Caminando por la décima
11 Junio 2023

Caminando por la décima

LA PLATA NO VALE NADA

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Escandalizada por los altos precios, nuestra decimera MacLamus escribe esta semana acerca de la escasa capacidad de compra de los billetes colombianos. Qué castigados están aquellos que llevan las efigies de Débora Arango, José Asunción Silva, Virginia Gutiérrez de Pineda y Alfonso López Michelsen...

Entré a una cafetería
y le pedí al dependiente:
“¡Deme un tinto bien caliente!”.
Era una tarde muy fría,
y mi tos se resentía.
Preguntó: “¿Grande o pequeño?”
con más desgano que empeño.
“De tres mil”, dije apurada,
muy molesta, un poco helada
y  arrugando bien el ceño.

En son conmiserativo
como quien dice “está loca”,
torció en un gesto la boca,
me miró casi agresivo 
y sentenció disuasivo:
“Señora, ¿de tres mil pesos?,
ya no hay nada que cueste eso…
¿De tres mil pesos un tinto?,
ese pasó a ser ex tinto
y ni hablemos del expreso”.

Algo bejuca acepté
que la carestía alcanza
a medirse en la balanza
con lo que cuesta un café.
Pero aquello me dio pie
para tasar los billetes
que se tiran al garete
sin que uno caiga en la cuenta,
pues en estos días la renta
se gasta en un periquete.

Débora Arango fue honrada
con la nota de dos mil,
pero me parece vil
que ruede tan ultrajada,
¡ese papel ya no es nada!
Uno de los tristes versos
de Silva está en el reverso
de los billetes de cinco,
que ahora no dan un brinco,
por más que uno haga el esfuerzo.

El papel de diez mil pesos 
se emitió honrando a Virginia,
de las mujeres insignia,
mas no ejerce contrapeso.
La vida sube en exceso:
López, apodado el Gallo,
fue enaltecido, pero hallo
que el poder adquisitivo
de veinte mil recesivos
era solo un vano ensayo.

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