Ir al contenido principal
La transparencia, el rigor técnico y los tiempos de respuesta de la Registraduría serán clave para garantizar que la competencia electoral arranque con reglas claras y condiciones equitativas.
La transparencia, el rigor técnico y los tiempos de respuesta de la Registraduría serán clave para garantizar que la competencia electoral arranque con reglas claras y condiciones equitativas.

Más de 28 millones de firmas bajo la lupa: así se filtran las candidaturas presidenciales de 2026

La Registraduría Nacional activó un proceso técnico y humano de verificación que definirá qué aspirantes presidenciales cumplen con el respaldo ciudadano exigido para 2026.

A cinco meses de las elecciones presidenciales de 2026, la Registraduría Nacional del Estado Civil enfrenta uno de los procesos de verificación ciudadana más exigentes de la historia electoral del país. En sus manos están 28.582.935 firmas de apoyo, entregadas por 22 grupos significativos de ciudadanos, que buscan avalar candidaturas independientes a la Presidencia de la República.

El reto no es menor. La cifra representa un aumento del 179,71 por ciento frente a las firmas recibidas para las elecciones presidenciales de 2022, cuando se revisaron poco más de 10,2 millones de apoyos. Hoy, el volumen refleja no solo la atomización del escenario político, sino también el creciente uso de la figura de los grupos significativos como vía de acceso a la contienda electoral.

Para enfrentar esta tarea, la Registraduría ha desplegado un sistema mixto de verificación que combina tecnología, análisis especializado y revisión humana. Así lo explicó el registrador nacional, Hernán Penagos, quien detalló que el proceso se apoya en herramientas de analítica de datos e inteligencia artificial, capaces de cruzar las firmas con el Archivo Nacional de Identificación y el censo electoral.

“Tenemos un grupo de grafólogos que revisa trazos sobre algunas incidencias que reporta la herramienta de analítica e inteligencia artificial y un equipo de más de 400 supernumerarios que están haciendo revisión manual de gran parte de esas firmas”, señaló Penagos.

El calendario avanza con presión. La entidad tiene plazo hasta el 21 de enero de 2026 para concluir la verificación y certificar si cada comité cumple o no con el número mínimo de firmas válidas exigidas por la ley. Ese paso será determinante para definir quiénes podrán inscribirse oficialmente como candidatos presidenciales, proceso que comenzará el 31 de enero y se extenderá hasta el 13 de marzo de 2026.

Más allá de los nombres y las cifras, el proceso de verificación se convierte en una prueba de confianza institucional. La transparencia, el rigor técnico y los tiempos de respuesta de la Registraduría serán clave para garantizar que la competencia electoral arranque con reglas claras y condiciones equitativas.

En un país marcado por la desconfianza política, la revisión de cada firma se transforma en un acto silencioso pero decisivo de defensa de la democracia. De esa verificación dependerá no solo quién aparece en la tarjeta electoral, sino también la legitimidad del proceso que conducirá a la elección del próximo presidente de Colombia.

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales