
Cese, en prueba de fuego
“El otro día vi hombres con fusiles y camuflados y no supe qué hacer. Si salir a combatirlos o pedirles un carné de su organización para ver si están en el cese al fuego”: testimonio de un capitán.
El cese de hostilidades decretado por el presidente Gustavo Petro en la noche del 31 de diciembre ya atraviesa el fuego cruzado. Primero fue la súbita desmentida del ELN, que aseguró que el cese no fue producto de un acuerdo sino la imposición del Gobierno, y ahora, los problemas le empezaron a llegar por baldados al Ejecutivo.
En Arauca, el llamado Estado Mayor, una de las disidencias que quedó del proceso de paz, señaló al Ejército de realizar operaciones conjuntas con el ELN, acusó al ministro de Defensa, Iván Velásquez, de haber dado la orden y se “reservó el derecho” de aplicar la legitima defensa en todo el territorio. El ministro tuvo que salir a desmentir el comunicado de la disidencia.
De otro lado, luego de que la Fiscalía General de la Nación se negara a suspender las órdenes de captura de los miembros del Clan del Golfo solicitadas por el comisionado de Paz, el grupo paramilitar salió a denunciar que la fuerza pública está violando el cese al fuego en el Magdalena Medio, que les han capturado y matado gente, y que que aún no está en marcha la instancia de monitoreo.
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