
Colombia vuelve a los rieles: el ferrocarril como eje de la nueva movilidad sostenible
El país acelera la recuperación de su red férrea con megaproyectos estratégicos, inversiones históricas y una apuesta clara por la competitividad, la intermodalidad y la reducción de emisiones. Conozca todos los detalles este 16 de diciembre en el foro ‘Colombia un país en movimiento’.
Después de décadas de rezago, Colombia empieza a saldar una deuda histórica con su sistema ferroviario. El modo férreo vuelve a ocupar un lugar central en la política de transporte nacional como una alternativa eficiente, segura y sostenible para mover carga a gran escala, reducir costos logísticos y conectar regiones tradicionalmente aisladas. La apuesta es clara: menos camiones en las vías, más trenes en los rieles y una logística alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Bajo el liderazgo del Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el país avanza en la rehabilitación, modernización y ampliación de su red ferroviaria. Con corte a septiembre de 2025, ya se han estructurado y/o adjudicado 525,45 kilómetros de vías férreas, y los resultados empiezan a sentirse: solo en el corredor La Dorada–Chiriguaná, el transporte de carga pasó de 89.332 toneladas en 2022 a 691.808 toneladas en 2025, una señal contundente del potencial del ferrocarril para transformar la logística nacional.
La Dorada–Chiriguaná: la columna vertebral del renacer férreo
El proyecto que simboliza este nuevo impulso es la APP La Dorada–Chiriguaná, considerada uno de los ejes estratégicos para conectar el centro del país con los puertos del Caribe. A cargo de la ANI y con un plazo de ejecución de 10 años, esta iniciativa busca rehabilitar y mejorar la infraestructura férrea, construir nodos logísticos, poner a punto el material rodante de la Nación y garantizar la operación eficiente del corredor.
La concesión fue adjudicada el 3 de abril de 2025 a la Estructura Plural Línea Férrea Central, el contrato se firmó el 21 de abril y el acta de inicio se suscribió el 1 de agosto del mismo año. Los beneficios son estructurales: reducción de costos logísticos, mejora de la competitividad, generación de empleo, disminución de la accidentalidad gracias a la automatización del control de tráfico y una reducción estimada de 37.000 toneladas de CO₂ al año.
Pero el impacto va más allá de la infraestructura. El proyecto contempla la construcción de un puente vehicular y peatonal sobre el río Sogamoso, la reubicación de dos instituciones educativas con mejores condiciones y una robusta estrategia social. A través de una subcuenta equivalente al 1 % del CAPEX (26.000 millones de pesos), se financiarán obras sociales en los municipios del área de influencia, enfocadas en movilidad, educación, emprendimiento, recreación y mejoramiento de la calidad de vida.
Nuevos corredores para integrar el país
El renacer férreo no se limita a un solo proyecto. La ANI avanza en la estructuración de corredores clave que buscan consolidar una red intermodal moderna y competitiva.
Uno de ellos es el Corredor Férreo Bogotá–Red Central, un proyecto de 447,48 kilómetros que conectará a la capital con el sistema férreo nacional, atravesando Cundinamarca, Boyacá y Santander. Actualmente en fase de prefactibilidad, esta iniciativa beneficiará a más de 94.000 habitantes y permitirá integrar a Bogotá —uno de los mayores generadores de carga no minera— con los principales corredores logísticos del país. Su cierre técnico está previsto para el segundo semestre de 2025.
En paralelo, el Corredor Férreo del Pacífico avanza como una solución estratégica para conectar el puerto de Buenaventura con el centro del país. Con una longitud aproximada de 560 kilómetros, el trazado atraviesa 27 municipios en Valle del Cauca, Quindío, Tolima y Caldas. Aunque el proceso ha enfrentado retos técnicos, contractuales y sociales, se han logrado avances clave como la reversión de tramos, la recuperación de material rodante —incluidas cinco locomotoras— y la gestión de conflictos en zonas críticas como Yumbo y Buenaventura.
Otro proyecto de alto impacto es la conexión férrea Villavicencio–Corredor Férreo Central, concebida para integrar la Orinoquía con el centro del país y fortalecer la competitividad regional. En 2025 se completó el análisis exploratorio y se avanza en la fase de perfil, con miras a iniciar la prefactibilidad en 2026. Esta conexión es clave para articular la producción agroindustrial y energética de los Llanos con los grandes mercados nacionales e internacionales.
Obras públicas que mantienen vivos los rieles
Mientras avanzan las grandes concesiones, la ANI también ejecuta obras públicas estratégicas para garantizar la operación continua de corredores existentes. En el Bogotá–Belencito, por ejemplo, ya se completaron los estudios y diseños del tramo Tuta–Belencito, se ejecuta la obra con un avance superior a lo programado y se han intervenido más de 8 kilómetros de vía férrea. Además, el corredor volvió a recibir pasajeros con éxito en el tramo Belencito–Duitama.
En el corredor Yumbo–Caimalito, parte de la red del Pacífico, se gestionan vigencias futuras por 1,2 billones de pesos para recuperar infraestructura, material rodante y operación logística, una inversión clave para devolverle funcionalidad y competitividad a esta arteria férrea.
Un sistema férreo al servicio del desarrollo
Durante 2025, la ANI fortaleció su gestión técnica, contractual y operativa para destrabar proyectos, resolver controversias y garantizar la continuidad de la red férrea nacional. El objetivo es claro: consolidar un sistema ferroviario moderno, seguro y eficiente que complemente otros modos de transporte, reduzca brechas territoriales y aporte al desarrollo económico, social y ambiental del país.
Colombia vuelve a creer en el tren. No como una nostalgia del pasado, sino como una herramienta de futuro para mover su economía, conectar sus regiones y avanzar hacia una movilidad más limpia y competitiva. El sonido de los rieles vuelve a escucharse, y esta vez, parece que llegó para quedarse.
Con el objetivo de comprender la hoja de ruta que ha tomado el sistema ferreo, CAMBIO y el Ministerio de Transporte organizan el foro ‘Colombia, un país en movimiento’. Voces expertas del sector público, privado y académico analizarán los grandes desafíos y oportunidades de esta transformación. La conversación girará en torno a tres ejes: la red de conexión nacional y su impacto en la competitividad; el renacer de los proyectos férreos como alternativa estratégica para conectar regiones; y los avances en movilidad limpia, electrificación y transición energética.
El evento profundizará en los retos clave para que Colombia avance hacia sistemas de transporte más eficientes, competitivos y sostenibles.
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