Caciques regionales de última generación: los aliados que podrían ser clave para el Gobierno en el Congreso
7 Noviembre 2023

Caciques regionales de última generación: los aliados que podrían ser clave para el Gobierno en el Congreso

Una dinámica de gana-gana con los nuevos líderes políticos regionales podría despejar el camino para las reformas del presidente en el Congreso. Quiénes son y cómo podrían influir en sacar adelante el proyecto petrista.

Por: Redacción Cambio

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Las elecciones regionales dejaron sobre el tapete a un nutrido grupo de caciques políticos de nueva generación que se disputan el relevo de los gamonales de antaño. A algunos les fue mejor que a otros, pero todos tienen un margen de maniobra suficiente para prolongar por cuatro años más la influencia política en los territorios.

El caso es que estos políticos influyentes no solo son claves para el Gobierno pensando en la consolidación de su proyecto a nivel regional, sino también para intercambiar apoyos en el Congreso a cambio de inversión y recursos para los municipios en donde lograron poner a sus aliados. Una dinámica de gana-gana podría despejar el camino para las reformas petristas, al tiempo que les ayudaría a los mandatarios electos a tener bolsillos llenos para inaugurar más obras.

Este es el corte de cuentas de los políticos que se ensayaron como nuevos caciques en los comicios del 29 de octubre.

Julián Bedoya quiere seguir siendo La Estrella

Julián Bedoya
Julián Bedoya hizo campaña con dos candidatos del Partido Verde y con el congresista de esa colectividad Juan Camilo Londoño.

El controversial exsenador Julián Bedoya es el jefe de su propio movimiento político: Renovación Liberal, a través de cual ha llegado a tener incluso representación en el Congreso de la República. Hoy tiene a una representante a la Cámara, María Eugenia Lopera, y a un senador, Juan Diego Echavarría. 

Bedoya estuvo oficialmente en campaña para ser gobernador de Antioquia durante tres meses, pero al final, faltando poco más de una semana, decidió adherir a Luis Pérez, quien parecía el virtual ganador según las encuestas. La robusta maquinaría de Julián Bedoya parecía darle el impulso definitivo a Pérez, así como el acercamiento que le faltaba al petrismo. El excongresista, acusado de falsificar su título de abogado, ha sido uno de los aliados más leales al Gobierno de Petro desde agosto del año pasado.

Sin embargo, la llave Pérez-Bedoya perdió la Gobernación con Andrés Julián Rendón –ficha del uribismo–, mientras que Albert Corredor, quien también hizo alianza con Julián Bedoya, no pasó ni siquiera de los 100.000 votos en la carrera por la Alcaldía de Medellín.

Pero no solo los resultados en Antioquia y Medellín fueron amargos para Julián Bedoya, sino también en su tradicional fortín político: el municipio de La Estrella, en el Valle de Aburrá. La tierra natal de Bedoya está en un voto finish para definir a su próximo alcalde.

El preconteo arrojó que Carlos Mario Gutiérrez, el candidato del exsenador liberal, perdió por diez votos frente a Liliana Ramírez Quintero, prima del exalcalde de Medellín, Daniel Quintero. Eso sí, Ramírez no contó con el aval del quinterismo ni de ningún partido alternativo. Por el contrario, fue apadrinada por Eugenio Prieto, un liberal tradicional que apoyó en la actual campaña al gobernador electo, el uribista Andrés Julián Rendón.

Si el escrutinio confirma que Liliana Ramírez es la nueva alcaldesa de La Estrella, le recibirá el cargo a Juan Sebastián Abad, uno de los aliados de Bedoya en Antioquia. El exsenador perdería el poder en su municipio natal, donde lleva mandando desde hace casi una década.

Aparte de este posible sinsabor, Julián Bedoya puede sacar pecho por cuenta de las 21 alcaldías que ganó en todo el departamento de Antioquia y los dos diputados que puso en la Asamblea de ese departamento.

Carlos Andrés Trujillo, el otro cacique funcional al Gobierno

Carlos Andrés Trujillo
Carlos Andrés Trujillo es senador del Partido Conservador.

Antes de 2022, el nombre de Carlos Andrés Trujillo solo era conocido en Antioquia. Por ello, fue grande la sorpresa cuando se convirtió en ese año en presidente del Partido Conservador y empezó a dirigir las toldas azules hacia un impensado acuerdo de gobernabilidad con el presidente Gustavo Petro. Al final, esto le valió a Trujillo un golpe de estado en su partido para que Efraín Cepeda lo relevara.

Aún así, lejos de perder poder, Trujillo sigue siendo un aliado clave en el Congreso para Petro y un elector de peso tanto en Antioquia como en La Guajira.

El fortín de Trujillo ha sido Itagüí desde cuando, hace más de una década, fue alcalde de ese municipio. A diferencia de Julián Bedoya –con quien ha tenido una buena relación–, Trujillo sí logró garantizar la continuidad de su estructura política por cuatro años más con una robusta votación. El alcalde electo de ese municipio es Diego León Torres, quien le sacó 10.000 votos de ventaja a León Mario Bedoya. Trujillo también puso alcaldes en otros municipios como Abejorral, Barbosa, Heliconia, Valparaíso y Cisneros.

Además, el senador conservador se anotó otra sonada victoria con la elección como diputado de Antioquia de Jaime Cano, quien se convirtió en el diputado conservador más votado de todo el país. Cano y Trujillo hicieron una intensa campaña en los últimos meses que rindió sus frutos con una votación que superó los 60.000 sufragios, suficiente para llegar incluso al Congreso.

