
“La educación superior solo tiene sentido si transforma vidas y territorios”: Universidad de La Salle
En entrevista con CAMBIO, el hermano José Alexander Santafé Andrade, rector de la Universidad de La Salle, analiza los principales hitos de 2025, los aprendizajes estratégicos que marcarán el periodo 2026–2028 y el papel de la educación superior en la reducción de brechas sociales, la innovación educativa y la construcción de un país más equitativo.
CAMBIO: ¿Cómo describiría el 2025 en términos de crecimiento y consolidación institucional de la Universidad?
José Alexander Santafé: El año 2025 fue un periodo de notable crecimiento y consolidación para la Universidad, reflejado en avances significativos en distintos frentes. En primer lugar, se registró un incremento en el número de estudiantes respecto a 2024, especialmente en los programas de posgrado, lo cual demandó un fortalecimiento de los procesos académico-administrativos y una renovación continua de las estrategias orientadas a garantizar la calidad académica. Este crecimiento estuvo acompañado por una ampliación de la oferta formativa pertinente a las necesidades del entorno y por un fortalecimiento visible de la investigación y la proyección social, ampliamente reconocidos en el ejercicio de autoevaluación institucional.
El fortalecimiento curricular alcanzado en 2025, así como la articulación con actores gubernamentales como ATENEA y el Ministerio de Educación Nacional, robustecieron la participación de la Universidad en políticas públicas, especialmente en los desarrollos del Marco Nacional de Cualificaciones. Tales alianzas reafirmaron el papel de la institución como agente activo en la construcción de trayectorias educativas flexibles y pertinentes. En síntesis, el 2025 fue un año en el que la Universidad reafirmó su madurez institucional, expandió sus capacidades y sentó bases sólidas para la proyección del periodo 2026–2028.
CAMBIO: ¿Cuáles fueron los principales avances de la Universidad en 2025 en materia de transformación digital, expansión territorial e innovación educativa?
J.A.S.: El 2025 también se distinguió por avances sustanciales en materia de transformación digital e innovación educativa. La consolidación del proyecto de educación virtual y el fortalecimiento de las competencias digitales docentes posicionaron a la Universidad en un nuevo nivel de desarrollo en e-learning, generando capacidades diferenciadoras para los años venideros.
Al mismo tiempo, este fue un año clave en la expansión territorial y en la diversificación de la oferta académica. La Universidad amplió su presencia en nuevos territorios y fortaleció propuestas de formación que responden con claridad al enfoque de equidad y movilidad educativa. En este sentido, la consolidación de Teclab como marca institucional para programas ETDH representó un hito relevante, pues permitió ampliar oportunidades para diversas poblaciones tradicionalmente excluidas y consolidar rutas de tránsito educativo articuladas entre los niveles técnico, tecnológico y profesional.
Finalmente, la apropiación del concepto de Ecosistema Académico permitió consolidar una visión más integrada del quehacer universitario, promoviendo la interdisciplinariedad, la circulación del conocimiento y la innovación constante. Este enfoque permitió comprender la Universidad como un entramado vivo, diverso e interdependiente, capaz de responder con coherencia a los retos contemporáneos.
CAMBIO: ¿Cuáles considera que fueron los logros más significativos de 2025 para el fortalecimiento del Proyecto Educativo Universitario Lasallista –PEUL–?
J.A.S.: Durante el 2025, la Universidad de La Salle alcanzó logros significativos que consolidaron el Proyecto Educativo Universitario Lasallista –PEUL– y reforzaron su compromiso con la calidad, la innovación y la ampliación de oportunidades educativas. Uno de los avances más relevantes fue la ampliación y diversificación de la oferta formativa en todas sus modalidades. La expansión de programas virtuales, a distancia e híbridos permitió alcanzar un total de 60 programas, lo que fortaleció la presencia institucional en 32 municipios del país, además de integrar a 38 estudiantes internacionales. Este crecimiento posiciona a la Universidad como un referente en educación digital en Colombia.
