25 Enero 2023

¿Cómo así que las palabras de Gustavo Petro ya no suben el dólar?

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

Pese a las declaraciones del Gobierno sobre sus reformas, una moneda latinoamericana y las reservas de gas natural, el precio del dólar ha mantenido su tendencia a la baja, igual que en la mayoría del mundo.

El riesgo político es uno de los factores que influyen en la tasa de cambio y el endeudamiento de los países en el exterior. Se puede medir en los famosos CDS, los Credit Default Swaps, una especie de seguro que cobran los inversionistas dependiendo de qué tan posible creen que es recibir su dinero de vuelta.

Este mismo riesgo se tiene en cuenta para la tasa de cambio y es uno de los factores que hizo que en 2022 el peso colombiano, en medio de una tendencia mundial de devaluación, estuviera en la lista de países que más perdieron valor frente al dólar estadounidense: 20,8 por ciento. 

Los analistas e inversionistas tuvieron en cuenta lo que denominan el riesgo idiosincrático, es decir, qué tan posible es que sus políticos hagan o anuncien cambios que puedan afectar el desempeño de la economía y hagan difícil que el país pueda cumplir con sus compromisos.

A eso se suma que el país ya tiene déficits amplios con los que debe cumplir y eso significa que es vulnerable ante los choques del mundo. Por ejemplo, el déficit de cuenta corriente depende principalmente de los bolsillos de inversionistas internacionales que “tapan el hueco” de dólares faltantes en las cuentas nacionales. 

Sin embargo, en las últimas semanas la tendencia del dólar ha cambiado a tal punto que el peso colombiano acumula en lo corrido del año una valorización frente al dólar de 5,49 por ciento tras cerrar, este miércoles en 4.536,10 pesos. 

La caída del dólar es una tendencia mundial que obedece a las noticias económicas en Estados Unidos, donde las cifras de producción industrial han caído más rápido de lo previsto y la inflación también ha cedido, lo que permite prever que la Reserva Federal podría relajar su postura monetaria más pronto de lo que había planeado y eso le liberaría recursos al mundo. 

A la vez, la reapertura de China significa más demanda de materias primas y muchos otros servicios y productos en el mundo, así como más oferta especialmente de bienes, lo que evitaría la recesión global. 

Y con tanto optimismo, los inversionistas aumentan su apetito por el riesgo y le restan importancia a la situación política de los países emergentes, como Colombia, que además está rodeado de países en los que la política ha vuelto a subir de tono en los últimos meses.