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Registraduría campaña en Córdoba
Cada funcionario de la Registraduría atiende en promedio a 100 personas por día. Este jornada se desarrolló en el Coliseo Miguel ‘Happy’ Lora, en Montería. Foto: Mario Burgos.

Córdoba: sobrevivir a la inundación y recuperar el nombre

Mientras miles de familias en Córdoba intentan recomponer lo que el agua se llevó, la Registraduría Nacional desplegó en Montería jornadas móviles de identificación para que los damnificados recuperen, en pocos días, la cédula para acceder a ayudas y ejercer sus derechos ciudadanos.

En Córdoba, las aguas desbordadas de los ríos que dejan hasta ahora a más de 81.100 familias afectadas avanzan sin control por poblados, fincas, caminos, cultivos, y arrastran troncos, raíces arrancadas, tierra de orillas erosionadas, techos, colchones, muebles, electrodomésticos, vehículos, animales domesticados, de granja y ganado. Esas aguas, que también inundan sueños, hacen que la emergencia siga activa y en evolución.

Después del periodo más cruento de esta crisis por inundaciones, que no termina y en la que lo más importante es salvar la vida, entre muchas preocupaciones e incertidumbres sobre quién lo perdió todo —y cómo es eso de volver a empezar—, surge una pregunta extraña, pero con sentido: quién todavía puede demostrar que es alguien, que es quien dice ser, ella o él.

Eso le pasó a Karen Ayala, en Morindó Central, corregimiento de Montería. A ella, la sobrepasó la creciente de una quebrada, y cuando daba vueltas entre la corriente, aterrada por los nervios y pensando que moriría, los brazos de su pareja la sacaron a flote y la empujaron a la orilla. Sucedió el pasado 9 de febrero a la 1:00 de la tarde.

Perdió todo lo material de su casa. Perdió sus cultivos de ahuyama y de yuca, y hasta su cédula, por lo que se quedó sin poder demostrar que ella, Karen, es en verdad ella.

“Los nervios se apoderaron de mí —dice—. La creciente era muy fuerte y ya no pude más. Mi compañero, que conoce la quebrada Morindó Central y sabe nadar, me sacó a flote y pude respirar, si no, me ahogo; y si él no me hubiera soltado, nos ahogamos los dos. En ese momento de caos nadie tiene en cuenta nada. Que se pierda todo menos la vida”.

Como ella, miles de personas, en su afán por salvarse, perdieron sus cédulas y tarjetas de identidad, ahora bajo el agua o el barro, o río abajo, o ya en el mar; da lo mismo.

Beneficiada Registraduría
Karen Ayala, de Morindó Central (Montería) es una de las beneficiadas con la campaña de la Registraduría en Córdoba. Foto: Mario Burgos.

Por ello, la Registraduría Nacional del Estado Civil apoya a los damnificados de Córdoba con el trámite gratuito de sus documentos de identidad, para poder demostrar que se es esa persona que se dice ser. Pero, principalmente, para acceder a las ayudas humanitarias que los colombianos, en solidaridad, están enviando por toneladas a la tierra de Adriana Lucía, Manuel Zapata Olivella y Raúl Gómez Jattin; a la tierra del mote de queso y del sombrero vueltiao.

“Fue una experiencia dura para mí. Pero hoy la Registraduría me atendió muy bien y el proceso fue rápido. Me dijeron que en aproximadamente veinte días me entregan la cédula nueva. Además, voy a poder votar. Pero lo más importante es que, por la gracia de Dios, aquí estoy para echar el cuento”, agregó Karen Ayala, sonriendo.

“Uno se queda sin palabras”

Diego Alberto Sepúlveda Argaez, delegado del registrador nacional en Córdoba, entiende que, en una emergencia invernal, lo primero es conservar la vida, por lo que es normal que muchas personas perdieran su cédula. Explicó que durante cinco días se instalaron en Montería cinco máquinas o estaciones de trabajo que hicieron el trámite para los damnificados y otras personas interesadas en renovar su documento. Allí mismo, se les tomó la fotografía y se les entregó la contraseña.

“Son personas que la están pasando muy mal y, la verdad, uno se queda sin palabras frente a su realidad. Lo que se ve en redes sociales es una cosa, pero estar ahí y ver a las personas en la situación en que están, es muy complicado, conmueve bastante. Dado que fue una campaña para población vulnerable afectada por la ola invernal, se agilizará el proceso para que les llegue el documento original entre 15 y 20 días, y puedan acceder más rápido a sus derechos”, expresó Sepúlveda Argaez.

Registrador delegado Córdoba
Diego Sepúlveda Argaez, delegado del registrador nacional para el departamento de Córdoba.

La campaña de la Registraduría se realizó en Montería en los albergues para damnificados del colegio Nacional, el coliseo Miguel ‘Happy’ Lora y el coliseo de ferias Miguel Villamil Muñoz, donde niños y adultos duermen aún en colchonetas donadas y hacen una vida temporal a la espera de que las aguas bajen y sea seguro regresar a sus hogares, o a lo que quedó de ellos.