El 2025 también fue decisivo para la consolidación del modelo de gestión curricular, la cualificación del cuerpo docente, la ampliación de estrategias de acompañamiento al estudiante y el impulso a la producción intelectual con impacto en la investigación y la innovación. Asimismo, la consolidación del proyecto UTOPÍA, la expansión de la oferta en diferentes territorios y el fortalecimiento de la formación ETDH contribuyeron a ampliar oportunidades para poblaciones históricamente excluidas, reafirmando el compromiso social del PEUL.
CAMBIO: ¿Qué avances destacaría en innovación educativa, transformación digital y uso ético de tecnologías emergentes durante 2025?
J.A.S.: En el marco de esta expansión, se desarrolló una ruta de transición hacia la Educación Virtual de Gran Escala, una apuesta estratégica que busca garantizar calidad, retención estudiantil, diversificación curricular, integración ética de la inteligencia artificial y posicionamiento institucional sostenido. Paralelamente, el proyecto de formación docente se consolidó con la participación de más de 900 profesores, quienes fortalecieron sus competencias en estándares internacionales como DigCompEdu, obteniendo 101 microcredenciales C2 que evidencian la cualificación del cuerpo profesoral.
La innovación también tuvo un rol central. El año dejó desarrollos relevantes como el Tutor Cognitivo, la aplicación Equino RV, el diseño del Laboratorio de Experiencias Inmersivas y el Metaverso Unisalle, iniciativas que amplían la frontera pedagógica hacia tecnologías emergentes y experiencias inmersivas de alto impacto. A esto se suma la aprobación de la Declaración sobre el uso ético y responsable de la inteligencia artificial y la conformación de la Mesa Técnica de IA, que fortalecen la gobernanza tecnológica y orientan prácticas académicas responsables.
Todos estos logros, sumados a la apropiación institucional del Ecosistema Académico como modelo para integrar saberes, fomentar la interdisciplinariedad y promover una innovación educativa continua, fortalecieron la capacidad de la Universidad para responder con pertinencia a las necesidades del país y avanzar con coherencia hacia la visión educativa lasallista.

CAMBIO: ¿Qué aprendizajes estratégicos dejó el 2025 para la planeación y proyección institucional de la Universidad?
J.A.S.: Los procesos adelantados durante el 2025 dejaron a la Universidad de La Salle aprendizajes estratégicos que orientan con claridad su proyección hacia el periodo 2026–2028. En primer lugar, se reafirmó la importancia de avanzar hacia una planeación institucional de mediano y largo plazo, articulada entre las instancias académico-administrativas y sustentada en proyectos viables, pertinentes y de alto impacto. La experiencia del año evidenció que la atención exclusiva a urgencias de corto plazo limita el avance sostenido y que el nuevo PID debe priorizar escenarios estratégicos para las funciones sustantivas, evitando la dispersión de iniciativas y fortaleciendo la toma de decisiones basada en información oportuna y en recursos tecnológicos actualizados.
CAMBIO: ¿Y frente a los a los retos de transformación educativa, innovación y articulación académica?
J.A.S.: El 2025 confirmó la necesidad de prepararse de manera ágil frente a los retos que impone un sector educativo en transformación permanente, particularmente en lo relacionado con la expansión de la educación virtual. La definición de una ruta de transición hacia un modelo de Educación Virtual de Gran Escala evidenció que el crecimiento institucional debe apoyarse en equipos robustos, procesos consolidados, articulación con áreas estratégicas como Mercadeo y Bienestar, e integración progresiva de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial. Este aprendizaje destaca también la necesidad de fortalecer la investigación, la innovación y la participación en redes académicas, elementos esenciales para mantener la pertinencia y la calidad de los servicios educativos.
Finalmente, un aprendizaje central provino del trabajo articulado del Ecosistema Académico, que permitió comprender que la innovación pedagógica, la flexibilidad curricular y la diversificación de metodologías —como la formación dual inspirada en el modelo alemán— constituyen caminos necesarios para responder a las demandas contemporáneas del sector productivo y a las nuevas tendencias educativas. Este enfoque refuerza la convicción de que la Universidad debe avanzar en alianzas estratégicas nacionales e internacionales, fortalecer la movilidad académica entre niveles formativos, consolidar equipos docentes capacitados en pedagogías activas y diseñar programas que integren teoría, práctica, investigación y desarrollo tecnológico.
