Quiero dulces para mí
30 Octubre 2021

Caminando por la décima

Quiero dulces para mí

Nuestro decimero Pompilio Iriarte ha querido mostrar que la noche de las brujas también puede ser unisex y es capaz de albergar las travesuras y los triquis de un brujo. Aquí lo tenemos, sin calabaza pero con versos, en trance de pedir golosinas y repartir caramelos envenenados.

Triqui triqui 

Cuanto más grande el sombrero,
menos se ve el presidente.
Mucha gorra, poca gente;
la apariencia es lo primero;
sin el gorro, vale cero.
Ambigua la dignidad,
pues no se sabe en verdad,
aunque camine un buen trecho,
si lo que pone es el pecho
o es la espalda la que da.

Muchos se visten de artistas
para ocultar sus fracasos,
y no pasan de aprendices.
Se disfrazan de humoristas
y terminan de payasos
en los Sábados Felices.
No falta el carilampiño
vestido de mandatario
que termina, de ordinario,
en la Casa de Nariño.

Nuestra fiesta nacional,
en vez del 20 de julio,
el 31 de octubre
sería sensacional.
En noche de plenilunio,
vaca de ubérrima ubre;
brujos, brujas, cada cual
desde su puesto de mando, 
el año entero mamando
de la teta nacional. 

América de postín,
de Alaska a la Patagonia,
pasando por la Amazonia,
triqui triqui Halloween,
quiero dulces para mí.
Caramelos patrioteros,
Donald Trump con peluquín
llamando a sus pistoleros;
golosinas de Nayib
Bukele y sus cachucheros;
Daniel Ortega en bluyín;
del peruano, sus sombreros;
de Maduro, piruletas
bolivarianas, en fin,
de políticos arteros,
colombinas y paletas,
quiero dulces para mí.
Noche de brujas la historia,
y esta, pura desmemoria,
triqui triqui Halloween.

Pompilio Iriarte

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