
Aumentan las acciones de grupos ilegales en el país: ¿está fallando la inteligencia de la fuerza pública?
En varias regiones se ha visto el incremento de las acciones armadas por parte de grupos al margen de la ley contra guarniciones militares y estaciones de Policía, así como paros armados, estrategia que desafía la capacidad del Estado para prevenir el terrorismo.
Por: Javier Patiño C
Durante las últimas tres semanas, Colombia fue testigo de un paro armado ordenado por integrantes del ELN, así como de varias tomas guerrilleras ejecutadas por disidencias de las Farc en regiones estratégicas. En estas acciones se activaron artefactos explosivos, se cerraron establecimientos comerciales y se bloquearon vías principales, con el objetivo de generar pánico entre la población civil.
Estas acciones responden a una estrategia deliberada de las estructuras ilegales para proyectar fortaleza y control territorial, incluso en zonas con amplia presencia de la fuerza pública. Además de sembrar zozobra, buscan encender las alarmas de cara al inicio de un año electoral.
Las cifras reflejan una situación crítica. En lo corrido de 2025, se registran más de 89 muertos y 481 heridos entre militares y policías, producto de combates, minas antipersona, francotiradores y emboscadas, aunque la mayoría de los ataques se ha realizado mediante el uso indiscriminado de drones cargados con explosivos. Muchos de estos hechos comparten un elemento común: la ausencia de medidas de seguridad que, de haberse aplicado, habrían podido mitigar o evitar los ataques.
El país también ha registrado más de 390 acciones armadas contra población civil y fuerza pública. Entre ellas se destaca el ataque a la base militar El Juncal, ubicada en zona rural de Aguachica, Cesar, que dejó siete soldados muertos y cerca de 35 uniformados heridos. El hecho fue atribuido al frente Camilo Torres del ELN.
A esto se suman varias tomas a poblaciones en el Cauca, realizadas por los frentes Carlos Patiño y Jaime Martínez de las disidencias de las Farc, donde estaciones de Policía fueron atacadas con drones cargados de explosivos, lanzamiento de tatucos y ráfagas de fusil. En varios casos, los uniformados resistieron durante horas sin refuerzos, lo que dejó en evidencia fallas de seguridad y deficiencias en la inteligencia.
Futuro incierto
Para el excoronel y experto en inteligencia Rafael González, lo que buscan las organizaciones al margen de la ley, es adelantar una ola de atentados terroristas en distintos lugares de Colombia para comenzar a generar presión sobre las elecciones presidenciales y legislativas.
“El papel fundamental que debe tomar la fuerza pública es estar en máxima alerta. El objetivo de estos grupos son las unidades militares y de policía, por lo que tiene que haber una precaución adicional y permanente ante la posibilidad de atentados terroristas”, dice el exalto oficial.

Para el experto, es prioritario fortalecer una articulación estrecha entre la inteligencia y la Policía Judicial, en cabeza de la Fiscalía General de la Nación, con el fin de procesar y recolectar toda la información que permita neutralizar actos de terrorismo. “La respuesta debe ser de prevención de las autoridades y de repudio social a los actos de terrorismo, en especial a los que los ejecutan”, advierte.
El analista militar Andrés Valenzuela comparte esta opinión al afirmar que “el Gobierno nacional perdió la conducción estratégica de las Fuerzas Militares y estas perdieron el control territorial de las zonas más sensibles del país”.
Para el general retirado y presidente de Acore Guillermo León se debe establecer con urgencia una estrategia integral por parte de las Fuerzas Militares y la Policía para enfrentar un enemigo que cada vez quiere mostrar más capacidad de fuerza, que es lo que está haciendo el ELN y las disidencias de las Farc, que actualmente tienen un control territorial y social sobre la población con el objetivo de desmoralizar a la fuerza pública.
Por su parte, el analista político Ernesto Silva señala que en departamentos como Arauca, Norte de Santander, Cauca y Nariño -zonas de presencia de grupos al margen de la ley- “no se siente la presencia de la fuerza pública, se perdió la capacidad de anticiparnos en el control territorial y no tenemos la respuesta mínima necesaria para contrarrestar los avances de los actores ilegales”.
De igual forma piensa un excomandante de las Fuerzas Militares, quien pidió reserva de su nombre: “La inteligencia nunca va a ser suficiente, el margen de error siempre es alto, al enfrentarnos a una guerra difusa, donde reclutan gente para desplegar las acciones y luego replegarse, que no se puede detener por más capacidad que tengamos”.
Nueva estrategia
Para Silva, los grupos al margen de la ley aprovecharon los llamados ceses al fuego e incluso en negociaciones con el Gobierno para fortalecerse y tomar control de zonas que habían perdido en operaciones militares, “tienen el manejo de las comunidades que les dan información de los movimientos de las tropas y realizan labores de inteligencia para realizar ataques y medir su nivel de respuesta”.
Es una tesis que comparte el experto Hugo Acero, quien dice que el actual Gobierno debilitó la inteligencia y contrainteligencia en las Fuerzas Militares y en la Policía, tras la barrida de más de 70 generales y otros oficiales de alto rango, algunos de los cuales venían manejando estos temas de manera profesional y con amplia experiencia.
“Cuando actores armados ilegales logran impactar de manera repetitiva con atentados o asaltos simultáneos, demuestran que las labores de contrainteligencia han fallado mucho”, explica el coronel retirado González al argumentar que las Fuerzas Armadas han perdido la capacidad de anticipar cierto tipo de eventos terroristas en contra de sus propias instalaciones.

