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Crédito: Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab)

Financiación y equidad: así es cómo la UNAB fortalece el acceso a educación superior en Santander

La Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) —una de las más importantes del nororiente colombiano— ha decidido apostar por el talento y la formación de miles de jóvenes en la región. Con filantropía y modelos de financiación innovadores, la institución ha convertido el cierre de brechas de acceso a educación superior como una de sus grandes banderas.

Aunque en Colombia hay avances en materia de cobertura y reducción de rezagos en educación básica y media, en educación superior los desafíos son grandes. Así lo explica el reciente informe ‘Panorama de la Educación 2025’ de la OCDE, el cual destaca retos como la baja tasa de graduación, alta deserción y difícil acceso al mercado laboral. Por ejemplo, en el país, solo el 16 por ciento de los estudiantes se gradúa a tiempo y el 22 por ciento abandona sus estudios en el primer año.

Departamentos como Santander han buscado combatir estos retos asociados al tránsito de los jóvenes hacia la educación superior. La Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) ha sido uno de los actores más importantes para este propósito. Con más de 70 años de historia, la institución educativa ha asumido un compromiso firme en financiación, investigación, innovación y cierre de brechas educativas.

“La UNAB cuando nació empezó como un colegio en los años 50: el Instituto Caldas, que después dio el paso a la educación superior bajo la lógica de que en la región no había opciones para formar administradores de empresas, contadores, abogados o comunicadores sociales. Estos fueron los primeros programas de educación superior de nuestra institución y, desde nuestro origen, siempre hemos estado presentes para responder como universidad a las necesidades regionales”, explicó Juan Camilo Montoya, rector de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

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Juan Camilo Montoya Bozzi, rector de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. | Crédito: UNAB

Una universidad de oportunidades

La UNAB ha logrado consolidarse como una de las instituciones más importantes del nororiente colombiano. El 70 por ciento de sus estudiantes provienen de Santander, el 18 por ciento de zonas como la Costa, Antioquia y Boyacá, y el 12 por ciento de departamentos como Cesar, Arauca, Casanare y Norte de Santander. Al recibir a jóvenes de diferentes regiones del país, la Universidad adoptó una serie de iniciativas para apoyar a los que también sueñan con estudiar pero no cuentan con los recursos suficientes para costear una carrera universitaria.

La institución de educación superior ha entendido que para fortalecer el acceso, la filantropía es clave. Por este motivo, becas como la Rafael Ardila Duarte, han logrado beneficiar a los jóvenes a través de donaciones que financian el 50 por ciento de una carrera. En paralelo, la UNAB aporta el 30 por ciento, y la familia del estudiante el 20 por ciento restante.

A esto se suma el esfuerzo de la Universidad a través de ‘Pa´lante Colombia’, iniciativa liderada por la Universidad de los Andes y W Radio, que busca recaudar dinero para fortalecer el acceso de jóvenes colombianos a la educación superior. “Buscamos generar una gran bolsa de recursos que se traduzca en becas de rescate, becas para jóvenes que están en riesgo de desertar y también en becas de carrera completa para jóvenes que están ingresando a la formación universitaria”, explicó el rector.

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Crédito: Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Adicionalmente, la universidad tiene alternativas de financiación como FlexiUNAB Corto, que permite que los jóvenes puedan pagar el semestre en tres cuotas sin intereses corrientes y sin codeudor. Asimismo, ofrecen también el Flexi30, un crédito directo con la universidad en donde el estudiante puede abonar el 30 por ciento del valor del semestre a corto plazo y el 70 por ciento restante a largo plazo.

El Plan Horizontes es otra de las iniciativas emblemáticas de la UNAB. Con esta estrategia las sillas que iban a quedar vacías en diferentes programas son asignadas a jóvenes de escasos recursos, quienes podrán pagar su pregrado cuando se conviertan en profesionales.

Aunque no tiene que ver con la financiación, otra de las iniciativas más importantes de la institución, en su propósito de generar enlaces con el mercado laboral, es el Programa de Menores, formaciones libres y sostenidas con enfoques curriculares específicos que forman  a los estudiantes en conocimientos y habilidades que aceleran su vinculación laboral. Su principal objetivo es fortalecer y enriquecer el perfil profesional y ocupacional de los futuros egresados.

Del salón al cierre de brechas en la región

Más allá de un modelo de financiación con mecanismos y alternativas asequibles para los jóvenes, desde la institución de educación superior también tienen claro el valor de la transformación social. Es por esto que la vicerrectoría académica de la Universidad ha diseñado estrategias con comunidades vulnerables de la ciudad y el departamento. Una de ellas es la ciudadela Nuevo Girón, donde estudiantes y profesores de la UNAB han acompañado la formación y el empoderamiento de los habitantes de este sector para que respondan a sus necesidades.

Desde proyectos de seguridad alimentaria hasta iniciativas de prevención de la violencia intrafamiliar y promoción de la salud mental, la oficina de Transformación Social de la UNAB se ha convertido en una de las áreas más importantes para la comunidad académica por la creación de alianzas y la gestión de iniciativas orientadas al desarrollo social de la región.  

Asimismo, dentro de la institución temas como la equidad de género y la prevención de las violencias basadas en género han tomado fuerza con protocolos, mecanismos y espacios que buscan garantizar que el entorno educativo sea seguro y libre de riesgos para las mujeres y personas diversas de la institución.

Las proyecciones de la UNAB

Para el 2032 la Universidad Autónoma de Bucaramanga busca alcanzar una población de 21.000 estudiantes. A nivel financiero este objetivo también plantea retos de cara al futuro como la diversificación de los ingresos de la institución.  “Queremos llegar a que alrededor del 20 por ciento de los ingresos vengan de rubros distintos a las matrículas”, explicó el rector.

En materia de investigación las metas también son ambiciosas: para el 2032 buscan estar entre las 10 universidades más importantes del país dentro del Ranking QS de América Latina. Este objetivo se ve reflejado en los esfuerzos de la Universidad por fortalecer su nivel en investigación, publicaciones científicas y reputación académica.

Sin embargo, el propósito de seguir consolidando a la UNAB como un escenario clave para el cierre de brechas en la región se mantiene firme. “En el vínculo de la Universidad con su entorno también hay toda una gama de proyectos y de actividades permanentes y de soporte con las comunidades. Buscamos contribuir a la retención y al éxito estudiantil. Vemos la graduación de un estudiante como un hito que aporta al cierre de brechas pero también a la materialización de sus sueños”, concluyó el rector.

*Contenido elaborado con el apoyo de la Universidad Autónoma de Manizales.

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