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El temblor del siglo: radiografía del sismo que estremeció a Colombia

Un terremoto de apenas unos segundos provocó una emergencia cuya atención se extenderá por semanas y dejó al descubierto, junto con las grietas de la infraestructura, las fisuras de un Estado obligado a responder ante una tragedia de esta magnitud. CAMBIO recopiló testimonios en las ciudades más afectadas y reconstruyó, minuto a minuto, las primeras 12 horas de la emergencia y la gestión por parte del gobierno de Abelardo de la Espriella.

Un terremoto de 7,4 sacude a Colombia

7:34 a. m. — A las 7:34 de la mañana, mientras miles de personas se dirigían hacia oficinas, colegios y universidades, la tierra empezó a moverse.

El epicentro del temblor fue el municipio de San José del Palmar, en el suroriente de Chocó, pero el movimiento se sintió a cientos de kilómetros de distancia. En Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Armenia y Manizales miles de personas salieron de edificios y viviendas en medio del desconcierto.

En esos primeros minutos, mientras las autoridades intentaban establecer qué había ocurrido, Colombia todavía no conocía la dimensión de la emergencia.

Lo que se sabía: Ocurrió un sismo muy fuerte, que se sintió en buena parte del país. Sin embargo, aún no existían balances consolidados de víctimas ni de daños.

El país sale a la calle

7:40–8:00 a. m. — Las primeras imágenes comenzaron a mostrar la dimensión del sacudón: personas corriendo hacia las calles, edificios balanceándose y familias intentando comunicarse. En cuestión de minutos, el miedo se tomó las calles.

Mientras miles permanecían afuera, comenzaron las primeras inspecciones para determinar los daños a la infraestructura. El Metro de Medellín suspendió temporalmente su operación. Aeropuertos, vías y edificios públicos entraron en revisión, mientras las autoridades intentaban establecer si el terremoto había dejado algo más que el susto.

La primera pregunta fue: ¿dónde ocurrió?

Minutos después apareció otra: ¿qué pasó allá?

Lo que se sabía: El terremoto había sido nacional en su percepción, pero todavía no se sabía dónde estaban concentrados los daños más graves.

Se reportan los primeros edificios colapsados en las principales ciudades del occidente del país

8:00 a. m. — En Cali, Manizales, Pereira y Quibdó empiezan a circular reportes de estructuras colapsadas y personas atrapadas.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, informa sobre más de 30 edificaciones afectadas y solicita al gobierno de Abelardo de la Espriella apoyo de equipos especializados de Bogotá y Medellín.

La emergencia cambia por completo la naturaleza. La prioridad de los equipos técnicos pasa de ser inspeccionar daños materiales a buscar personas bajo las ruinas.

Lo que se sabía: Cali era uno de los primeros focos críticos visibles. Todavía no había una cifra nacional confiable de muertos.

Lo que se sabía: Los daños ya abarcaban varios departamentos del occidente del país. La información seguía fragmentada y cada autoridad territorial tenía solo una parte del panorama.

La reacción del gobierno

El presidente sale para Bogotá a tomar el mando

8:30 a. m. — De la Espriella toma el mando para atender el temblor más fuerte del siglo en su primer lunes como jefe de Estado.

El presidente canceló su agenda prevista en La Guajira y abordó un avión rumbo a la capital del país para instalar un Puesto de Mando Unificado en la sede de la UNGRD. Tras aterrizar en Bogotá, solicitó un reporte de daños e informó que su gabinete viajará a las zonas más afectadas por la emergencia.

Lo que se sabía: El Gobierno entregó reportes iniciales sobre la emergencia registrada en varios departamentos, pero aún no tenía un balance nacional consolidado ni una dimensión precisa del número de víctimas.

La UNGRD enfrenta la emergencia en plena transición

El terremoto más fuerte del siglo XXI en Colombia encontró a la entidad encargada de coordinar la respuesta nacional en medio de una transición a medio camino.

El rompimiento del empalme entre los gobiernos de Petro y De la Espriella dejó asuntos administrativos pendientes y a la UNGRD sin un director de confianza de la nueva administración.

La administración eligió el perfil del ingeniero geólogo David Tamayo para ubicarlo al frente de una de las entidades con mayor presupuesto del Estado y, también, del epicentro del mayor escándalo de corrupción del primer gobierno de izquierda. Pero su designación todavía no era oficial cuando ocurrió el terremoto.

Ante la emergencia, De la Espriella dio luz verde para que Javier Pava, una ficha del gobierno Petro, asumiera el liderazgo del Puesto de Mando Unificado y coordinara desde la UNGRD la primera respuesta nacional.

Lo que se sabía: Existía capacidad operativa y una estructura institucional funcionando, pero la emergencia llegaba en un momento de cambio de Gobierno y de reorganización de la entidad.

Bogotá organiza la respuesta y salen las primeras cifras de muertes

Las ciudades buscan entre los escombros

9:30 a. m. — En Cali, Pereira, Quibdó y otras zonas afectadas los organismos de socorro empiezan a concentrarse en búsqueda y rescate. Entre los escombros ya hay personas atrapadas y las primeras 22 víctimas se reportan en Cali.

Lo que se sabía: Había fallecidos confirmados en varias zonas, pero cualquier cifra nacional era todavía provisional y podía cambiar en minutos.

Estados Unidos anuncia ayudas

10:30 a. m. — Bernie Moreno, senador republicano nacido en Colombia, dice que Estados Unidos está listo para ofrecer su ayuda. Posteriormente, el secretario de Estado, Marco Rubio, anuncia que Estados Unidos monitorea la situación y está listo para ayudar al gobierno de Abelardo de la Espriella.

El Gobierno centraliza la atención de la emergencia

11:00 a. m. — Desde Bogotá, el Gobierno instaló la sala de crisis de la UNGRD. La contingencia obligó al gobierno entrante a acudir a la experiencia de Javier Pava, designado hace apenas dos meses por el presidente Gustavo Petro como director encargado de la entidad tras la renuncia de Carlos Carrillo.

El terremoto exigió dejar las diferencias políticas a un lado. Al gabinete de De la Espriella le tocó recurrir a la estructura y al conocimiento del gobierno saliente, después del fallido empalme entre las dos administraciones.

Por primera vez empiezan a reunirse en un mismo punto los reportes que durante toda la mañana habían llegado de forma fragmentada desde alcaldías, gobernaciones y organismos de socorro. Desde entonces, la prioridad nacional se concentra en la búsqueda y rescate.

Lo que se sabía: Ya había suficiente información para concluir que se trataba de una emergencia nacional, pero seguían existiendo vacíos sobre víctimas, municipios aislados y daños en infraestructura.

111

Cinco horas después del terremoto aparece el primer gran balance nacional.

12:30 p. m. — 111 personas muertas.

Desde un atril y rodeado por el ministro del Interior, Rodrigo Lara; el de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, y el vicepresidente, José Manuel Restrepo, De la Espriella revela que también hay 87 personas heridas y más de 1.500 viviendas afectadas. La cifra de desaparecidos, sin embargo, todavía era incierta.

Por primera vez, el país tiene una primera medida de la tragedia. Pero el balance todavía está lejos de ser definitivo.

El Gobierno declara el desastre nacional

Primeras horas de la tarde — Con la magnitud de la emergencia cada vez más clara, el Gobierno declara la situación de desastre nacional.

La decisión marca un cambio de fase. La decisión, con la que De la Espriella asume facultades especiales para movilizar recursos, firmar decretos y adoptar medidas inmediatas, busca organizar una respuesta nacional y preparar la atención de miles de damnificados.

Pero sobre el terreno la prioridad sigue siendo la misma: encontrar sobrevivientes.

Lo que se sabía: El Gobierno ya trataba el terremoto como una catástrofe nacional, mientras el balance humano continuaba abierto.

La emergencia entra en una nueva fase

Mientras continúan los rescates, comienza otra emergencia: atender a quienes sobrevivieron.

1:55 p. m. — La Cruz Roja y la Alcaldía de Bogotá habilitan seis puntos para recoger agua, alimentos no perecederos, cobijas, colchonetas, artículos de higiene y elementos de primeros auxilios.

Es el comienzo de una segunda fase de la emergencia, en la que la prioridad empieza a desplazarse del rescate hacia la atención humanitaria.

Lo que se sabía: Miles de personas necesitaban atención y comenzaban a organizarse canales para llevar ayuda a las zonas afectadas.

La emergencia empieza a extenderse más allá de los escombros

4:13 p. m. — A medida que pasan las horas, el terremoto comienza a producir problemas de impacto nacional que van mucho más allá de la trágica lista de víctimas fatales.

Moverse hacia y desde las ciudades afectadas se vuelve más difícil justo cuando familiares, organismos de emergencia y ayuda humanitaria necesitan llegar hasta puntos críticos para encontrar a quienes todavía no han podido ser localizados.