CAMBIO: ¿Qué nuevos programas y metodologías se proyectan para el periodo 2026–2028?
J.A.S.: Para el periodo 2026–2028, la Universidad proyecta un fortalecimiento integral de su modelo educativo a partir del desarrollo de nuevos programas y la consolidación de metodologías activas que respondan a las dinámicas del entorno y al Ecosistema Académico. En el plano metodológico, se prevé el robustecimiento del Plan de Formación Docente —con especial énfasis en los profesores de cátedra— para profundizar en pedagogías activas, didácticas contemporáneas, uso ético e innovador de tecnologías y fortalecimiento de la identidad lasallista.
La incorporación de metodologías como el aprendizaje basado en retos, proyectos y problemas, junto con el desarrollo de simuladores, laboratorios virtuales, entornos inmersivos, tutorías inteligentes y herramientas de inteligencia artificial, permitirá ofrecer experiencias formativas más flexibles, interactivas y centradas en el estudiante. Paralelamente, se fortalecerá el modelo de gestión y evaluación curricular, garantizando que los programas respondan con pertinencia a las necesidades sociales y productivas, y que se consoliden trayectorias de formación integrales.
CAMBIO: ¿Qué alianzas e iniciativas impulsarán la innovación educativa y la formación integral en este periodo?
J.A.S.: En materia de alianzas, la Universidad avanzará en acuerdos estratégicos con instituciones educativas, empresas, redes académicas y organismos internacionales —entre ellas la GIZ y DHLA— para impulsar proyectos de formación dual, prácticas profesionales, investigación aplicada y certificación de competencias.
De manera particular, la Dirección de E-learning abrirá dos nuevas áreas dedicadas a la investigación en tecnologías emergentes, al desarrollo de competencias digitales docentes y a la calidad y sostenibilidad de la educación virtual, lo que permitirá diversificar la oferta y ampliar oportunidades de certificación nacional. Estas acciones se complementarán con un plan de mercadeo segmentado, alianzas territoriales y estrategias de articulación entre niveles educativos que fortalezcan la movilidad formativa y la formación integral.
En conjunto, estas proyecciones consolidan un horizonte institucional centrado en la innovación, la flexibilidad, la pertinencia y la integración plena del Ecosistema Académico como fundamento para una educación transformadora y socialmente comprometida.

CAMBIO: ¿Cómo proyecta el futuro de la Universidad de La Salle?
J.A.S.: El futuro de la Universidad de La Salle se proyecta como un tiempo de consolidación académica, innovación educativa y ampliación de su aporte social al país. Para avanzar con solidez, será fundamental fortalecer la investigación y la proyección social como ejes articuladores de la creación de conocimiento, la transferencia tecnológica y el desarrollo de iniciativas con impacto transformador en las comunidades.
Esta visión requiere también robustecer el cuerpo docente, tanto en su perfil de planta orientado al desarrollo de las funciones sustantivas, como en la formación continua de los profesores de cátedra, promoviendo en ellos una identidad lasallista sólida, arraigo institucional y prácticas pedagógicas innovadoras y pertinentes frente a los desafíos contemporáneos.
CAMBIO: ¿Cuáles son los pilares que guiarán este camino?
J.A.S.: La Universidad deberá mantenerse en reflexión permanente ante los cambios acelerados de la sociedad y la creciente centralidad de las tecnologías emergentes. Por ello, la innovación educativa con sentido humano, apoyada en herramientas como la inteligencia artificial sin perder la primacía del acompañamiento docente, se convierte en un pilar decisivo. A ello se suma la diversificación de la oferta académica en sus modalidades formal, informal y no formal, articulada con el sector productivo y con programas pertinentes para los retos sociales, ambientales y económicos que enfrenta el país.
Otro de los pilares será la formación integral, digital y ética de profesores y estudiantes, en coherencia con el carisma lasallista y con el compromiso institucional con la equidad. De igual manera, la Universidad deberá impulsar una internacionalización solidaria, fortaleciendo alianzas con instituciones, redes y comunidades lasallistas en el mundo, promoviendo la investigación colaborativa, el diálogo intercultural y la cooperación académica.
