
“No sabemos quiénes van a morir antes de que todo esto termine”
Foto: Víctor de Currea-Lugo
Con un futuro que por ahora parece congelado en Ucrania, los refugiados buscan un destino en Polonia. En los controles, un voluntario le pregunta a un anciano: “¿Viaja solo?”. Él lo mira y le contesta: “Voy con Dios”.
Por: Víctor de Currea-Lugo
Cuando sonó la alarma, la gente permaneció quieta en el pasillo, esperando más a que el sonido se alejara, que a que hubiera, de verdad, un ataque aéreo. Y no es porque los ataques hayan cesado, sino porque el ser humano, como decía mi abuela, es un animal de costumbres.
Los ataques han seguido, tanto los de Ucrania sobre el oriente, como los de Rusia sobre Odessa, Kiev y Lviv, entre otras ciudades. Como en otras guerras, la gente empieza a adaptarse: algunos refugiados han regresado, algunos locales han vuelto a abrir sus puertas y el metro de Kiev dejó de ser un refugio antiaéreo para volver a ser un medio de transporte cotidiano.
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