1 Junio 2022

"La lucha por la despenalización del aborto nunca acaba”: Cristina Villarreal y Ana González

Crédito: Yamith Mariño Diaz. Fotos: revista Time.

Incluidas en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista 'Time', Cristina Villarreal y Ana González son dos de las mentes detrás del fallo histórico que despenalizó el aborto en Colombia. ¿Cómo lograron este éxito sin precedentes?

Por: Maria F. Fitzgerald

El 31 de mayo pasado, la Corte Constitucional dio a conocer la sentencia completa que da vía libre a la despenalización del aborto hasta la semana 24, sin causales, en Colombia. En el texto, los magistrados describen los detalles de la decisión, en la que tuvieron en cuenta el ejemplo de otros países (como España, Alemania y Sudáfrica) en donde se han tomado medidas similares.

Adicionalmente, presentaron sugerencias a las distintas entidades nacionales y territoriales para garantizar el acceso pleno a este derecho. Las recomendaciones incluyen plantear un programa completo de capacitación e información que permita llegar a todos los territorios. Así mismo, piden crear planes de educación en salud sexual y reproductiva, y ”medidas de acompañamiento a las madres gestantes que incluyan opciones de adopción", entre otras. 

Detrás de esta sentencia histórica se esconde el trabajo de Ana González y Cristina Villarreal, a quienes la revista Time caba de incluir en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo. González y Villarreal se unieron por una causa: lograr que todas las mujeres en Colombia tuvieran poder de decisión sobre sus cuerpos. Y la unión fue natural.

Se conocieron en 1994 y tres años después, junto con un grupo de mujeres de distintas disciplinas científicas y sociales, hicieron causa común para canalizar una discusión que todas consideraban esencial: conseguir que el aborto dejara de ser delito y fuera prioridad en la agenda pública.

El dúo dinámico 

Ana González es una mujer determinada. Habla rápido, claro, concreto. Tiene una agenda apretada como consecuencia de sus múltiples proyectos. Uno de ellos es la Mesa por la Vida, precisamente el espacio principal de promoción desde donde se gestó el proceso de despenalización del aborto que fue celebrado el 21 de febrero de este año. 

Médica, con maestría en bioética, desde que inició su carrera profesional se preocupó por proveer alternativas de decisión reproductiva a las mujeres de todo el país. Ella, que pudo haber trabajado en uno de los hospitales más prestigiosos de Medellín (en el que le exigían usar base para cubrir las imperfecciones de la piel y mantenerse en tacones durante los turnos), prefirió mudarse a Bogotá y empezar su carrera en Profamilia. 

El feminismo nunca le fue desconocido, pues en su familia las mujeres siempre fueron las que mandaron: “Yo nací en un entorno de puras mujeres. Mujeres todas divorciadas. Mujeres muy liberadas, sobre todo en aspectos relacionados con la supervivencia: tenían que producir ellas mismas, porque sus hombres no estaban en ninguna parte”. Eso, considera, le dio la oportunidad de empezar a entender su entorno de manera diferente de la de quienes la rodeaban y así entender a las mujeres desde una perspectiva diferente. 

Cristina Villarreal tampoco viene de una familia tradicional: “Yo soy hija de un médico ginecólogo, fundador de Oriéntame. Yo no puedo decir que él es un hombre feminista. Ese calificativo no le aplicaría. Pero sí sé que fue él quien me hizo feminista a mí”, asegura. Ella, una psicóloga que se ha enfocado en el acompañamiento a mujeres que desean practicarse un aborto, habla en un tono más bajo, pero igualmente determinado. Es firme en sus oraciones, pausada, buscando siempre el término más correcto. 

Recuerda que, a pesar de que nunca ha recibido un ataque personal por su militancia, sí ha sufrido en varias ocasiones la estigmatización por la causa suya y la de su padre. Desde que Oriéntame empezó a funcionar en 1977, Cristina vio la manera en la que su padre se preocupaba por los derechos reproductivos de las mujeres. Pero, así mismo, vivió los constantes ataques que tuvieron que sobrellevar: discriminación por parte de sus compañeros, ataques a sus sedes e, incluso, un allanamiento muy violento de la Fiscalía, que decidió intervenirlos en 1994 asegurando que ellos practicaban abortos clandestinos. 

Por más de 25 años, Ana y Cristina estuvieron luchando para conseguir lo que terminaría por materializarse en febrero de este año. Luego de varios momentos de dudas, de amenazas, de contrademandas, de nulidades, de aplazamientos en las votaciones y de pesimismo por las posturas personales de varios de los jueces, consiguieron que se realizara la votación. Y ganaron. 

“Yo creo que los años más intensos de mi vida fueron los últimos dos años. Cuando empezamos a construir los argumentos desde 2017, para eliminar el delito del aborto, decidimos primero crear una conversación que nos permitiera llegar a eso bajo nuestros propios términos”, recuerda Ana. La conversación empezó a construirse con la ayuda de muchas mujeres que lograron reunir más de 90 argumentos, que se plasmaron en un texto construido desde muchas disciplinas. 

Sin embargo, recuerda que las primeras reacciones, incluso de muchas de las simpatizantes, era que las medidas que estaban buscando eran demasiado radicales y que posiblemente no era el momento para abordar un tema tan puntiagudo: “Pero es que realmente nunca es el momento. Este siempre va a ser un tema controversial. Siempre va a ser un tema al que alguien se oponga. Entonces, decidimos nosotras crear el momento”, asegura Ana. Así, lanzaron el movimiento y posteriormente presentaron la demanda, que tuvo su veredicto en febrero de este año. 

Ese día celebraron, y, a pesar de que las dos estaban físicamente alejadas de la Corte (pues Ana vivía entre Montevideo y Bogotá, y Cristina ya se había retirado de la dirección de Oriéntame y de la Mesa), celebraron juntas al día siguiente. “Entendimos que era un fallo absolutamente histórico, que nos ponía a la vanguardia del mundo entero. Pero además te digo que la celebración era tal (los videos, las fotos, las llamadas, los mensajes) que yo realmente sentí que estaba en Bogotá”, asegura Ana sobre el día en que se tomó la decisión. 

Para Cristina, la celebración vino como el cumplimiento de un sueño que siempre había tenido. Ella, que estuvo varios años en la dirección de Oriéntame reemplazando a su padre, siempre añoró poder autorizar el aborto de todas las mujeres que se acercaran a su centro buscando realizar la interrupción voluntaria: “Saber que desde ese día ya no tendríamos que preguntarles ninguna causal, para mí significó el cumplimiento de un sueño que había tenido durante toda mi vida profesional y me dio una alegría que no logro expresar. Y fue algo que, como dice Ana, yo tampoco pensé que a mí me fuera a tocar”. 

El cierre de honor para las dos fue aparecer en la revista Time. “Esto es una sorpresa inmensa que nos trasciende”, asegura Cristina. Para ellas, ser incluidas en la lista es no solo un honor; lo entienden como una responsabilidad inmensa: “Ahora estamos celebrando la sentencia de aborto pero sabemos que esta es una pelea que nunca se acaba. Sabemos que en cualquier momento podemos retroceder, así como está ocurriendo en Estados Unidos. Pero también sabemos que en este momento nuestro proceso, y nuestro país, son inspiración para muchas mujeres, en muchos países, que esperan poder decidir libremente sobre sus cuerpos”.