En los aeropuertos, las pantallas comienzan a llenarse de vuelos cancelados y retrasados. Ante el incremento de la demanda y las dificultades para cumplir itinerarios, las autoridades establecen medidas de contingencia para permitir la reprogramación de vuelos sin costo y facilitar el desplazamiento de pasajeros hacia las zonas afectadas.

Lo que se sabía: La emergencia ya estaba afectando no solo viviendas e infraestructura, sino también la capacidad de conectar a las zonas golpeadas con el resto del país.

El presidente Abelardo de la Espriella llega al Chocó

Casi diez horas después del terremoto, el primer mandatario aterrizó en Quibdó, una de las ciudades capitales más afectadas por la emergencia.

5:04 p. m. — El recorrido del presidente también cuenta la historia de una jornada en la que las prioridades del nuevo Gobierno cambiaron sobre la marcha. En su primera semana de mandato, la administración que apenas comenzaba a instalarse tuvo que dejar de lado su agenda para responder desde Barranquilla, Bogotá y Chocó a las necesidades de los territorios golpeados por el terremoto.

En la mañana, De la Espriella aún estaba en la capital del Atlántico sin entender la dimensión de lo ocurrido. Al caer la tarde, ya estaba en el departamento donde la tierra había comenzado a sacudirse.

Lo que se sabía: El Gobierno empezaba a mirar más allá de la atención inmediata y hablaba ya de reconstrucción, aunque las operaciones de búsqueda y rescate no habían terminado.

Llegar a las zonas afectadas se convierte en parte de la emergencia

Avianca y Latam anuncian topes a las tarifas de los vuelos hacia varias de las ciudades golpeadas.

5:12 p. m. — Latam fija precios máximos por trayecto hacia Cali, Armenia y Pereira. Avianca, a su vez, anunció también techos para las conexiones con Armenia, Pereira, Quibdó y Cali.

Más allá de las decisiones de dos de las aerolíneas más importantes del país, el dato revela que diez horas después del terremoto, la emergencia ya no estaba solamente en los lugares donde la tierra había golpeado. También estaba en las rutas para llegar hasta ellos.

Lo que se sabía: La respuesta comenzaba a depender también de mantener conectadas las ciudades afectadas y facilitar el movimiento hacia ellas.

Los refuerzos llegan a Cali

Durante la mañana, el alcalde de Cali había pedido ayuda. Al final de la tarde, parte de esa ayuda empieza a llegar.

5:40 p. m. — Desde Bogotá llegan más de 30 soldados del Batallón de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres N.º 80 para sumarse a las labores de emergencia en Cali. Con ellos llegan también perros entrenados para encontrar personas entre los escombros, un dron con capacidad térmica y equipos especializados para las operaciones de rescate.

En tierra, los soldados de la Tercera Brigada ya se mueven entre las zonas afectadas. Evacúan a quienes todavía permanecen en lugares de riesgo y los trasladan hacia sitios seguros, mientras continúan las inspecciones y la búsqueda de posibles víctimas.

Lo que se sabía: Más de diez horas después del terremoto, todavía se estaban reforzando las capacidades de búsqueda y rescate. La emergencia no había entrado todavía exclusivamente en una etapa de recuperación.

El vicepresidente anuncia ayudas de la banca multilateral

Horas después de los primeros ofrecimientos de asistencia, empiezan a aparecer compromisos concretos.

6:17 p. m. — Desde Manizales, el vicepresidente José Manuel Restrepo anuncia que el Banco Mundial, el BID y la CAF destinarán recursos para atender la emergencia. En conjunto, los aportes anunciados superan el millón de dólares entre donaciones y cooperación técnica.

La respuesta ya no se limita a rescatistas, hospitales y centros de acopio: empieza también la búsqueda de recursos para sostener la atención y la reconstrucción.

La cifra de fallecidos sube a 132

Asocapitales entrega el balance preliminar de las ciudades capitales, con corte a las 5:30 p. m.

6:55 p. m. — La cifra de fallecidos sube a 132, de los cuales 87 se registraron en ciudades capitales, así como más de 570 heridos. Ese es el balance preliminar en ciudades capitales con corte a las 5:30 p. m. Las cifras permanecen sujetas a actualización mientras avanzan las Evaluaciones de Daños y Necesidades.

Cinco de las 32 ciudades capitales permanecen en alerta roja: Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia.

Pereira registra 60 fallecidos; Cali, 15; Quibdó, 8; y Manizales, 4.

Lo que se sabía: El balance seguía siendo preliminar y solo cubría a las ciudades capitales, mientras avanzaban las Evaluaciones de Daños y Necesidades en el resto del país.

Cali impone toque de queda y será militarizada

Cuando cae la noche, la respuesta en una de las ciudades más golpeadas cambia nuevamente de escala.

