
Más que hacerme reír, Murakami me deja diciendo ¡Wow!: entrevista con el ilustrador colombiano de Murakami
Daniel Liévano, uno de los grandes ilustradores colombianos contemporáneos, le contó a CAMBIO, pacientemente, la dificultad, la luz y la oscuridad que suponen ilustrar la obra de Haruki Murakami.
Daniel Liévano es un artista e ilustrador conceptual colombiano que ha colaborado con medios como The New Yorker, The Financial Times y El Malpensante. Su libro La gravedad y otras sustancias recibió la medalla de oro de la prestigiosa sociedad de ilustradores de Nueva York. En los últimos años ha sido el ilustrador de la premiada colección de Hakuri Murakami de la editorial inglesa Folio Society. Conversamos con él sobre el privilegio y el reto de poner en imágenes la obra del escritor japonés vivo más importante.
CAMBIO: Murakami es onírico. En su obra se conjugan el realismo más crudo con desarrollos fantásticos como la little people y un hombre que habla con los gatos. La realidad siempre tiene fisuras que colindan con lo surreal ¿Qué tan retador es entrar en consonancia con la mirada del japonés?
Daniel Liévano: Este proyecto nació gracias a la editorial Folio Society. Ellos nombraron al autor –Murakami– al final de un proceso de selección en el que quedamos cuatro ilustradores. Nos pidieron ilustrar un fragmento de un capítulo de Kafka en la orilla en el que hay unos niños tirados en un bosque con las pupilas dilatadas y con síntomas de alucinaciones. Para mí fue una revelación tener que ilustrar páginas de esta naturaleza surreal y onírica, y no una narrativa contemplativa o costumbrista típica japonesa. La mezcla de drogas y niños –y no el melodrama típico del adulto que se “chuta”– me pareció fascinante y muy kafkiano –o más bien murakamiano–: esa brusquedad sutil de lo que uno no se espera.
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