
¿Fue el gobierno de César Gaviria realmente neoliberal?
El exministro de Hacienda Rudolf Hommes dice que, contrario a las ideas que profesa el neoliberalismo, la administración de César Gaviria, en la que él participó, nunca renunció a sus obligaciones con la población, y asegura que ser neoliberal tiene ramificaciones morales indeseables, con consecuencias sociales y políticas perturbadoras.
Por: Rudolf Hommes
Hasta la gente bien informada no distingue entre técnicos y neoliberales. Petro califica de neoliberales a miembros de su gabinete cuando tratan de convencerlo con razones técnicas de no cometer errores; y una persona como Alejandro Gaviria comete el mismo error en su entrevista en El País, cuando dice que en el gobierno Gaviria los “neoliberales¨ , posiblemente Montenegro y yo, “sometimos al ostracismo a Ocampo y a Cecilia López por ser cepalinos”. A Cecilia la nombró Gaviria en el ISS por insinuación mía, pero como había trabajado con Samper en Anif y él impulsó su carrera política, nos dio la espalda y se convirtió en enemiga de las reformas que liderábamos en pensiones. Por estar comprometido con Samper, Ocampo había rechazado el ofrecimiento que le hizo Luis Carlos Galán de ser su consejero económico durante su campaña presidencial, y Gaviria le aconsejó a Galán que me nombrara a mí. No alcancé a colaborar con él porque lo asesinaron antes de que yo llegara, y Gaviria me pidió que desempeñara ese papel en su campaña. Cuando me nombró ministro, dijo que iba a nombrar a Ernesto Samper en Desarrollo. Ocampo vino con él.
El objetivo de ellos era preservar el Incomex y todo el sistema de aranceles, de protección y subsidios que le permitía a la burocracia hacer ricos a dedo, y que concentraba un enorme poder en el Incomex y en el Banco de la República. Los que llegamos con Gaviria queríamos desmontar esa estructura y lo conseguimos.
En lugar de someterlo al ostracismo, Gaviria nombró a Ocampo en Agricultura. Esta fue una concesión que les hizo a los agricultores. Necesitaba ese aire político para coronar lo que consideramos que fue un muy buen gobierno. Creo que queda claro que la discordia no era entre “neoliberales y cepalinos” sino entre técnicos voluntariamente alineados con dos jefes liberales que pensaban distinto.
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