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Estas entregas, que se hacen en el marco de lo que la ANT ha denominado Ruta del Título, benefician, además de comunidades campesinas, a poblaciones afrodescendientes e indígenas que históricamente han sufrido despojo y violencia.
Estas entregas, que se hacen en el marco de lo que la ANT ha denominado Ruta del Título, benefician, además de comunidades campesinas, a poblaciones afrodescendientes e indígenas que históricamente han sufrido despojo y violencia. Foto: ANT

ANT lanza La Ruta del Título con la entrega de 44.000 hectáreas para campesinos y comunidades étnicas

En medio de delegaciones internacionales y debates sobre hambre y crisis climática, la Agencia Nacional de Tierras anunció desde la ICARRD+20 un despliegue simultáneo en 13 departamentos para formalizar la propiedad rural y llevar seguridad jurídica a cerca de 5.000 familias afectadas por el despojo y la informalidad.

La Agencia Nacional de Tierras (ANT) dio a conocer que 44.000 hectáreas son entregadas a 5.000 familias campesinas en diferentes regiones de Colombia. El anuncio fue hecho en Cartagena durante la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20), respaldada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Estas entregas, que se hacen en el marco de lo que la ANT ha denominado Ruta del Título, benefician, además de comunidades campesinas, a poblaciones afrodescendientes e indígenas que históricamente han sufrido despojo y violencia.

“Celebro y abrazo a las familias que esperaron durante años por la legalidad de sus tierras. Este es un avance sustancial de la Reforma Agraria, un compromiso que también llevamos al debate global en la CIRADR+20”, destacó el director de la ANT, Juan Felipe Harman, quien no pudo asistir al evento internacional por razones de salud.

Desde La Guajira hasta Putumayo, pasando por Bolívar, Sucre, Córdoba, Antioquia, Santander, Cundinamarca, Meta, Huila, Valle del Cauca, Nariño y Caquetá, los equipos territoriales avanzan en entregas simultáneas de títulos y tierras, producto de procesos agrarios, recuperación de baldíos y compra directa a particulares que decidieron ofertar sus predios para la Reforma Agraria.

Desde los territorios, la voz de quienes reciben la tierra pone en dimensión lo que significa la formalización en la vida cotidiana.
“Uno toda la vida ha trabajado la tierra con las manos llenas de callos, pero sin un papel que dijera que era de uno. Hoy, con la Agencia de Tierras, ya podemos sembrar tranquilos, sin miedo, sabiendo que lo que cultivamos es para nuestros hijos y nuestros nietos”, señaló la beneficiaria Eliana Horta, integrante de la Asociación de Mujeres Rurales Aloe Vera, de Baraya.  

La Agencia Nacional de Tierras en esta conferencia no solo ha mostrado la gestión de más de 700.000 hectáreas para dotación de tierras campesinas y casi 130.000 hectáreas para comunidades étnicas
La Agencia Nacional de Tierras ha mostrado la gestión de más de 700.000 hectáreas para dotación de tierras campesinas y casi 130.000 hectáreas para comunidades étnicas. Foto: ANT

Esta Segunda Conferencia, que se lleva a cabo en Cartagena desde el pasado 24 de febrero y que culminará el próximo sábado 28, reúne a gobiernos y actores sociales, veinte años después de la Primera Conferencia realizada en Brasil.

Allí se discuten cifras que retratan la desigualdad global: cada año se abandonan 3,6 millones de hectáreas cultivables; el 85 por ciento de las explotaciones agrícolas del mundo tiene menos de dos hectáreas y controla apenas el 9 por ciento de la tierra; mientras una fracción mínima concentra casi la mitad de la superficie agrícola mundial. Persisten, además, brechas profundas de género en el acceso a la propiedad rural.
En la apertura oficial, el presidente Gustavo Petro reafirmó que la paz y el desarrollo pasan por la Reforma Agraria y por priorizar la vida del campesinado, con un énfasis particular en la titulación para mujeres rurales.

