Inter Rapidísimo, la empresa de mensajería que comenzó haciendo mandados en bicicleta

Norman Chaparro, presidente y fundador de Inter Rapidísimo.

Crédito: Inter Rapidísimo

29 Mayo 2024

Inter Rapidísimo, la empresa de mensajería que comenzó haciendo mandados en bicicleta

Norman Chaparro, presidente y fundador de Inter Rapidísimo, hacía mandados pedaleando por Villavicencio hace 35 años. Así empezó con su negocio de mensajería. Hoy, la compañía hace 40 millones de envíos al año y está trabajando en expandir su 'marketplace' en Estados Unidos y China. ¿Cuál fue la fórmula del éxito de este negocio?

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

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En 1988, en Villavicencio (Meta), Norman Chaparro, un joven de 21 años, hacía mandados en bicicleta. “Trabajaba como mensajero en una empresa, y lo que me pagaban no alcanzaba para solventar mis gastos personales. Por eso renuncié a mi trabajo y me puse a hacer los envíos yo”, cuenta Chaparro, que hoy es el presidente y fundador de Inter Rapidísimo, la empresa de mensajería que más envíos individuales maneja en Colombia. 

Desde que era muy pequeño hacía mandados para su mamá, iba a la tienda, volvía rápido y le traía completas las vueltas. No le daba pena saludar y sonreír, por eso le gustaba ir. Fue casi natural que empezara a trabajar como mensajero años más tarde. 

Cuando decidió trabajar por su cuenta, no tenía dinero ni clientes, pero necesitaba pagar las cuentas. Por eso se le ocurrió tocar las puertas del Periódico del Meta, un diario de los Llanos Orientales colombianos. El periódico no tenía cómo pagarle por su servicio, que consistía en distribuir periódicos en 400 empresas en el perímetro urbano de Villavicencio, pero a cambio le ofrecieron poner un aviso de su servicio de mensajería. 

“Acepto. Pero regálenme 30 periódicos”, les dijo Chaparro sin pensarlo. 

Esos 30 periódicos adicionales los empezó a dejar como cortesía en empresas que pensó podrían ser importantes y les ofreció sus servicios. Así empezó a darse a conocer. No había pasado un año y Chaparro ya manejaba su pequeña empresa, sin oficina, en la que él era todo el equipo de trabajo: gerente, vendedor, mensajero y secretario. 

“Mi capacidad no daba. Un día se me partió la bicicleta, mi cuñado me prestó una moto, hicimos el recorrido normal y me di cuenta de que eran 205 kilómetros. Eso era lo que yo me recorría a diario, pero lo hacía con amor”, dice.

Poco a poco los clientes comenzaron a pedir servicios a pueblos aledaños. En ese tiempo no existían los celulares y eran comunes las tarjetas de presentación para las empresas. Con su habilidad de negociante, Chaparro le pidió al dueño de la papelería donde imprimía sus tarjetas que le ayudara a recibir llamadas y le preguntó si podía poner un aviso. 

Compré icopor y témperas y me puse a hacer el aviso. Me dieron las seis de la mañana, y cuando lo pegué me sentí muy importante. Ahí sentí que arrancó de verdad este sueño”, recuerda Chaparro. En ese entonces, a finales de los años ochenta, pagaba 2.000 pesos al mes por el apoyo que le daba ese local, donde le recibían sus llamadas y estableció su casa matriz. 

Inter Rapidísimo
Inter Rapidísimo arrancó con envíos en la Orinoquia. Crédito: Inter Rapidísimo

Un recorrido de municipio a municipio 

La Orinoquia tiene alrededor de 60 municipios. Esa fue, precisamente, la primera red de expansión de Inter Rapidísimo. Chaparro se puso a charlar con los dueños de tiendas de diferentes pueblos y les pidió ayuda para recibir los envíos de la gente. Gracias a ello, entre 1990 y 1991, los envíos de Inter Rapidísimo comenzaron a llegar a Bogotá.

