
Paz total, apuesta total: el capital político que se juega Petro con el cese al fuego bilateral
La decisión del Gobierno de cesar hostilidades con cinco organizaciones armadas representa la apuesta más audaz en materia de orden público. ¿Valdrá la pena?
A punto de terminar 2022, el presidente Gustavo Petro anunció a través de su cuenta de Twitter que había logrado un acuerdo de cese bilateral del fuego entre la fuerza pública y cinco organizaciones armadas con presencia en varios territorios del país.
Hasta junio de este año y con posibilidad de prórroga, el Estado dejará de llevar a cabo acciones armadas contra la Segunda Marquetalia, el Estado Mayor Central, el ELN, el Clan del Golfo y las Autodefensas de la Sierra Nevada. En reciprocidad, se espera que estos grupos cesen hostilidades.
La decisión del Gobierno es la más arriesgada que ha tomado desde la puesta en marcha de la iniciativa de paz total. Cualquier movimiento en falso que rompa la tregua significará un golpe crítico a los avances de las negociaciones, a la credibilidad de la paz total y a la del propio presidente, y hasta podría ocasionar un castigo en las urnas para el Pacto Histórico en las elecciones territoriales de octubre.
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