18 Marzo 2022

Por tercera vez, Matamba se fuga de la cárcel

Alias Matamba, cuando fue capturado.

Crédito: Colprensa

El poderoso narco de Nariño, y jefe de una de las franquicias de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), Juan Larinson Castro Estupiñán, alias Matamba o el Viejo, estaba recluido en La Picota y no apareció en el conteo de la mañana de este viernes. Seis horas después las autoridades confirmaron su fuga.

Apenas siete días después del cambio en la dirección del Inpec y en la penitenciaría de La Picota, por las irregularidades en las salidas y permisos para Carlos Mattos, este viernes Juan Larinson Castro Estupiñán, alias Matamba, se fugó de la cárcel. 

Cuando la guardia llamó a todos los internos al conteo de las siete de la mañana, se encontró con que faltaba un preso. Alias Matamba, recluido en la Unidad de Medidas Especiales, UME, uno de los patios de alta seguridad, no apareció. De inmediato, se ordenó un reconteo en todo el penal, pero dos horas después aún no aparecía. 

Cuando cumplía tres horas de "perdido" y ya en la dirección del penal se asumía la posible fuga, se iniciaron operativos patio por patio y un hombre que podría ser Matamba fue encontrado borracho, en otra celda, de otro patio. Sin embargo, tras las pruebas de huellas dactilares, se concluyó que no se trataba del poderoso narcotraficante. 

Siete horas después del reporte de la guardia, el ministro de Justicia, Wilson Ruiz, confirmó la fuga y aseguró que después de conocida la información sobre la ausencia del interno, se coordinó un plan candado con la Policía nacional. Además, aseguró que se detuvo a uno de los integrantes de la guardia porque habría sido quien ayudó a alias Matanga a fugarse y anunció investigaciones a todos los funcionarios de la guardia de La Picota que estuvieron de turno el jueves y viernes. 

El hombre, acusado de ser uno de los jefes de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) en el sur del país, aliado de alias Otoniel y de tener nexos con al menos tres grupos de narcos, entre ellos el Clan de Sinaloa, se ha fugado antes de prisión y por eso una nueva posible fuga no era algo improbable. También es el 'garganta profunda' en el caso que investiga la Fiscalía contra el excomandante de las Fuerzas Militares, el general Leonardo Barrero Gordillo, quien sería alias el Padrino. 

Cambio conoció que durante las últimas semanas, la guardia del Inpec en La Picota está haciendo turnos irregulares porque tienen 24 horas de trabajo por 48 de descanso, cuando los turnos reglamentados por el Inpec son de 12 horas de trabajo por 24 horas de descanso. "Lo que generan estos cambios de turnos es que haya un vacío en el conteo porque no es cada 12 horas sino cada 24, y eso obviamente les da oportunidad de escapar", aseguró una fuente del Inpec. 

La fuga del recluso, supuestamente, habría ocurrido durante uno de estos turnos de los que ya había sido informado el actual director del penal. Lo que hasta ahora no han explicado ni la dirección del Inpec ni de La Picota es cómo un recluso de alta seguridad desaparece sin que sonaran las alarmas ni se activaran los protocolos de seguridad de las cámaras, luego de que pasaran los varios anillos de seguridad. De paso, tampoco han dado explicación sobre el otro interno, borracho, ni la fiesta del patio 12 de la estructura de Eron. Sobre esas fiestas, varias fuentes internas de La Picota aseguraron que "son habituales, casi diarias, en distintos patios". 

Esta no es la primera vez que Matamba se burla del sistema. Su historial criminal en esa práctica viene desde que se escapó del frente 29 de las Farc cuando estaba listo su fusilamiento. Entonces, Juan Larinson Castro Estupiñan se escapó por el mar Pacífico, llegó a Buenaventura donde se integró al Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Luego regresó a Tumaco (Nariño) como paramilitar del Bloque Libertadores del Sur y en 2002 fue enviado al municipio de Cartago (norte del Valle) donde fue capturado el 16 de diciembre de 2003. Ese día, Castro empezó un largo plan criminal que incluye dos fugas, con complicidad de autoridades, incluida la penúltima antes de que fuera capturado por la Fiscalía y trasladado a Bogotá. 

Sobre esta penúltima fuga los hechos se remontan al 3 de febrero de 2016 cuando alias Matamba reapareció, como parte de su compromiso de reparar a las víctimas tras haberse desmovilizado con las AUC en 2005, para denunciar como propiedad de los paramilitares una finca conocida como Los Cerezos, ubicada a 15 minutos de la cárcel Buchelli de Tumaco. Después, el 12 de julio de 2016 recibió atención psicosocial por la Agencia para la Reintegración y la Normalización (ARN), aunque para esa época ya corría el rumor de que estaba delinquiendo y que podría perder los beneficios de la Ley de Justicia y Paz. 

El 21 de agosto de 2016 fue capturado en flagrancia. Junto con otros hombres fuertemente armados atacaron al Gaula del Ejército en el kilómetro 27 de Tumaco, pero los militares persiguieron a los pistoleros y lograron la captura de varias personas, entre ellas, Matamba, quien tenía en su poder fusiles, proveedores, panfletos alusivos a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), gorros, un bolso con proyectiles de armas de fuego, dinero colombiano y guatemalteco, pasamontañas, pañoletas y teléfonos celulares. 

Matamba entonces quedó en custodia de las autoridades policiales de Tumaco y luego se fugó del lugar de reclusión. No obstante, meses después fue recapturado y se identificó como Hermes Augusto Riascos Caicedo, siendo esta la segunda vez que adoptaba una identidad falsa. Aún con estos antecedentes, Matamba logró que el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Tumaco acogiera el preacuerdo que hizo con la Fiscalía y que lo llevó a una condena de 57 meses de prisión en una supuesta residencia suya, pues esta fue una de sus últimas argucias para volver a evadirse de las autoridades. 

Según el último expediente que lo expulsó de Justicia y Paz en 2020, el juez cuestiona la actitud de la Fiscalía y el juzgado de Tumaco, pues le concedieron casa por cárcel aún con todos los antecedentes de fuga que tenía Matamba. Por eso, cuando la Policía Judicial fue al sitio indicado por el temido jefe paramilitar, las personas que habían en esa vivienda manifestaron residir allí desde hacía más de 20 años y desconocer a Matamba. “No ha sido posible ubicarlo porque desactivó el sistema de vigilancia electrónica que le había sido otorgada para que pudiera disfrutar del beneficio de libertad condicionada”, dice el fallo del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá. 

Finalmente, Matamba fue declarado uno de los narcoparamilitares más buscados del suroccidente del país y finalmente fue capturado el año pasado justamente en Nariño cuando dirigía una facción de las AGC llamada La Cordillera. Fue trasladado a Bogotá y su testimonio y evidencia terminaron salpicando al excomandante de las Fuerzas Militares, general Leonardo Alfonso Barrero Gordillo, quien tenía el alias de El Padrino y estaba encargado, según la investigación de la Fiscalía, de avisar sobre operativos contra este grupo narcotraficante que se compite la ruta del Pacífico con otros grupos ilegales.