Colombia muestra cifras históricas

En el marco del evento internacional, Lina María Salcedo Mesa, subdirectora de Administración de Tierras de la Nación de la ANT, subrayó que la entidad llegó a Cartagena no solo a participar del debate global, sino a exponer lo que considera avances tangibles.

“La Agencia Nacional de Tierras en esta conferencia no solo ha mostrado la formalización de más de dos millones de hectáreas a comunidades rurales, la gestión de más de 700.000 hectáreas para dotación de tierras campesinas  y casi 130.000 hectáreas para comunidades étnicas; estamos mostrando cifras históricas que demuestran que la Reforma Agraria está avanzando y que debe trascender”, afirmó Salcedo.   

Lina María Salcedo Mesa, subdirectora de Administración de Tierras de la Nación de la ANT
Lina María Salcedo Mesa, subdirectora de Administración de Tierras de la Nación de la ANT: Foto: ANT

El título como punto de quiebre

Para Lina Salcedo, el corazón del anuncio es la formalización. La Ruta del Título no es únicamente la entrega material de un predio, también es el paso definitivo hacia la seguridad jurídica.

“El título le da al campesino seguridad jurídica, le permite invertir, acceder a crédito y convertir su tierra en patrimonio. Formalizar es disminuir conflictos y ordenar el territorio para que Colombia sea un país más competitivo y productivo”, señaló.

Pero más allá de las cifras, la funcionaria puso el foco en una realidad estructural. A su juicio, la desigualdad agraria no es un concepto abstracto: se vive todos los días en territorios donde el Estado estuvo ausente durante décadas.

“Para nosotros, la desigualdad agraria se vive diariamente. Hay veredas donde durante 30, 40 o 60 años no hubo presencia del Estado. Nunca llegó un funcionario. No había reglas claras, no había quién resolviera conflictos. Cuando no hay Estado, surgen poderes paralelos de tenencia que terminan cooptando las instituciones en lo territorial”, advirtió.

Esa ausencia, explicó, también se traduce en desorden: falta de inventarios claros, información geográfica fragmentada y comunidades que nunca fueron reconocidas como interlocutoras válidas en la construcción de política pública. Mientras el sistema se mantuvo centralizado y burocrático, muchas regiones quedaron por fuera de la conversación.

Por eso, agregó, uno de los cambios más significativos del Gobierno Petro es la presencia institucional en terreno. La apertura de oficinas departamentales e incluso municipales en zonas donde nunca había existido una sede agraria representa, según dijo, un paso hacia la equidad en el acceso a la información y a los procedimientos.

La recuperación de tierras improductivas, que durante años se consideraron intocables, también implica cuestionar estructuras históricas de poder regional basadas en el acaparamiento y el latifundio. En ese ciclo, sostuvo, el país ha perdido competitividad y productividad, porque grandes extensiones permanecen sin inversión real mientras comunidades dispuestas a trabajarlas carecen de acceso.  

¿Cómo avanza la Reforma Agraria?

En la vitrina internacional de la ICARRD+20, la ANT presentó un balance que el Gobierno califica como histórico:

  • Más de 700.000 hectáreas gestionadas para campesinos y comunidades étnicas.
  • 2.074.565 hectáreas formalizadas, garantizando seguridad jurídica en todo el país.
  • 20 Zonas de Reserva Campesina constituidas durante este gobierno, para un total nacional de 27.
  • 1.864 títulos expedidos a cerca de 800 entidades públicas, como escuelas rurales, puestos de salud e infraestructura comunitaria.
  • 113.723 hectáreas entregadas a comunidades étnicas.
  • 657 Comités Municipales y 30 Departamentales de Reforma Agraria conformados.

Este evento internacional es un escenario donde se discute la concentración de la tierra y los desafíos de la reforma agraria a nivel global. Según la Agencia Nacional de Tierras, la Ruta del Título es una estrategia orientada a saldar una deuda histórica en materia de acceso y formalización de la tierra. El objetivo, de acuerdo con la entidad, es ordenar la propiedad rural, reconocer a las comunidades como actores del territorio y avanzar en la formalización como base para reducir conflictos y fortalecer el desarrollo productivo del campo.

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