En cada albergue, cinco operadores estuvieron frente a las máquinas, dos ingenieros garantizaron el funcionamiento técnico apoyados en antenas satelitales, y varias personas guiaron a la gente para hacer el proceso ágil. Esta misma campaña que se hizo entre el 11 y el 16 de febrero en Montería, se llevó a cabo en los municipios de Canalete (17 y 18 de febrero), Los Córdobas (19), Puerto Escondido (20 y 21), Lorica (del 19 al 21), Tierralta (22 y 23); hoy 24 y mañana 25 se desarrolla en Puerto Libertador, en Montelíbano se hará el 26 y el 27, mientras que en Buenavista el 28.

“El lineamiento del registrador nacional es trabajar, hacer la tarea y cumplirle al país en lo que tiene que ver con el tema electoral, y cumplirle también en lo que tiene que ver con esta emergencia humanitaria”, concluyó el delegado Sepúlveda.

Albergue Coliseo Happy Lora
En el albergue para damnificados del Coliseo Miguel 'Happy' Lora, en Montería, la Registraduría realizó una de las campañas para que los afectados pudieran recuperar su cédula. Foto: Mario Burgos.

Un trámite sencillo y rápido, pero valioso

En el Coliseo Miguel ‘Happy’ Lora eran largas las filas para hacer el trámite. A la mayoría de las personas se les veía cansadas o tristes por los efectos de las inundaciones, pero dispuestas a recuperar su documento. Omar Alfredo López fue uno de los operarios de estos puntos conocidos como estación integrada de servicio. Lo primero que él hacía era validar la identidad mediante la huella o el reconocimiento facial.

“Digitamos el número del documento, procedemos a colocar la huella y la estación integrada de servicio nos indica si ese número pertenece a esa persona o no. Se hacen duplicados de cédula de ciudadanía y de tarjeta de identidad, así como primera vez de cédula o primera vez de tarjeta. Igualmente renovaciones, porque en algunos casos nos hemos encontrado personas que no han renovado la cédula, que tienen documentos que ya no son válidos. Un operario en 8 horas puede atender hasta 100 personas. El proceso demora entre 3 y 5 minutos”, explica López.

Operario máquina Registraduría
Omar Alfredo López, funcionario de la Registraduría, fue uno de los operarios que atendió a la población afectada por las inundaciones. El proceso por persona demora de 3 a 5 minutos.

Por su parte, Lucely Lambertino López, funcionaria de la Registraduría adscrita a la delegación Córdoba, dijo que aspiraban a atender a unas 2000 personas durante la campaña en Montería. “A las personas las hemos identificado a través de los censos que nos ha entregado la Alcaldía. Estos censos se han realizado en diferentes puntos del municipio, teniendo en cuenta a la población damnificada. Es importante activar estas jornadas para que los damnificados puedan tener acceso a las ayudas que les brinda el gobierno y a la salud”, explicó la funcionaria.

La cédula para recuperar la voz

Doña Eduviges Méndez, habitante de la manzana R y del lote 25 del barrio El Poblado de Montería, tiene 62 años. Ella demora para responder porque llora al recordar cómo el agua entró a su casa y lo dañó todo. Todo, menos su cédula, que llevaba con ella al ser evacuada por organismos de rescate. Pero como su documento estaba desgastado, decidió ir al Happy Lora a renovarlo. “El proceso estuvo bien. Me entregaron la contraseña”, comentó.

“Yo decía: ‘En el nombre de Jesús, acá el agua no va a llegar’. En 2010 no llegó, se inundó solo la calle. Mi nieto llegó y empezó a alzarlo todo, pero todo cayó. No alcancé a sacar nada. No tenía consuelo, pasé todo el día llorando. Espero la fortaleza en el Señor, no importa lo que se haya perdido”, dice Eduviges en medio de un llanto silencioso.

Beneficiada campaña Registraduría
Doña Eduviges Méndez perdió sus enseres por la inundación en Montería. Ella aprovechó la campaña para renovar su cédula.

De los 30 municipios de Córdoba, a 24 los afectó el frente frío que ocasionó lluvias atípicas y el posterior aumento en los caudales de los ríos que se desbordaron; una tragedia que golpea al 80 % del departamento. Es por eso que, con miras a las elecciones legislativas y de consultas presidenciales del próximo 8 de marzo, los registradores municipales evalúan las condiciones para decidir si es necesario reubicar puestos de votación, los que generalmente funcionan en colegios, hoy albergues para la población damnificada.

Así, la Registraduría no solo repone los documentos de los damnificados, saliendo del escritorio y entrando a los albergues, sino que ayuda a recomponer la identidad civil después del desastre invernal en Córdoba, que deja, según cifras preliminares, más de 10.300 viviendas averiadas y más de 3900 destruidas.

La cédula no dirá que Karen o Eduviges perdieron cosechas, neveras, lavadoras, ahorros, aquello que ahora va por las aguas; tampoco que vivieron momentos en los que estuvieron a segundos de perder la vida. Pero sí les dará mayor fuerza a sus voces, las que cuentan el dolor y aún nombran la esperanza de que allá arriba —en el Parque Nacional Natural Paramillo, donde nace el río Sinú—, deje de llover, para que mañana vuelva a ser como antes.

Huella para renovar cédula
Además de Montería, la campaña para recuperar la cédula se llevó a otros 8 municipios cordobeses afectados por las inundaciones. Foto: Mario Burgos.

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