“Yo les dije: les pago por lo que recojan y por lo que entreguen. Estas personas estaban interesadas en mandar paquetes a Bogotá. No había camiones, pero yo tenía un amigo que tenía un campero, y le empecé a pagar por los domicilios. Fue nuestra oficina móvil. Yo mandaba los envíos en flota y en la terminal él reclamaba la tula, y en ese mismo carrito se zonificaba con cuatro mensajeros”, cuenta.

La empresa siguió creciendo. Chaparro veía que muchas compañías se concentraban en envíos urbanos, pero no a nivel nacional. Inter Rapidísimo se convirtió en la compañía de envíos más fuerte del oriente del país, y para 1999 decidieron abrir su sede en Bogotá y seguir explorando otras regiones con el mismo modelo que aplicaron en los llanos:  buscando papelerías, droguerías y tiendas de barrios que pudieran recibir los paquetes.  

Gracias a eso, luego de una década, en 2009, los envíos de Inter Rapidísimo ya llegaban a los 1.101 municipios del país. “Lo fácil fue la red de oficinas, lo complejo fue unirlas con una red de transporte, nos tocó valernos de transporte regional e intermunicipal, hasta que pudimos montar el nuestro”, recuerda el empresario. 

Hoy la empresa tiene 1.600 camiones afiliados, ninguno es de Inter Rapidísimo, sino que son propiedad de los conductores aliados. En ciertas zonas del país, dada la naturaleza de nuestra geografía, llegan por avión o por lancha. 

El éxito de la empresa vino de la mano con la popularización de un modelo franquiciado, así como con los camiones. Inter Rapidísimo les entrega a los locales letreros y counters y así ha llegado a establecer 3.500 oficinas en el país y 754 corresponsales postales en centros poblados, corregimientos y veredas, para conectar a los campesinos.

El más reciente boletín trimestral del sector postal del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Colombia (Mintic) muestra que en el último trimestre de 2023 la empresa fue la compañía que registró más envíos individuales, con 9,9 millones en el último trimestre del año pasado. Según Inter Rapidísimo, el año pasado movilizó más de 40 millones de envíos. 

Inter Rapidísimo
Hoy hay 1.600 camiones que trabajan con Inter Rapidísimo. Crédito: Inter Rapidísimo.

De las cartas al e-commerce 

Antes de la explosión del comercio electrónico, había mayormente envíos pequeños, como cartas, sobres, cuentas de cobro y extractos bancarios, pero a raíz de la desmaterialización de los documentos el negocio comenzó a caer. 

“Necesitábamos reinventarnos, veíamos que el comercio electrónico estaba comenzando a asomarse. Ahí se mueven cosas, cajas, compras, y decidimos especializarnos. Básicamente, tocó copiarse del modelo que opera en Estado Unidos, pero a la colombiana”, admite Chaparro. Esta tendencia se profundizó con la pandemia, cuando estallaron las ventas en línea. 

Ante la desconfianza de los compradores colombianos, y más de un caso de fraude, la empresa desarrolló un servicio de pago en casa para acomodar el modelo de mensajería y comercio electrónico a la cultura colombiana. Este fue uno de los grandes cambios que vio la compañía en los últimos años. 

En la pandemia, Inter Rapidísimo también incursionó con un modelo de ‘autoenvíos’, en el que las personas pueden hacer sus envíos sin tener que bajarse de su automóvil, una opción que ha prevalecido más por temas de seguridad que sanitarios. Y entre sus nuevos servicios también decidieron incursionar por sí mismos en el comercio electrónico con su propio marketplace, ‘alcarrito.com’, para que los colombianos también puedan comprar por internet

“La empresa está trabajando en el establecimiento de sus oficinas en Shanghái y Estados Unidos, Miami. La idea es que este año empiecen a operar, nos falta muy poco, y con esto las personas podrán comprar también en estos países”, dice Chaparro. 

Lo que empezó como un negocio a pedal hace 35 años en una ciudad intermedia es actualmente una de las empresas más grandes del sector de mensajería en Colombia, y hoy se está abriendo paso más allá de las fronteras nacionales.  

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