se encuentra también el Jardín Secreto de Marrakech, un jardín con 400 años de antigüedad que hace las veces de oasis en medio del bullicio del centro de la ciudad. El jardín islámico fue reconstruido en 2016, luego de varias décadas de abandono, y desde entonces está abierto al público. 

Otros jardines famosos en la ciudad son los Jardines Majorelle, un jardín botánico diseñado por el artista expatriado francés Jacques Majorelle en 1924, en el periodo de administración francesa sobre el país africano. Lleno de palmeras y cactus, el jardín es famoso por el contraste que ofrecen la arena y los árboles son sus paredes azules y también porque en 1980 el diseñador Yves Saint-Laurent y su pareja sentimental Pierre Bergé adquirieron este espacio y lo renovaron junto con un chalet que se convirtió en su residencia por varios años. 

Jardines Majorelle
Los Jardines Majorelle fueron la residencia del diseñador YIves Saint Laurent y su pareja Pierre Bergé. Crédito: CAMBIO

Por esto mismo es que otro de los museos más conocidos de Marrakech es el museo de Yves Sanit Laurent. Se inauguró en 2017 justo al lado de los Jardines Majorelle y ofrece una amplia exposición permanente de los bocetos y diseños del modisto francés, que se complementan con una galería de exposiciones temporales. 

El valle de Ourika, un escape al caos

No solo la ciudad de Marrakech es una joya turística, en toda la región existen diferentes atractivos naturales para los turistas. Hacia el sur de Marrakech, en la región de Al Haouz, una de las más afectadas por el terremoto de 2023, se encuentra el valle de Ourika, a una hora en carro de la ciudad. 

El valle es una de las zonas más fértiles de la zona, y ofrece un paisaje llamativo y diferente al desierto de Marrakech. Se encuentra rodeado por las montañas de Atlas, la gran cadena montañosa del norte de África, y uno de los puntos que más visitan los viajeros son las famosas cascadas de Ourika y el río. 

El pueblo de Setti-Fatma es el punto de partida para las caminatas hacia las cascadas, que pueden tomar cerca de una o dos horas. Alrededor del río se ha desarrollado todo un ecosistema de turismo y comercio, y a lado y lado del afluente es posible encontrar restaurantes y cafés en los que las personas pueden sentarse a disfrutar la vista y remojar sus pies en el agua en medio de cojines y tapetes tradicionales. 

Tanto para las familias marroquíes como para los turistas extranjeros, el Valle de Ourika se ha convertido en una opción de turismo de naturaleza, al estilo marroquí. Tapetes, túnicas, portavasos, lámparas, joyas y piedras, y pequeños puestos de producción de aceite de argán abundan entre los puestos de artesanías que también rodean la zona. 

Valle de Ourika
El pueblo de Setti-Fatma ha desarrollado todo un ecosistema de turismo y comercio alrededor del río Ourika. Crédito: CAMBIO

Al ser esta una de las regiones más afectadas por el terremoto de septiembre, para los lugareños el turismo resulta fundamental. “Las personas siguen viniendo, pero definitivamente son menos los turistas y en esta zona dependemos mucho de ellos. Generalmente hacía dos o tres recorridos por día, pero ahora hay días en que solo logro hacer uno“, asegura Ahmed, un guía turístico que acompaña a los viajeros desde Setti-Fatma hasta las cascadas. 

Aunque han pasado varios meses, el turismo en Marruecos, y especialmente alrededor de Marrakech, aún busca recuperarse luego del sismo. La mayoría de viajeros que visitan Marruecos y Marrakech provienen de Francia, España, Reino Unido, Italia, Estados Unidos, Bélgica y Alemania, pero la cercanía a Europa y también su moneda, el dirham marroquí, favorecen la experiencia para viajeros de otras latitudes, como América Latina. 

Marrakech ofrece una experiencia distinta al occidental, podría decirse que es una puerta de entrada, o  una ventana al mundo árabe. La ciudad y la región preservan su encanto histórico, pero están en constante evolución, entre los colores vibrantes de sus mercados, el rojizo de sus construcciones y el verde de sus jardines, la ciudad posee un encanto particular y le hace justicia la famosa frase de Churchill: “Marrakech es simplemente el mejor lugar del mundo para pasar la tarde”. 

Conozca más de Cambio aquíConozca más de Cambio aquí