¿Qué tan buena o mala idea es dolarizar un país?

En América Latina son tres los países que están dolarizados oficialmente: Panamá, El Salvador y Ecuador.

Crédito: Freepik

26 Noviembre 2023

¿Qué tan buena o mala idea es dolarizar un país?

Con la llegada de Javier Milei a la presidencia, Argentina volvió a abrir el debate sobre la dolarización. Los expertos reconocen ventajas para el control de la inflación y los choques cambiarios, pero también los peligros de perder la política cambiaria.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

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La elección de Javier Milei como presidente de Argentina para los próximos cuatro años llegó acompañada de una de las propuestas bandera del economista y político para su país: la dolarización. Milei propone dejar de lado el peso argentino para que el dólar estadounidense se convierta en la moneda de curso legal; y –de paso– eliminar el banco central. Sus ideas han abierto nuevamente un debate en la región. 

Este no es un camino nuevo en América Latina. Ecuador lo transita de manera oficial desde el año 2000); El Salvador lo implantó en 2000, y Panamá  lo tiene desde 1904. Según los expertos, la dolarización tiene sus pros y sus contras dependiendo de varios factores. 

Munir Jalil, economista jefe para los países andinos del banco BTG Pactual, asegura que la dolarización es una herramienta de política extrema, que históricamente ha sido adoptada de forma transitoria o definitiva por países que han llegado a grandes desequilibrios macroeconómicos, como una alta inflación, un tipo de cambio sin control y actividad económica seriamente afectada.

“Como herramienta de choque, tiende a funcionar, ya que restringe las fuentes generadoras de grandes inflaciones, como son las impresiones masivas de dinero, generalmente acompañadas de gasto desbordado de gobierno. Al no poder imprimir dinero para gastar, los gobiernos tienen que ajustarse a lo que tienen disponible en dólares y eso los restringe de forma significativa, haciendo que los precios se estabilicen”, explica Jalil. 

El costo de esta herramienta es que el país pierde toda potestad sobre la política monetaria. “Esto se da porque, en una economía dolarizada, el banco central pierde su capacidad de manejar la liquidez, ya que la misma dependerá de los dólares en circulación. De esta forma, todo el peso de la política contracíclica recaerá en el Gobierno y su política fiscal”, indica Jalil. 

¿De qué sirve que un país se dolarice? 

El principal atractivo de la dolarización para los países es que elimina el riesgo cambiario para sus economías y esto facilita las transacciones comerciales

Andrés Pardo Amézquita, director y jefe de Estrategia para América Latina de XP Investments, y exviceministro de Hacienda, considera que eliminar ese “riesgo” puede fomentar flujos de capital internacionales más estables y aumentar el comercio y la inversión. 

“Otros beneficios importantes incluyen la reducción del impacto de los choques externos de confianza, la disminución de las tasas de interés en la economía y de la inflación, la reducción de los costos de transacción con Estados Unidos y otros países, el fortalecimiento de la credibilidad monetaria, al proporcionar un mecanismo de ajuste automático para la oferta de dinero. Además, proporciona un fuerte anclaje nominal para mantener las expectativas de inflación bajo control y promover una integración comercial más profunda con Estados Unidos”, reconoce el experto. 

Sin embargo, aclara que “hay ciertos requisitos” que una economía debe cumplir, para ser candidata a adoptar al dólar como moneda única: ser una economía pequeña, que tenga mercados laborales flexibles y alta movilidad laboral, que tenga alta integración con Estados Unidos y que sufra de falta de credibilidad en la autoridad monetaria. 

Daniel Velandia, director de investigaciones económicas y economista jefe de Credicorp Capital, explica también que hay países que han logrado dolarizaciones relativamente exitosas. El principal efecto positivo de ello, si se logra hacer bien, es la estabilidad de los precios. 

“Justamente, Javier Milei propone la dolarización por la alta inflación. En la medida en que se va perdiendo la credibilidad en una moneda, la inflación se vuelve incontrolable. En ese orden de ideas, la dolarización busca que haya credibilidad en la moneda, que en este caso sería el dólar, y así los precios empiezan a ser mucho más estables, en línea con la política monetaria de Estados Unidos, que, al final, es el emisor de la moneda”, indica Velandia. 

Los efectos negativos sobre el banco central

El principal efecto negativo que reconocen los expertos es la pérdida de la independencia de la política monetaria y que prácticamente desaparece la política cambiaria

“Básicamente, el banco central del país dolarizado no puede emitir la moneda y queda sujeto a lo que haga la Reserva Federal de Estados Unidos. Es posiblemente el efecto más negativo y el principal factor por el cual, en lo personal, no me gusta la dolarización”, dice Velandia. 

El economista comenta que cuando hay recesión o expansión económica, los bancos centrales aumentan y disminuyen sus tasas de interés, y de esa manera aumentan o disminuyen la cantidad de liquidez que hay en la economía, y ofrecen más dinero o menos dinero. “Imprimen billetes literalmente para manejar la liquidez de una economía. En una economía dolarizada esto no existe, porque el único que puede imprimir billetes es la Reserva Federal”. 

Y cuando hay choques externos con la tasa de cambio, la moneda actúa como un factor de ajuste y de absorción de choques, lo cual, explica Velandia, también se pierde cuando se dolariza una economía. 

“Por poner un ejemplo: cuando el precio del petróleo cae muy fuerte, el dólar en Colombia sube, se deprecia el peso colombiano, y eso es un amortiguador, porque el aumento en el dólar permite que haya mayor incentivo para exportar, por ejemplo, y que los ingresos que entran al país se conviertan en más pesos. El tipo de cambio es un amortiguador, que no está en una economía dolarizada, como sucede en Ecuador. Cuando hay un choque y el precio del petróleo baja, la economía se afecta”, comenta Velandia. 

El economista de Credicorp menciona que, en el caso de Argentina, hay un tema puntual y es que se necesita una cantidad de dólares suficiente para reemplazar la base monetaria y “eso está en discusión, porque parece no haber dólares suficientes; de hecho, Argentina tiene reservas internacionales negativas en este momento”. 

Pardo Amézquita añade otros riesgos asociados a la dolarización. Con la eliminación de la moneda local, y de la capacidad de los países para llevar a cabo una política monetaria y cambiaria independiente, un choque externo también puede tocar al mercado laboral, por ejemplo. “Ante la ausencia de un ajuste cambiario y la existencia de rigidez salarial (impedimento de reducir salarios), el ajuste se daría con un mayor aumento del desempleo y una mayor contracción de la actividad económica”.  

El exviceministro también destaca que, si bien la Reserva Federal “es una institución más creíble que el banco central de un país en desarrollo”, la política monetaria de Estados Unidos no necesariamente es la más apropiada para otro país

Pardo sostiene que “el Banco Central perdería la capacidad de actuar como prestamista de última instancia en casos de extrema urgencia. El país renunciaría a los beneficios del señoreaje, que es el ingreso neto derivado de la emisión de su propia moneda y tiende a ser una fuente de ingresos para algunos gobiernos; y además, la dolarización es prácticamente irreversible. Si se evidencia que era el camino adecuado, no hay vuelta atrás”. 
 

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