18 Diciembre 2022

Con oficina en Colombia

Cada vez más extranjeros llegan al país para trabajar en forma remota o para jubilarse. ¿Qué los motiva a mudarse? Esto dicen algunos de ellos.

En 2020, en plena pandemia, el escritor italiano Roberto Bentivegna vivió en un apartamento de Chapinero Alto, en Bogotá, y en medio del aroma del sancocho y las morcillas, sus platos criollos preferidos, escribió buena parte del guion de la película The House of Gucci. En diversas ocasiones tuvo que contestarles a Ridley Scott, director de la película, y a otros miembros del elenco, como Adam Driver y Jared Leto, qué diablos hacía en Colombia. 

Bentivengna no es el único que se ha dejado atrapar por el país para hacer trabajo remoto. Noah Wille, de 21 años, oriundo de un pueblo de Iowa, Estados Unidos, decidió ser nómada digital y empezó por Bogotá. La capital no le gustó, pero le dio otra oportunidad al país en Medellín, donde pensó quedarse solo una semana antes de salir a explorar lugares recónditos de Suramérica. 

“Me quedé por dos semanas, después por dos meses y ya llevo medio semestre aquí. No era mi intención, pero me enamoré de este país, de su cultura, su gente, la comida y el ambiente”, dice. Su jefe creyó que había venido de vacaciones, y en efecto es tal su fascinación que a veces tiene problemas para trabajar porque es consciente de que está en un lugar maravilloso y “quisiera salir y explorar más durante el día”. Para dejar callados a todos, Noah se empeñó en trabajar más que nunca y hoy solo se da recompensas turísticas cuando termina la jornada.

No se sabe cuántos extranjeros están en esa misma situación, pero la Cancillería reconoce que el país es un destino ideal para estos nómadas digitales, profesionales que pueden hacer su trabajo de forma remota desde cualquier ciudad del mundo.

El mundo es ancho y ajeno

Un día despachan desde Lima; el otro, desde Buenos Aires. Para ellos, la oficina es un sitio en constante cambio. Según Procolombia, esa condición les permite distintos modelos de negocios y manejar el tiempo con mayor autonomía. Algunos lo hacen a distancia para una organización que les da flexibilidad espacial, pero otros son independientes o emprendedores. Noah, por ejemplo, trabaja en marketing digital y hace videos para las redes sociales de Netflix en Norteamérica.

Aunque la tendencia existía ya, se afianzó gracias a que la pandemia volvió irrelevante el lugar geográfico desde dónde trabajamos. Según Natalia Jiménez, directora de Deel, una plataforma tecnológica que facilita la contratación de talento en cualquier parte del mundo, la gente entendió que “el trabajo es una acción y no un lugar”. 

Muchos colombianos están trabajando remoto para otras compañías internacionales, y empresas colombianas contratan talento ubicado en el exterior. “Es un mercado que creció en el último semestre 172%, según nuestros datos de más de 10.000 empresas”, dice Jiménez.

Bogotá y Medellín son las ciudades más apetecidas para los nómadas digitales. A esta última llegó César Hoshi, un peruano independiente que vivió por cuatro meses allí en el segundo semestre de 2021, trabajando remotamente para sus clientes en Asia. Hoshi dice que nunca se quedaba más de tres semanas en un lugar, pero Colombia fue una excepción porque le gustó. Hoy está establecido en Londres. 

En Medellín, Hoshi conoció a Carlos Melchor, un psicólogo mexicano de 34 años que desde finales de 2019 atiende su clientela en México y Colombia a través de plataformas virtuales. Una de las razones por las que le gusta el país, entre muchas otras, es el cambio favorable de la moneda. “Con lo que gano en pesos colombianos vivo aquí y con lo que gano en pesos mexicanos ahorro”, dice.

Según Procolombia, Medellín es la única ciudad colombiana que participa en el ranking de Netspick y se encuentra en la lista de los 75 ideales para ser nómada digital. “La capital de Antioquia es conocida como la ‘ciudad de la innovación’ y ahora ‘destino turístico inteligente’”, dice la entidad. 

Wendy Howarter, una abogada que trabaja en forma remota desde Medellín con su esposo Darren, dice que en 2000 no se hubiera imaginado vivir afuera y menos en Colombia. “Creo que la razón es porque Colombia se ha levantado de días muy oscuros, nos gusta la resiliencia de la gente y el orgullo que sienten de su ciudad”. 

La afluencia de este tipo de visitantes ha propiciado la aparición de hoteles y otros espacios adaptados para ellos en los que pueden rentar una habitación por meses. Selina, por ejemplo, ofrece cuartos con cocina y baño privado, servicio de limpieza y además de eso, espacio de coworking y zonas sociales donde los huéspedes pueden establecer relaciones con otros nómadas mientras trabajan. 

