Gustavo Petro volvió a Caracas en busca de energía eléctrica... y política

Crédito: Presidencia de Venezuela

18 Noviembre 2023

Gustavo Petro volvió a Caracas en busca de energía eléctrica... y política

El presidente Gustavo Petro pasó de sentarse con los presidentes de China y Estados Unidos a visitar otra vez a Nicolás Maduro. En la mesa rondó el fantasma de una crisis energética, la posible cooperación entre Ecopetrol y PDVSA y el respaldo absoluto de Venezuela a la paz total.

Por: Andrés Mateo Muñoz

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Pasadas las nueve de la noche del viernes 17 de noviembre, el presidente Gustavo Petro llegó a la Casa de Nariño después de tres días de visita oficial en San Francisco, Estados Unidos. El jefe de Estado estuvo sentado en la misma mesa con el presidente Joe Biden, el líder chino Xi Jinping, el presidente francés Emmanuel Macron y hasta un representante de Rusia. “No sé por qué me invitaron”, dijo Petro. 

La anécdota de sus horas en la mesa del poder mundial la contó el presidente este 18 de noviembre, sentado esta vez en una pequeña tarima en el Circuito Militar El Charquito, en Caracas, a unos metros del cuartel general de las Fuerzas Armadas Bolivarianas.

Rodeado por algunos de sus ministros y funcionarios de Nicolás Maduro, el presidente Petro se explayó en la palabra, hablando poco de lo divino y mucho de lo humano de su experiencia como guerrillero que dejó las armas. 

La excusa para la catarsis del jefe de Estado fue una peculiar tradición venezolana que consiste en “bautizar” un libro con papeles de colores. El turno fue para Una vida, muchas vidas, el libro autobiográfico que escribió Gustavo Petro antes de ganar las elecciones en 2022. 

“Unos hicieron la revolución y otros nos quedamos en el camino”, dijo el presidente en su nostálgica disertación. Con la primera dama a su lado, Petro parecía en su salsa, tanto que otra vez retrasó la agenda. 

A 20 minutos de ahí lo estaba esperando Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores. Sería su cuarto encuentro en un año y medio. Petro no se ha visto tanto con otro mandatario como lo ha hecho con el criticado presidente venezolano. Tal vez se necesiten uno al otro más de lo que quisieran.

“Caracas tiene una energía especial para nosotros”, dijo desprevenidamente uno de los integrantes de la comitiva presidencial que atravesaba Caracas en medio de un intenso calor.

Más que un palacio presidencial al estilo de la Casa de Nariño, Miraflores parece una casona. Colorida y con palmeras contrasta con la constante referencia que Petro hace de su residencia oficial en el Centro de Bogotá. “Frío” y “lúgubre” ha dicho el presidente de su hogar temporal.

Palacio de Miraflores

Pero la residencia de Nicolás Maduro es, ante todo, intimidante. Siempre hay una sensación de que alguien o algo está vigilando: tanto el personal de seguridad, como los cuadros de Maduro, Hugo Chávez y Simón Bolívar que hay regados por las paredes.

Hugo Chávez
Cuadro de Hugo Chávez en Miraflores.

Además, es imposible separarse tan siquiera unos metros del redil de periodistas e integrantes de la delegación. La tensión generó malestar hasta en funcionarios del Gobierno colombiano. “Es absurdo este protocolo, ni que fuéramos enemigos”, dijo uno de ellos. 

“Es que han pasado muchas cosas, pero aquí somos relajados comparados con otros países”, explicó una funcionaria venezolana en referencia al atentado con drones a Maduro en 2018 y el insólito episodio en 2019 cuando al presidente venezolano le cortaron la luz en plena rueda de prensa en Miraflores.

Petro y Maduro duraron cuatro horas reunidos y las primeras damas, Verónica Alcocer y Cilia Flores hicieron lo propio. Al final, los dos mandatarios entregaron sus conclusiones del extenso encuentro.

El tema prioritario fue la construcción de una hoja de ruta para la cooperación entre ambos países con el fin de atender el coletazo del fenómeno del niño, que amenaza con causar una crisis energética. “Necesitamos una coordinación y una integración energética”, dijo el presidente Petro.

Tanto Venezuela como Colombia quieren evitar a toda costa la debacle ecuatoriana. El vecino del sur viene racionando energía con apagones desde hace un par de meses.

En este tema fue clave la frase del mandatario colombiano en la que confirmó la posibilidad de un trabajo conjunto entre las petroleras estatales de los dos países.

“Es muy probable que Ecopetrol se vuelva socio de PDVSA en la explotación de gas y petróleo”, dijo Gustavo Petro, quién trajo como acompañantes al ministro de Minas y Energía Omar Andrés Camacho y a Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol.

La crisis migratoria, que a regañadientes ha aceptado tratar Nicolás Maduro, también fue tema de conversación. Los dos presidentes acordaron proponer a los Estados Unidos un “programa de humanización del éxodo”, del cual aún no hay detalles. Las dantescas imágenes y crueles testimonios del paso por el Tapón del Darién de migrantes venezolanos presionan a ambos países a buscar soluciones.

Finalmente, la paz total, hoy agrietada por la aparente poca voluntad del ELN e Iván Mordisco para negociar y las torpezas del Gobierno colombiano, recibió el apoyo absoluto de Nicolás Maduro. 

Los lazos del ELN con el país vecino hacen de Maduro y su Gobierno aliados indispensables para Petro buscando apaciguar los ánimos en la mesa de negociación con esa guerrilla.

“Apoyo absoluto y total”, dijo Nicolás Maduro sobre el proyecto de paz total de Gustavo Petro.

La entrega de declaraciones terminó, sin preguntas de la prensa y con el ruido de los obturadores de las cámaras. Petro regresó a Colombia con una colección de anuncios y su gabinete con una larga lista de tareas.

 

 

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