Agrega que los grupos al margen de la ley han sido más hábiles en medir la capacidad de respuesta política y militar del Estado, entienden su dinámica, por eso es que asestan golpes más exitosos, lo cual deteriora la confianza en el Gobierno y la percepción de seguridad.
“Los consejos de seguridad se convirtieron en una cura que busca tapar una herida que no puede ser manejada sin la intervención quirúrgica de un experto que ponga los puntos necesarios para cerrar el daño que se causa”, agrega el coronel.
En su opinión, una de las falencias más sensibles es que mientras internamente alguien está sacando información de los establecimientos militares, afuera no se obtiene la de los actores armados. “Va a tomar mucho tiempo recuperar un buen nivel para evitar lo que sucede hoy”, asegura.
Un problema que se acrecienta para el excomandante de las Fuerzas Militares, pues dice que han aumentado los casos de corrupción dentro de la misma fuerza pública: “Hemos visto cómo han capturado a oficiales y suboficiales que venden armamento e información y muy seguramente ello genera distorsiones entre las mismas tropas que ven un panorama incierto”.
El experto Acero concluye que el conflicto armado en Colombia se transformó. “Ya no se trata de guerrillas con ideología política, sino de estructuras mafiosas dedicadas a proteger rentas criminales y vinculadas al crimen organizado transnacional. No buscan el poder, sino sostener sus economías ilegales mediante el terror”.
Y afirma que no son grupos armados que se mueven en columnas o acampan en un lugar determinado. “No están dispuestos a enfrentar de manera directa a la fuerza pública, ni tienen la capacidad para hacerlo, por eso recurren a acciones terroristas y a la utilización de drones con explosivos”.

Respuesta del Gobierno
Ante este panorama, el ministro de Defensa, general retirado Pedro Sánchez, afirmó que existe una instrucción directa del presidente para evitar la repetición de ataques que han cobrado la vida de militares, policías y civiles. La nueva estrategia, explicó, se centrará en la prevención y la protección de la vida mediante el fortalecimiento de capacidades.
“La orden del señor presidente es ajustar la estrategia en cuanto a capacidades de pie de fuerza, tecnología (...) avanzar en el Conpes para que las armas en cuanto a capacidades en defensa se fortalezcan y así proteger lo más valioso que es la vida”, afirmó Sánchez.
Sánchez añadió que se han realizado cerca de 3.000 capturas de integrantes de grupos criminales y que seis de los siete objetivos de alto valor planteados para este año ya fueron neutralizados. También reiteró que el narcotráfico sigue siendo el principal motor de la violencia e hizo un llamado a los campesinos a sustituir los cultivos ilícitos.
Frente al robustecimiento de capacidades, el jefe de la cartera de Defensa indicó que llegarán más tropas a las zonas con presencia de estructuras ilegales, con mejores equipos y se tendrán mayores capacidades de inteligencia avanzada para neutralizar la amenaza en tiempo real.
Finalmente, el comandante del Ejército Nacional, general Luis Emilio Cardozo, aseguró que las tropas continúan desplegadas en todo el territorio nacional. “No vamos a descansar. Estamos comprometidos con garantizar la seguridad de los colombianos y el desarrollo tranquilo de las elecciones del próximo año”, afirmó.
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