El arquero Ocampo
12 Octubre 2022

Paola Herrera

El arquero Ocampo

Cualquier selección o club de fútbol en el mundo sueña con tener un arquero como él. José Antonio Ocampo, el ministro de Hacienda de Colombia, ha tapado tantos ‘goles’ en estos últimos dos meses, como cualquier portero de primer nivel. O ¿autogoles?

Sí, adicional a tener que tramitar la tributaria, el presupuesto para el otro año y el Plan Nacional de Desarrollo, al ministro le ha tocado dedicarse a apagar incendios, los incendios que su mismo equipo se ha encargado de prender y que han evidenciado una desconexión y, sobre todo, una falta de comunicación entre los miembros del Gobierno nacional. 

El caso más reciente en el que a Ocampo le tocó poner la cara, se dio después del histórico acuerdo firmado entre el Gobierno y los ganaderos de Fedegan, para comprarle a ese gremio cerca de 3 millones de hectáreas. Para financiar ese proceso, el presidente Gustavo Petro dijo que se utilizaría el mecanismo de la emisión de TES o títulos de deuda pública, que le genera importantes ingresos al país. 

Inmediatamente el ministro Ocampo le salió al paso y dijo que no había autorización para tal cosa. El funcionario explicó que, aunque la reforma agraria y la compra de tierras tiene que ser financiada, no se puede hacer a través del mercado de deuda pública porque la ley no lo permite. 

Esa respuesta del jefe de la cartera de Hacienda demostró una vez más que, por lo menos él y el equipo económico del Gobierno están respetando las reglas de juego y la institucionalidad, lo que genera confianza, credibilidad y seguridad que deben ser siempre activos muy valiosos en Colombia.

Sin embargo, no deja de generar inquietud que esa no haya sido ni la primera, ni la última contradicción de esa administración. ¿Es que acaso no se hablan en los consejos de ministros?, ¿por qué una y otra vez, cuando un funcionario dice algo, tiene que salir el salvador de Hacienda a desmentirlo y calmar las aguas? 

Recordemos otros casos: las declaraciones de la viceministra de Minas y Energía, Belizza Ruíz, en el marco del congreso de Naturgas, dieron mucho de qué hablar. En un tono bastante enérgico aseguró que “el Gobierno del presidente Petro no va a firmar nuevos contratos de exploración y explotación de petróleo y gas… no sé qué parte de esa frase no han entendido”.

A pesar de su “regaño” a quienes, según ella, no han entendido, nuevamente le tocó salir a Ocampo a controlar la situación. El ministro señaló que esa decisión no ha sido tomada y de esa forma tranquilizó un poco a la industria y a los consumidores que están muy preocupados por un posible aumento en el precio de los combustibles y del gas si se materializa esa idea. 

Pero hay más. Justo después de que el Dane revelara que la inflación a septiembre de este año llegó a 11,44 por ciento –la más alta en 23 años– el presidente Petro levantó nuevamente la polvareda en redes sociales y, por supuesto, en los mercados, lanzando afirmaciones sobre esa situación.

Para el mandatario, el alza en las tasas de interés por parte del Banco de la República no ha servido para contener el costo de vida de los colombianos e incluso se atrevió a decir que por eso el Gobierno no había estado de acuerdo con esa decisión de política monetaria que tomó el Emisor.

Pero, ¿cómo así que el Gobierno no estuvo de acuerdo?, ¿el ministro Ocampo no le cuenta a su jefe que él sí votó a favor de aumentar los tipos? Vuelve y juega la división. Aunque la independencia que se debe respetar es la del banco central, la autonomía que está siendo protagonista por estos días es la del hombre que maneja las finanzas del país, que parece que no se entendiera con nadie. 

Y eso no es todo, en ese mismo pronunciamiento, el presidente pidió que se pusieran impuestos a los capitales golondrina para mitigar la subida de precios. La respuesta de Ocampo a los mercados, que se pusieron muy nerviosos por eso y por la posibilidad de hacer un control cambiario, es que no debe haber temor en los inversionistas porque eso no pasará. 

Pese a que otra vez el ministro salvó la patria, su reacción llegó un poco tarde cuando ya se había disparado el precio del dólar en Colombia, llegando, ese día, a los 4.640 pesos, el nivel más alto de la divisa en toda la historia del país. Pobre peso colombiano en medio de tantos anuncios y tantos reversazos.

Apenas llevamos dos meses y ya son muchísimas las diferencias que han marcado a este Gobierno. Por ejemplo, cuando Petro habló de modificar el marco fiscal de mediano plazo, su equipo económico dijo que no van a permitir, de ninguna manera, que se irrespete la regla fiscal. Cuando la ministra de Salud, Carolina Corcho, advirtió una supuesta falta de recursos para el sector, el ministro de Hacienda la controvirtió aclarando que no existe tal hueco.

Y, finalmente, no olvidemos que José Antonio Ocampo también nos protegió, cuando a la ministra de Cultura, Patricia Ariza, se le ocurrió la gran idea de ponerles más impuestos a los planes de telefonía celular. Por suerte y gracias al ministro, no se incluyó la medida en la tributaria que se tramita en el Congreso. 

Las salidas en falso han marcado buena parte de la agenda del Gobierno de Petro, que, si bien no tiene el poder de solucionar todo en apenas dos meses, tampoco debería empeorarlo. Además, para coordinar mejor la gestión, la semana pasada se hizo un ‘retiro espiritual’ en Hatogrande, donde precisamente el tema por tratar era el manejo de las comunicaciones.

Lo cierto es que el ministro Ocampo no estará los cuatro años con el Gobierno de Petro. De hecho, apenas duraría poco más de un año. Entonces, ¿quién salvará el partido cuando el arquero estrella cambie de equipo?

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