Un año del rescate de los niños perdidos en la selva del Amazonas: la historia de Lesly, la menor que salvó a sus hermanos

Crédito: Comando General Fuerzas Militares

9 Junio 2024

Un año del rescate de los niños perdidos en la selva del Amazonas: la historia de Lesly, la menor que salvó a sus hermanos

Lesly, Soleiny, Tien y Cristin no solo sobrevivieron a un accidente de una avioneta en el que fallecieron su mamá, otro pasajero y el piloto, sino que deambularon por la selva durante 39 días antes de ser encontrados. ¿Cómo lo lograron? Esto es lo que se sabe un año después del rescate.

Por: Javier Patiño C.

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La historia fatídica del accidente del Cessna U206G de matrícula HK2803 comenzó en la tarde del domingo 30 de abril de 2023 cuando Magdalena Mucutuy se acercó a la pista área del Aracuara para obtener un cupo para que la llevaran a ella y sus cuatro hijos a San José del Guaviare.

Al día siguiente partiría el vuelo que nunca llegó a su destino; se estrelló de nariz en medio de la selva, terminando con la vida de los adultos a bordo y dejando a los cuatro niños a la deriva. Contra toda predicción, sobrevivieron en la selva durante casi 40 días. 

Este domingo 9 de junio se cumple un año desde que los menores fueron rescatados. Esto es lo que se sabe del siniestro y de la increíble historia de supervivencia que le dio la vuelta al mundo, de boca de Lesly, la mayor de los hermanos, y quien los guio esas semanas. 

Problemas para despegar

En la aeronave piloteada por Hernando Murcia Morales se sentaron así: a su lado  Herman Mendoza Hernández, reconocido líder de la Organización indígena Opiac, en el puesto 3 Magdalena Mucutuy con la bebé Cristin, de 11 meses, a su lado derecho se sentó Lesly, de 13 años, y detrás de ellas, en las sillas posteriores, Tien, de 4 años, y Soleiny, de 9. 

Según el testimonio de Lesly, que fue pieza clave para conocer qué ocurrió la mañana de ese lunes 1 de mayo, solo llevaban dos maletas, que contenían ropa, elementos de aseo y otros efectos personales, las cuales fueron ubicadas en la parte posterior de la aeronave.

Lesly contó que después de que la aeronave se abasteciera de combustible, hubo  algunas dificultades para poner en marcha el motor. 

En su relato, la niña dijo que el piloto realizó algunos procedimientos que permitieron que la hélice empezara a rotar y que les proporcionó algunas indicaciones de seguridad, relacionados con el ajuste de los sistemas de restricción e indicaciones del tiempo de vuelo hasta el destino.

A las 07:03:30, de acuerdo con el sistema de seguimiento radar de la Aeronáutica Civil de Colombia, y posterior reporte que hiciera el Piloto al Control de Tránsito Aéreo, ATC, la aeronave despegó de Araracuara, hacia San José del Guaviare, en condiciones visuales buenas.

Fallas del motor

De acuerdo al informe preliminar de la Aeronáutica Civil, a pocos minutos de estar en el aire, el piloto anunció su primera falla del motor a las 7:17 de  la mañana cuando se reportó a la torre de control  indicando que iba a realizar un aterrizaje de emergencia de la aeronave

“...Mayday, Mayday, Mayday, 2803, Mayday, Mayday, Mayday, tengo el motor en mínimas, voy a buscar un campo...”.

El controlador de turno le confirmó al piloto del avión HK2803 que lo tenía “en contacto radar” y le hizo varios llamados sin obtener respuesta. Ante esto, le solicitó al tripulante de otra aeronave que volaba en el área, el avión HK1884, que efectuara el puente de comunicación con el piloto del avión HK2803.

“...2803 el motor volvió a coger potencia, estoy a 120 NM de San José, en ascenso para 8500...”.

Y, poco después agregó:

“...2803, siete personas a bordo, y autonomía para tres horas...”.

A las 07:43:50 HL, tres minutos y 28 segundos (3:28 min) después de la comunicación anterior, el piloto reportó al ATC:

“...Mayday, Mayday, Mayday, 2803, 2803, el motor me volvió a fallar.... voy a buscar un río... aquí tengo un río a la derecha...”.

