La selva amazónica en la agenda política de Bogotá

Imagen de referencia: deforestación en Guainía.

Crédito: Foto Colprensa.

11 Mayo 2024

La selva amazónica en la agenda política de Bogotá

En este artículo exclusivo para CAMBIO, Guillermo Rivera, embajador de Colombia en Brasil, hace un llamado urgente para que se incorpore en la agenda política de la capital la preservación de la selva amazónica, ya que Bogotá es de las ciudades cuyas fuentes de agua más sufren con la deforestación de la selva amazónica. Aquí explica por qué.

Por: Guillermo Rivera

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Para la mayoría de los colombianos pasaron desapercibidas las noticias del año anterior en las que se registraba que Montevideo enfrentaba un racionamiento de agua debido a una intensa sequía. A lo mejor, algunos de los que sí se enteraron pensaron en las dificultades que estaban viviendo los uruguayos y respiraron aliviados al creer que una situación de esa magnitud no estaba ocurriendo en Bogotá y que, quizás, no se viviría porque el páramo de Chingaza, de donde proviene el agua que consume nuestra capital, contaba con una estable intensidad de lluvias que hacía que el nivel de los embalses siempre fuera suficiente.

Hace unas semanas, el alcalde de Bogotá nos sorprendió cuando anunció que los embalses estaban en un nivel critico y que era necesario decretar un racionamiento de agua. Durante los días en que se ha vivido el racionamiento, la administración distrital se ha concentrado en una campaña dirigida a lograr, de parte de los ciudadanos, una moderación en el consumo del liquido vital. No cabe duda de que esa campaña era necesaria, incluso habría que pensar en mantenerla en épocas de cero racionamiento; sin embargo, resulta imperioso que las autoridades y la ciudadanía de Bogotá se vinculen a la solución estructural del problema, que tiene que ver con el origen de la disminución de las lluvias en la cordillera de los Andes y, por lo tanto, en Chingaza.

Una de las razones por las que está lloviendo menos en el páramo de Chingaza es la deforestación de la selva amazónica. Con cada árbol que talan en esa selva, disminuye la evaporación de humedad que alimenta los flujos de vapor que vienen del océano Atlántico hacia la cordillera de los Andes (ríos voladores), y que producen la lluvia que cae sobre ella.

Detener la deforestación de la selva amazónica y reforestar sus áreas intervenidas debe ser una prioridad para los colombianos que viven en las ciudades ubicadas en la cordillera de los Andes, incluida Bogotá, la más extensa y habitada de todas. A pesar de que las autoridades del Distrito Capital no pueden intervenir en las decisiones administrativas tendientes a detener la deforestación o a promover la reforestación en territorios que están por fuera de su jurisdicción, sí pueden incidir en ellas porque tienen una voz políticamente poderosa que surge de que son los gobernantes de la entidad territorial más importante del país y, por lo tanto, puede incidir en las decisiones políticas del nivel nacional.

La situación que está enfrentando la capital obliga no solo a que los ciudadanos ahorren agua y a que se evalúen los proyectos de construcción de nuevos embalses, sino también a incorporar en la agenda política bogotana la preservación de la selva amazónica.

El Gobierno nacional, por su parte, está dando una fuerte batalla por detener la deforestación en sus territorios amazónicos y ejerciendo un liderazgo entre los países de la región para que la deforestación, en la Amazonia, sea cero en poco tiempo.

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