8:00 p. m. — El alcalde Alejandro Eder anuncia un toque de queda desde las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana, la militarización de la ciudad y la declaratoria de alerta roja hospitalaria.

El objetivo del toque de queda es garantizar el orden público y permitir la movilización de los equipos de rescate. Al mismo tiempo, la alerta roja muestra la presión que el terremoto ha puesto sobre la red de salud caleña.

Lo que se sabía: Más de 12 horas después del terremoto, Cali seguía en emergencia activa. La prioridad ya no era solo rescatar personas: había que mantener operativos los hospitales, asegurar la movilidad de los socorristas y controlar la ciudad durante la noche.

Tres testimonios, una misma tragedia

Luisa Doncell, en Cali

«Miré al cielo y pedí que no nos cayera el techo encima»

Luisa Doncell acababa de despertarse y todavía seguía sentada sobre su cama cuando sintió que algo se movía. Pensó que era Mimi, su perrita, escondida entre las cobijas. Guardó silencio, intentando descifrar de dónde venía aquel movimiento, hasta que un crujido profundo, cada vez más fuerte, le reveló que la tierra bajo sus pies se retorcía.

La luz roja intensa de la alarma sísmica activada en su celular encandiló a Luisa justo cuando otro sacudón hizo tambalear los cuadros de la habitación y terminó por tumbarlos. En ese instante recordó las imágenes del terremoto que había golpeado Venezuela un mes y medio atrás: familias buscando a los suyos entre las ruinas, personas separadas de un momento a otro por toneladas de escombros y casas convertidas en montones de polvo. “Todas esas historias dejaron de sentirse ajenas”, recuerda.

Lo siguiente que pensó fue en su mamá. María Eugenia duerme en otra habitación y su discapacidad le impide levantarse por sus propios medios. La casa de bahareque en la que viven, en el centro de Cali, tiene unos 105 años y está rodeada por construcciones de tres y cuatro pisos que pensó que se desplomarían sobre ellas.

Corrió hasta la habitación de su madre. Intentó levantarla y alcanzó a dar unos pasos con ella, pero el peso terminó venciendo a las dos y cayeron al piso. “Miré al cielo y pedí que no nos cayera el techo encima”, dice. La tomó y comenzó a arrastrarla hasta la puerta, ubicada a unos 10 metros. El trayecto entre la cama y la salida parecía interminable. En el camino, María Eugenia se raspó las rodillas y los codos, hasta que Luisa logró ubicarla en su silla de ruedas y ver, por fin, la salida hacia la calle de su vecindario en el barrio Obrero.

Leonel Castellanos, en Manizales

«Señor, señor, señor, ya, ya, ya»

Leonel Castellanos estaba vendiendo dulces en la plaza de Manizales cuando la tierra comenzó a moverse debajo de sus pies. Levantó la mirada y vio el edificio que tenía al lado. Por un instante pensó que podía venirse abajo. Los gritos con los que Leonel ofrecía sus dulces quedaron opacados por los de quienes, a su alrededor, buscaban ponerse a salvo.

Durante los primeros segundos, Leonel no supo qué hacer. Sintió que la tierra se movía con una fuerza que nunca había experimentado y solo atinó a pedirle a Dios que aquello terminara. “Señor, señor, señor, ya, ya, ya”, repetía una y otra vez. A su alrededor, la gente compartía el mismo desconcierto: miradas levantadas hacia las construcciones, cuerpos inmóviles y voces que se confundían con el rugido de la tierra.

Luz Adriana Ospina, en Armenia

«Fue eterno, la verdad, fue muy largo»

Luz Adriana Ospina estaba saliendo del ascensor para entrar a su apartamento, en el piso 15, cuando la puerta se trabó. No alcanzó a entender qué ocurría. Entonces comenzaron los sonidos: primero los vidrios, después las paredes, como si el edificio entero se estremeciera alrededor de ella. Corrió hasta la columna más cercana y se abrazó a ella con todas sus fuerzas. El movimiento parecía no terminar nunca. “Fue eterno, la verdad, fue muy largo”, recuerda.

Cuando finalmente paró, Luz entró a su apartamento y se encontró con el rastro que había dejado el temblor: cuadros desprendidos de las paredes, adornos regados, la vajilla rota, el mercado desparramado y el televisor fuera de su lugar. Todo lo que unos minutos antes estaba en su sitio había sido lanzado al suelo por el violento movimiento, que también le removió recuerdos y emociones de la tragedia del sismo que sacudió a Armenia en 1999.