El ATC acusó recibo y preguntó al piloto la posición que sobrevolaba. A las 07:44:18 HL, el piloto confirmó:

“...103 millas fuera de San José... voy a acuatizar...”.

Esta fue la última comunicación recibida del piloto de la aeronave HK2803.

A las 07:44:42 HL, en la pantalla radar de Control Villavicencio se registró que la aeronave efectuaba un viraje a la derecha de su trayectoria inicial, con una velocidad de 79 nudos TAS, a una altitud de 5.500 pies. Este fue el último registro radar que se tuvo de la aeronave.

AVIONETA

¿Cómo fue el accidente?

Lesly les comentó a los investigadores que escuchó las comunicaciones que el piloto sostuvo con el controlador, en las cuales “informaba el mal funcionamiento del motor de la aeronave; indicó que la altura de la aeronave cambiaba constantemente, y que presentaba movimientos de arriba a abajo, acompañados de un sonido irregular del motor, de acuerdo con su percepción”.

Murcia les indicó a los ocupantes que desabrocharan sus cinturones de seguridad y procedieran a abrir de la puerta de la aeronave, teniendo en cuenta que iban a realizar un acuatizaje.  A lo que Magdalena, madre de los menores, le comentó que no sabían nadar.

En su testimonio, Lesly aseguró que se desabrocharon sus cinturones de seguridad, con excepción de Tien, quien se encontraba ubicado en la última silla del costado izquierdo de la aeronave.

Relató que los ocupantes adoptaron una posición fetal, protegiendo su cabeza, inclinados hacia adelante, según lo que les indicó el piloto. La pequeña Cristin se encontraba en los brazos de su madre, quien la protegió con su cuerpo, momentos previos al impacto contra el terreno.

La menor manifestó que, por el pánico y angustia de los momentos previos al accidente, no recuerda que el motor se apagara antes del impacto. 
 

Comienza la travesía de los niños

Tras chocar contra los árboles de más de 50 metros de altura, Lesly manifestó que, debido al impacto, perdió la conciencia. Una vez que se recuperó, escuchó los llantos de los otros tres menores.

“Al reincorporarse, notó que se encontraba sangrando en grandes cantidades como consecuencia de la herida abierta en la cabeza. Para detener el sangrado y evitar que los insectos se posaran sobre la herida, improvisó un vendaje con algunas prendas de ropa que se encontraban al interior de la aeronave y con la gasa que encontró en el kit de primeros auxilios de la aeronave”, asegura el informe de la Aerocivil.

El pie izquierdo de Lesly quedó aprisionado con el riel de a silla que ocupaba, según contó. Para liberarse tuvo que quitarse el zapato. Luego buscó a Cristin, que estaba en los brazos de su madre Magdalena y se estaba sofocando por el peso. 

Luego liberó a sus otros dos hermanos y juntos salieron de la avioneta por la puerta posterior del costado derecho, que había sido abierta previamente.

“Los cuatro menores sobrevivientes permanecieron durante dos días y dos noches en el sitio del accidente, junto a la aeronave. Durante este tiempo, y conforme a la entrevista, los menores se alimentaron con las frutas copoazú, que llevaban en su equipaje y consumieron el agua potable que encontraron al interior de la aeronave”, indica el informe.

Dentro del kit de supervivencia que estaba dentro de la avioneta encontraron dos botellas plásticas con agua potable (600 ml); gasas que usaron para detener el sangrado de la herida de Lesly; unas tijeras, un toldillo y una hamaca.

Con las tijeras cortaron hojas de platanillo y construyeron un refugio para resguardarse de la lluvia y de los animales del entorno. Cuando las tijeras se perdieron (luego fueron encontradas por el grupo de búsqueda) Lesly usó su dentadura para cortar las hojas.

En la avioneta los menores encontraron dos biberones. En su caminar perdieron uno de ellos y cuando los militares lo encontraron, fue otra de las pistas de que los niños continuaban con vida. Lesly llevó consigo, desde el accidente hasta que los rescataron, los documentos de identidad de su familia. 

Al cabo de unos días desecharon los pañales de la bebé, porque se contaminaron con agua por las abundantes lluvias.

La pieza fundamental para sobrevivir fue una linterna porque les permitía avanzar en horas de la noche. Lesly relató que las baterías fueron efectivas hasta el día en que  fueron encontrados, pero que habían empezado a fallar días previos al rescate.