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Bueno, bonito y barato

Según Camila Cárdenas, social media specialist de Selina en el país, la principal motivación para venir es la belleza de Colombia. “La revista Forbes nos catalogó entre los países más bonitos del mundo y el país ha impulsado mucho el turismo”, dice. Aunque el cambio favorable de dólares a pesos es un factor llamativo, ella piensa que los grandes motivadores son la oferta gastronómica, la vibrante cultura local y los paisajes colombianos. 

Procolombia agrega que también llama la atención la ubicación estratégica de Colombia. Ese fue otro factor clave para que Wendy y Darren compraran un apartamento en Medellín, cuya inversión les granjeó la visa de residentes. 

Hoy ella trabaja en forma remota para empresas en Estados Unidos. “Luego de considerar varias opciones escogimos tres y todas debían estar en el mismo horario de Estados Unidos”. Después de mucho investigar, Medellín fue la ciudad que los hizo sentir como en casa. 

“La gente era muy amigable y acogedora, no sabía español y todos querían ayudarme. Vinimos por el clima y la gente”. Además, cuenta que hoy es aún más interesante, porque cuando se mudaron el cambio estaba en 1.800 pesos por dólar y ahora es de 4.800 pesos.

Según Jiménez, esta industria podría estar alrededor de los 700 millones de euros anuales y eso ha llamado la atención de los gobiernos que han visto una oportunidad de negocio, pues los nómadas digitales son una inyección económica en estas ciudades a través de su alojamiento, alimentación y actividades de ocio. 

En efecto, según ATTA, estas personas tienen un perfil de gasto promedio por mes de USD $1.620. “Además, la mayoría de nómadas digitales documenta su estilo de vida en redes sociales, lo cual se convierte en una herramienta auténtica de promoción turística”, dice Procolombia. 

Eso motivó a la Cancillería a emitir este año una resolución que establece visas para nómadas digitales, con las cuales los solicitantes pueden trabajar remotamente o hacer teletrabajo desde Colombia para empresas extranjeras. Cualquiera puede permanecer en Colombia hasta máximo 180 días del año sin necesidad de aplicar a la visa de nómadas digitales. Pero luego de esta estancia, podrán aplicar a la visa para permanecer en el país hasta por dos años más.

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Retirados del mundo en Medellín

Los mismos argumentos que esgrimen los nómadas digitales son los que motivan a los extranjeros a designar a Colombia como sitio de retiro. International Living, una revista que desde 1979 informa a sus lectores sobre cómo retirarse en países mucho menos costosos y que permiten un alto nivel de vida, tiene a Colombia en el quinto lugar de su listado. 

Entre las ventajas que destacan no solo está el paisaje, la naturaleza y la biodiversidad sino la calidez humana de los nacionales. Y NUMBEO, la base de datos global sobre costo de vida, en el 2022 ubicó a Colombia en el sexto lugar entre los países más económicos para vivir.

En 2016, Carole y Dave Willis, una pareja de retirados de Virginia, Estados Unidos, hicieron cuentas y vieron que con la pensión no podrían vivir al mismo nivel en ese lugar. Ante eso, exploraron ciudades fuera del país y optaron por Medellín, ante todo por el clima y la gente. “Todos creyeron que estábamos locos, pero ya lo aceptan. Y los que han venido a vernos entienden por qué decidimos vivir aquí. Es un país del primer mundo; no vivimos en chozas”. 

Compraron un apartamento, tiene estatus de residentes y viven con la pensión de Dave. “Soy de clase media alta y aquí gozamos el mismo estilo de vida de allá, aunque solo tenemos un carro”. Están afiliados a una EPS que les brinda servicios médicos de alta calidad y cuando necesitan algo extra de salud pagan de su bolsillo. Además, desde Medellín viajan fácilmente a la costa este de Estados Unidos a visitar a sus familiares y amigos.

Sus días pasan entre citas a médicos, visitas a amigos (expatriados y colombianos) e idas al mercado. “Siempre hay algo que hacer”, dice Wendy. Hablan suficiente español como para sobrevivir, pero cuando tienen que hacer llamadas telefónicas pagan a unos facilitadores que hacen este trabajo por 50.000 pesos la hora. 

Según Procolombia, muchos de los retirados buscan un lugar tranquilo para permanecer, pero cada vez son más los que han optado por el nomadismo. Es una tendencia que para muchos no tiene vuelta atrás. Todos se están movilizando, hay más flexibilidad y se derriban las fronteras, porque el mundo es cada vez más pequeño. 
 

Peso a Peso, Paso a Paso es una colaboración periodística entre Cambio y Bancolombia para la educación financiera.