2 Agosto 2022

Iván Duque y el medio ambiente: muchas promesas por fuera, pero pocos logros adentro

Crédito: Yamith Mariño Diaz

El gobierno de Iván Duque avanzó en transición energética, pero se rajó en la lucha contra la deforestación y en la voluntad para ratificar el Acuerdo de Escazú.

Por: Maria F. Fitzgerald

Iván Duque comenzó su gobierno, en agosto de 2018, con dos propuestas insignia en relación con el medio ambiente: el rechazo al fracking y la transición energética. Con respecto al fracking, no solo no cumplió, sino que le dio vía libre a varias licencias de exploración y a dos planes piloto de explotación, ambos en Puerto Wilches, Santander. En cuanto a la transición energética, si bien logró que el país aumentara 100 veces los megavatios de capacidad en energías renovables, los otros indicadores que miden la efectividad de esa transición se quedaron más bien cortos.  

Durante la Cumbre del Medio Ambiente de 2021, celebrada en Glasgow, Duque hizo la apuesta más ambiciosa de la región Caribe para alcanzar la meta de huella de carbono cero: acelerar la transformación energética y frenar la deforestación. Aunque en transición energética se pasó de generar 28 megavatios a 28.000 megavatios por año, la deforestación descompensó notablemente ese avance. 

La estrategia contra la deforestación del gobierno de Duque se basó en combinar la reforestación en las áreas selváticas arrasadas por las sierras con la persecución policiva a los taladores ilegales. En la práctica, esa estrategia se materializó en la Operación Artemisa. Al final, Duque logró sembrar 140.000 árboles, pero a los ojos de los expertos, se pifió en la persecución, porque trató el tema de la deforestación desde el punto de vista militar. “Sacaba pecho frente a sus operativos, que solo estaban dirigidos contra los eslabones más débiles, contra quienes no tienen otra forma de subsistencia -dice Camilo Quintero, abogado ambientalista que fue líder estratégico de la Unidad de Gobierno Abierto del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible-. En cambio, fueron indiferentes con los eslabones más fuertes, que son los verdaderos responsables y, además, ya están plenamente reconocidos". Pero ni el enfoque militarista logró reducir la deforestación. Los informes de la Federación para la Conservación y el Desarrollo señalan que, en 2019 fueron deforestadas 160.000 hectáreas; en 2020, 170.000; y en 2021, 174.000. En lo que va de 2022, la Federación calcula que se han deforestado 500 hectáreas por día.

En opinión de Rodrigo Botero, director de la Federación, si bien Duque hizo varias propuestas legislativas orientadas a reducir las emisiones de carbono, descuidó el verdadero factor que impide la reducción de emisiones de CO2: la deforestación y el cambio en el uso del suelo.

Las largas al Acuerdo de Escazú

A raíz del paro nacional de 2019, una de las promesas de Iván Duque fue la ratificación del Acuerdo de Escazú, que promovió en diferentes foros ambientales. "Lo anunció en redes sociales, lo anunció en su consejo de gobierno; presentó un proyecto de ley con carácter de urgencia al Congreso, pero hasta ahí llegó su voluntad política”, recuerda Quintero.

El tema era especialmente álgido, sobre todo porque Colombia, desde la firma de los Acuerdos de Paz, se convirtió en uno de los países más peligrosos del mundo para defensores del medio ambiente, con 611 líderes ambientales asesinados en todo el país, según Indepaz, y cientos de guardabosques declarados objetivo militar o expulsados de sus territorios por las disidencias de las Farc. Sin embargo, Al final, él y su bancada prefirieron aplazar el tema: “Usó las famosas jugaditas para que el proyecto no se discutiera”. Tuvo que entrar un nuevo Congreso para que el tema resucitara y hoy todavía esté vivo y en camino de convertirse en ley.

Finalmente, en la misma cumbre de Glasgow, 72 países, entre ellos Colombia, se comprometieron a proteger al menos el 30 por ciento de las áreas marítimas correspondientes a sus regiones. Duque, en particular, se comprometió con la comunidad internacional a proteger no el 30 sino el 33 por ciento del territorio marítimo del país, antes de que terminara su gobierno. Sin embargo, su propuesta solo quedó planteada, y tendrá que ser aplicada por el presidente entrante.