Lesly tuvo que desplazarse de rodillas por 20 días

Después de permanecer dos días en el sitio del accidente, a los cuatro menores se les agotaron las provisiones y Lesly decidió que dejarían ese lugar e irían al río que había visto desde la avioneta antes del accidente (el río Apaporis), para aprovisionarse de agua y buscar alimentos.
 

“Debido a la lesión que sufrió en la parte interior de su pierna izquierda, asociada al edema craneal, y la presencia de hematomas, Lesly no lograba caminar totalmente erguida. Por esta razón, se desplazó de rodillas apoyada en su cadera, valiéndose de sus dos brazos para sujetarse de la vegetación circundante, y cargando al bebé. Esta situación perduró hasta el día veinte (20), después del accidente”, dice el informe. 

Adicionalmente, al perder su zapato izquierdo para poder liberarse de la aeronave, caminó todo el tiempo con sus pies protegidos únicamente por las medias que vestía.

“Los menores se aprovisionaron de agua y lograron pescar, utilizando una lanza fabricada por la hermana mayor Mucutuy. Ante la imposibilidad de generar fuego, los menores consumieron peces crudos una sola vez, ya que el sabor no les resultó agradable. Desde entonces, el alimento hasta su rescate, consistió únicamente de semillas denominadas mil pesos, fruto de una palma, que encontraban a su paso y las cuales se ablandaban debido a la humedad del suelo”, indicó Lesly.

Luego de tres días de caminata, los sobrevivientes llegaron nuevamente al sitio en donde se encontraba la aeronave. Estaban caminando en círculos. 

Los cuatro menores se aprovisionaran de nuevas prendas de vestir, porque las que tenían se habían rasgado, exponiéndolo a heridas y picaduras de insectos. La lluvia y la humedad le causaron una enfermedad respiratoria a la bebé Cristin.

No veían los aviones y nunca encontraron los kits de supervivencia

Varias aeronaves sobrevolaron las áreas circundantes al lugar del accidente de la avioneta, pero los niños solo se dieron cuenta pasados quince días de ocurrido el siniestro.

“Debido al espeso follaje de la vegetación circundante, no era posible avistar las aeronaves de búsqueda, impidiendo así el contacto visual y realizar cualquier señal hacia ellas”, explica el informe recogiendo el testimonio de Lesly.

Según su relato, ella y sus hermanos escucharon en algunas ocasiones el perifoneo y las grabaciones en idioma nativo indígena de la voz de un familiar, en las cuales les proporcionaba algunas indicaciones relacionadas con su búsqueda. Sin embargo, afirmó que les fue imposible acercarse lo suficiente en dirección a los sonidos.

Afirmó también que en múltiples ocasiones escuchó lo que parecían voces, pero que se abstuvo de dirigirse en dirección a las mismas, ya que anteriormente se le había advertido que muchos sonidos podrían ser emitidos por animales depredadores y se podían confundir con sonidos de seres humanos en el entorno selvático.

Lesly indicó en su testimonio que no encontraron ninguno de los kits de supervivencia que fueron arrojados desde el aire por los equipos de búsqueda. En cambio, en el día treinta, encontraron uno de los volantes arrojados desde las aeronaves que realizaban la búsqueda; este elemento se encontraba escrito tanto en castellano, como en su lengua indígena materna, y contenía indicaciones explícitas con el fin de asegurar que los menores detuvieran su marcha y permanecieran en un solo sitio, para facilitar su ubicación.

Desde ese momento permanecieron en el mismo sitio en el cual fueron ubicados, el día 39. Para ese momento, Soleiny de cuatro años, se encontraba en alto grado de debilidad, tanto, que le era imposible siquiera mantenerse en pie.

NIÑOS RESCATE

Clases de supervivencia

En relación con los conocimientos en supervivencia, la menor le comentó a los investigadores que su madre previamente le había proporcionado indicaciones básicas sobre las semillas comestibles que podría encontrar en zonas selváticas.

“No era la primera vez que permanecía en ese entorno, ya que en varias ocasiones se había internado con sus familiares en la selva circundante a la población de origen, que tenía unas características similares al escenario que encontraron después del accidente”, asegura el informe.

Entre otras habilidades y destrezas, Lesly llevó juiciosamente la cuenta del tiempo transcurrido desde el día del accidente. Lo que le permitió saber cuántos días llevaban desaparecidos.
 

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