Pero Carlos Andrés Trujillo ha sabido trasladar su poder a un departamento distante de su natal Antioquia. Desde 2020, tiene puestos los ojos en La Guajira, donde también ganaron algunos de sus aliados. Una de ellas es Cielo de Lacouture, la alcaldesa electa de Villanueva. Cielo es la mamá del secretario general de la Cámara, Jaime Luis Lacouture, quien llegó al cargo el año pasado gracias al apoyo que obtuvo de Trujillo.

En Uribia también ganó un aliado de Trujillo. Se trata de Jaime Buitrago García, quien le ganó el pulso a la controversial exalcaldesa Cielo Redondo. Buitrago le recibirá el cargo a Bonifacio Henríquez, otro de los amigos del senador conservador.

Sin embargo, en la carrera por la Gobernación a Trujillo no le fue bien. El clan ganador fue el del senador Alfredo Deluque, que ganó el pulso con Jairo Alfonso Aguilar. Los Deluque se adjudicaron el triunfo en el departamento al vencer a Jimmy Boscán, quien tenía el coaval conservador y el apoyo del clan Lacouture.

Jorge Rey y Carlos Amaya: verde esperanza para Petro

Carlos Andrés Amaya
Carlos Andrés Amaya es copresidente del Partido Verde, que todavía permanece en la coalición de Gobierno.

Además del cacique liberal Julián Bedoya y el conservador Carlos Andrés Trujillo, para el Gobierno también serán claves otros dos caciques de nueva generación más cercanos al Partido Verde. Uno de ellos es el gobernador electo de Boyacá Carlos Amaya, quien aseguró con el triunfo que su grupo político superara una década mandando en ese departamento.

Amaya es una figura en ascenso dentro del Partido Verde, a tal punto que hace unos meses se convirtió en copresidente de esa colectividad. Por ello, Amaya tiene una influencia clave en las decisiones que los verdes tomen como partido con respecto a los proyectos del Gobierno en el Congreso.

Amaya superó al liberal Rodrigo Rojas, pero perdió en plazas clave como Tunja. En la capital boyacense, la sorpresa la dio el profesor ruso Mikhail Krasnov, quien hizo fórmula con Rojas. El exconcejal Jhon Carrero, quien era la ficha de Carlos Amaya, quedó segundo. 

Amaya tampoco pudo poner alcalde en Duitama, otra de las ciudades importantes de Boyacá. Allí ganó José Luis Bohórquez, el candidato con el aval del Pacto Histórico. Sogamoso tampoco bailó al son de la maquinaria de Amaya. En esa ciudad ganó Mauricio Barón, con el aval del Partido Liberal.

El otro barón electoral cercano al Partido Verde es Jorge Rey. El político funzano ganó con amplio margen y será gobernador por segunda vez. Además, su grupo político completará una década a la cabeza de Cundinamarca. En un sorpresivo giro, el Partido Verde le dio el apoyo a Rey, a pesar de que hace unos años la hoy alcaldesa saliente Claudia López lo criticó duramente. La esposa de López, la senadora Angélica Lozano, no tuvo inconveniente en compartir fotos y tarima con Jorge Rey y seguramente será clave en el diálogo que tenga el gobernador electo con Carlos Fernando Galán.

Aunque Rey le ganó sin despeinarse a Nancy Patricia Gutiérrez, sufrió derrotas en varios de sus fortines políticos. El más simbólico fue en el municipio de Mosquera, en donde Nelson Parra sorpresivamente le ganó a Adriana Melo, exfuncionaria de Jorge Rey y de su amigo mosqueruno Nicolás García, actual gobernador. En Madrid tampoco hubo triunfo para Rey, pues su candidato, Harol Naranjo, quedó segundo, por debajo de Carlos Chávez Moya, quien tuvo el apoyo de los partidos tradicionales.

Ni qué decir de Facatativá, uno de los municipios más grandes de Cundinamarca, en donde Diego Garzón, que recibió el apoyo de Jorge Rey y Angélica Lozano, quedó en el quinto puesto. El gobernador electo solo cantó victoria en su natal Funza, donde ganó su ahijada política Jeimmy Villamil. Ese municipio, uno de los más ricos del país, lleva más de 12 años en manos del grupo político de Jorge Rey.

Tanto Rey como Amaya se convierten en potenciales aliados estratégicos del Gobierno no solo por su poder de decisión en la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca, sino por su cercanía a fichas claves del Partido Verde en el Congreso. Por ello, la negociación entre el Ejecutivo y los dos caciques regionales no es de poca monta.

Amaya ya le envió el primer mensaje amistoso al presidente Petro, después de que este lo incluyera en su mapa político en el que se adjudicó el triunfo en 15 gobernaciones. 

"Respetado presidente Gustavo Petro: en la segunda vuelta no voté por usted; pero parte del equipo político al que pertenezco sí lo hizo. Este nuevo periodo como gobernador del Partido Verde es una oportunidad para pasar la página de las diferencias y trabajar por nuestra causa común: Boyacá y Colombia", dijo Amaya.

En conclusión, los caciques de última generación que permanecen en el poder regional serán aliados indispensables para la gestión del Gobierno en el Congreso. A cambio, su relación cordial con el Ejecutivo les podría garantizar una ventana de recursos e inversión para sus poblaciones.

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