Estos pilares perfilan una Universidad orientada al fortalecimiento de su calidad académica, a la pertinencia de su oferta educativa y a la ampliación de su impacto social, reafirmando su identidad y su misión al servicio de la transformación del país.
CAMBIO: ¿Cuáles son las proyecciones de la Universidad en materia de expansión académica para los próximos años?
J.A.S.: Para los próximos años, la Universidad proyecta una expansión académica basada en la pertinencia, la sostenibilidad y la calidad. Este horizonte contempla la consolidación de la oferta existente —compuesta hoy por 101 programas en modalidades virtual, a distancia e híbrida— como un eje estratégico que debe fortalecerse antes de pensar en crecimientos acelerados. En coherencia con la experiencia de los últimos años, cualquier nueva oferta deberá ser medida, prudente y orientada exclusivamente a responder necesidades específicas del entorno y de los sectores productivos.
CAMBIO: ¿Cómo se fortalecerá y diversificará la oferta académica para garantizar pertinencia y calidad?
J.A.S.: En este marco, la Universidad avanzará en la consolidación de especializaciones, maestrías y doctorados alineados con las demandas sociales, económicas y territoriales, así como en la actualización permanente de los planes de estudio para asegurar su pertinencia, vigencia y calidad. Este fortalecimiento académico deberá acompañarse de inversiones estratégicas en infraestructura, laboratorios, centros de innovación, plataformas digitales y otros recursos que potencien la experiencia de aprendizaje y la formación integral.
Asimismo, se impulsarán programas con enfoque en investigación, innovación y transferencia de conocimiento, junto con una oferta creciente de educación continuada y certificaciones internacionales que incrementen la competitividad de la comunidad académica y su proyección global. Finalmente, la Universidad mantendrá su compromiso con los territorios y grupos poblacionales con menor acceso a la educación superior, diseñando iniciativas y programas que respondan a sus realidades y contribuyan a cerrar brechas históricas de formación.
CAMBIO: ¿Cuál es su mensaje sobre el papel de la educación superior en la reducción de las desigualdades sociales en Colombia?
J.A.S.: La educación superior cumple un papel decisivo en la reducción de las desigualdades sociales, especialmente en un país como Colombia, donde persisten brechas significativas en el acceso a oportunidades de desarrollo. En este contexto, la Universidad de La Salle asume con responsabilidad su misión de formar profesionales integrales, comprometidos con el bien común y capaces de transformar sus comunidades. Cuando la educación es inclusiva, pertinente y centrada en las diferencias humanas, se convierte en una poderosa herramienta para la movilidad social y la construcción de una sociedad más equitativa.
Desde la tradición lasallista, la formación se concibe como un proceso profundamente humanista, orientado a reconocer la dignidad de cada persona y a ofrecerle oportunidades reales para desplegar sus capacidades. En esta línea, la Universidad fortalece sus procesos de investigación y proyección social, buscando comprender las dinámicas del entorno y diseñar soluciones innovadoras que respondan a las necesidades de los territorios y de las poblaciones históricamente excluidas.
CAMBIO: ¿Cómo contribuye la Universidad de La Salle, desde su modelo educativo, al cierre de brechas y a la movilidad social?
J.A.S.: Programas como los ETDH, los técnicos profesionales y los tecnológicos, junto con la expansión territorial y las nuevas metodologías como la formación dual, se convierten en instrumentos estratégicos que amplían el acceso y permiten trayectorias formativas flexibles, pertinentes y articuladas con el sector productivo. Estas apuestas facilitan la inserción laboral temprana, mejoran las condiciones de empleabilidad y generan nuevas oportunidades de vida para estudiantes que, de otra manera, tendrían barreras económicas, sociales o académicas para acceder a la educación superior.
Así, la educación superior no solo transforma vidas individuales, sino que influye en la construcción de políticas públicas, promueve el desarrollo sostenible, fortalece la participación ciudadana y contribuye al cierre de brechas estructurales. La Universidad de La Salle reafirma su compromiso ético y educativo con la equidad, impulsando un proyecto formativo que busca que cada estudiante —desde su contexto y su singularidad— encuentre en la educación un camino posible hacia la realización personal, profesional y comunitaria.
*Contenido elaborado con apoyo de la Universidad de La Salle.
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