Lucas Pombo
24 Mayo 2022

Lucas Pombo

El efecto Hernández

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La política está llena de sorpresas. De la noche a la mañana, Federico Gutiérrez pasó de ser el estandarte del antipetrismo a un potencial obstáculo. Después de meses de una campaña basada en advertir sobre los peligros de elegir un proyecto de “salto al vacío”, el candidato del Equipo por Colombia podría ser la talanquera que impida el paso a segunda vuelta de Rodolfo Hernández, la única persona que hoy es capaz de frenar la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño, según las encuestas.

Hasta la semana pasada, la carrera presidencial parecía definida. Petro o Gutiérrez, Gutiérrez o Petro. Esa era la única pregunta en el imaginario colectivo. Sin embargo, en los últimos días, un fenómeno disruptivo llamado Rodolfo Hernández rompió con la inercia política. Mientras los dos punteros en las encuestas usaban todo su arsenal para intentar romper su techo electoral, el ingeniero se dedicó a usar la broca anticorrupción para taladrar sin descanso el cerebro de los ciudadanos. Armado de esa única herramienta y de sus redes sociales, el exalcalde de Bucaramanga tomó desprevenidos a sus adversarios, que no habían preparado la defensa del flanco por el que se coló el candidato de “la lógica, la ética y la estética”.

Muchos de los ciudadanos que le temen al proyecto político del Pacto Histórico habían decidido votar por Gutiérrez por ser la única opción viable para derrotar a Gustavo Petro. No obstante, la situación cambió. De acuerdo con un análisis de EConcept de las últimas encuestas publicadas, la diferencia entre Petro y Gutiérrez en un escenario de segunda vuelta sería de 9,4 por ciento. Esa diferencia caería al 1,9 por ciento –terreno de empate técnico– si el adversario de Petro el 19 de junio es el exalcalde Hernández. Esta fotografía que alcanzaron a tomar los encuestadores a ocho días de las elecciones podría llevar a una desbandada en las filas de Gutiérrez, protagonizada por un sector al que mueve con más fuerza el antipetrismo que las propuestas.

Para la campaña del Pacto Histórico, el crecimiento de Hernández es un arma de doble filo. Si no pasa a segunda vuelta, el ingeniero le arañará votos clave a Gutiérrez, quien necesita que la distancia con Petro el próximo domingo no parezca insalvable. Si, por el contrario, el viento de cola logra llevar a Hernández a la segunda vuelta, Petro está en problemas. Sin mayor esfuerzo, el ingeniero sumaría los votos de la derecha y de un sector del centro, acercándolo a la victoria. Esta situación ha llevado a los dirigentes del petrismo y al propio candidato a enfilar sus baterías en los últimos días contra el “bizcocho más arrecho”, como se ha autodenominado Hernández.

Eso sí, la borrachera generalizada que ha generado el fenómeno Hernández en la opinión pública puede venir acompañada de un fuerte guayabo. Detrás del alcalde “rockstar”, del sujeto pintoresco de TikTok que quiere “acabar con la robadera” hay una figura impredecible, irascible y de talante autoritario, que se quiere inaugurar con una conmoción interior. No todo lo que brilla es oro.

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