Invierta en bolsa sin sufrir en el intento

La inversión en acciones es una alternativa para ganar a través de rentabilidad y dividendos. Sin embargo, es necesario actuar con precaución e informarse muy bien.

Hoy cualquier persona –con cualquier presupuesto– puede invertir en activos de bolsa, como acciones, bonos o commodities. Si bien es cada vez más fácil hacerlo, siempre está presente la posibilidad de perder. Estas son las reglas de oro para reducir el riesgo.

Inversión sí, pero con objetivos claros

Antes de empezar es necesario fijar las “normas del juego”. Por ejemplo, definir los objetivos de la inversión –además de ganar dinero, que es obvio–, los mínimos y máximos tolerables, la rentabilidad esperada, así como el tiempo en el que se espera alcanzar la meta. Esto va a definir su perfil, pues es muy distinto si está invirtiendo sus excedentes a si el propósito de la inversión es pagar la educación de sus hijos en el futuro.  

El tiempo es determinante. Los inversionistas a corto plazo buscarán activos que tengan una alta volatilidad, es decir, que su precio fluctúe para arriba o para abajo rápidamente. Por otro lado, si se busca una inversión segura y a largo plazo, conviene invertir en empresas sólidas y de buena proyección a futuro. 

El riesgo que se quiere asumir es otro factor, y está definido, por ejemplo, por el tipo de empresa en la que se invierte y la volatilidad de sus títulos. A mayor riesgo, mayor rentabilidad, y las inversiones conservadoras son más seguras, pero los retornos serán moderados. “Hay una frase que seguro todos hemos escuchado: la rentabilidad es la recompensa al nivel de riesgo que asumimos”, según expertos de Bancolombia.

En la diversidad está la felicidad

La regla de oro de la inversión en el mercado de capitales es construir un portafolio variado para disminuir el riesgo, es decir, no poner todos los huevos en la misma canasta. Puede ocurrir que un sector o empresa sufra caídas, pero no que lo hagan tres o cuatro distintos al mismo tiempo. 

Existen diferentes métodos de diversificación. Por ejemplo, constituir un portafolio con valores de empresas en diferentes sectores (energía, infraestructura, banca y tecnología), o con compañías que muestren comportamientos distintos (nuevas que fluctúen junto a tradicionales más estables), o mezclar con activos de renta fija (60% acciones y 40% bonos) o apostarle a una combinación de rentabilidad por valorización y por dividendos. 

Más vale bueno conocido…

Invierta en empresas, no en valores. Para esto, se debe contar con toda la información posible sobre de la compañía, conocer su historia, sus momentos bursátiles más relevantes y las noticias que genera. 

Y no solo eso: además, conviene saber interpretar su situación financiera y su negocio, es decir, por qué gana dinero y por qué puede seguir haciéndolo en el futuro; cómo se comporta su competencia y cuáles son las perspectivas de todo el sector en el que opera.

Recuerde que perder es una de las posibilidades y al comprar una acción se adquiere el derecho a participar tanto en las utilidades como en las pérdidas de la empresa.

Invertir en acciones

La información es el mayor valor

Existen instrumentos que facilitan la actividad de inversión y que son gestionados por profesionales, como los fondos de inversión colectiva. En este caso, los expertos se encargan de hacer los movimientos más adecuados para alcanzar los fines. Incluso, es posible determinar techos y pisos dentro de los cuales se moverá la inversión.

Por otra parte, si se desea auto gestionar la inversión, es necesario tener en cuenta que el mercado está repleto de noticias, informes y todo tipo de datos. Entonces, es un deber del inversionista mantenerse informado, es decir, leer, leer y leer. Solo así se puede obtener una perspectiva no solo en lo macro sino también en lo micro, no solo en lo pasado sino además en lo futuro. 

La información es una forma de reducir el riesgo y de “ir a la fija”. Por ejemplo, si se entiende hacia dónde se dirige el mundo, es más fácil hacer apuestas en empresas que vayan a ser jugadoras importantes en esta ruta: tecnología, energía limpia, comida orgánica, reciclaje… 

Así, siempre es conveniente invertir con las tendencias, y para reconocerlas es necesario tener paciencia y consultar mucha información. Con el tiempo podrá generar el criterio suficiente para identificar lo que se convertirá en una gran ola con alta rentabilidad o aquello que solo es un movimiento en el mercado. Así, se moverá más con la razón que con el corazón.

Tres reglas de oro

La primera es solo invertir el dinero que no necesita. Recuerde que el mercado bursátil es variable, y la posibilidad de perder está siempre presente. Por eso, no involucre en esta actividad el dinero destinado para obligaciones como su vivienda o el estudio de sus hijos. 

Y la segunda: desconfíe de las grandes oportunidades. No existen inversiones que den rentabilidades espectaculares con poco riesgo. Por eso, ante opciones que estén por encima del mercado lo primero es dudar y no “comer cuento”. 

¿Cómo se invierte en acciones?

Actualmente, se han simplificado los procesos para invertir, con el fin de acercar el negocio bursátil a más personas, no necesariamente expertas; y existen numerosas comisionistas de bolsa reguladas. Por ejemplo, desde cualquier dispositivo con internet se puede registrar en la plataforma de E-trading Bancolombia para empezar a invertir desde montos bastante bajos.

Actualmente es posible invertir en dólares, pesos, bitcoin y todo tipo de monedas de forma virtual. Incluso desde neobancos, como Nequi, o con tarjeta de crédito. Además, todo el proceso se puede controlando desde su casa.

Peso a Peso, Paso a Paso es una colaboración periodística entre Cambio y Bancolombia.