UN LIDER EN PIE
11 Diciembre 2022

Daniel Samper Pizano

UN LIDER EN PIE

Luis Adriano Lara sabe cuándo pasó de ser un padre de familia aguerrido y se convirtió en eso que llaman un líder social. Fue el 30 de octubre de 2013. Llevaba años luchando contra las Entidades Prestadoras de Salud (EPS) y su amplio repertorio de disculpas para negar a su hijo adolescente Edwin Alexander, alias el Tigre, los fármacos a los que tenía derecho para combatir la fibrosis quística (FQ). Son drogas caras: algunas ampolletas cuestan 136 millones de pesos al mes. Quien menos querría comprarlas es el enfermo, víctima de este mal que afecta los pulmones, el tubo digestivo, el hígado y otros órganos y acaba por liquidar al paciente. 

Aquella mañana, cuenta Lara, Cafesalud de Bogotá volvió a escamotear los remedios a sus afiliados de FQ, y él entendió que se le había agotado la paciencia. Fue a una ferretería cercana, compró cuatro metros de cadena y un candado, se ató a las columnas de la farmacia de la EPS en la calle 92 y notificó a los interesados que de allí solo saldría cuando el Tigre recibiera los químicos que ordenaron los médicos. Su actitud fue un ejemplo. Otros padres de familia le pidieron que exigiera lo mismo para sus hijos. Él aceptó representar un clamor múltiple. Al atardecer, Luis Adriano había dejado de ser un papá atribulado y era una ONG. Su protesta se filtró a las redes. En la EPS cundió el pánico. Luego de altas consultas y angustiadas consideraciones, la droguería entregó los fármacos. A las once de la noche, Lara se desencadenó y se despidieron satisfechos los demás padres. “Si uno se queda callado, nada se mueve”, sentenció. Ya era un líder social.

Luis Adriano Lara, líder social
Luis Adriano Lara, líder social

Según el Instituto de Estudios para la Paz (Indepaz), un líder social es “aquella persona que defiende los derechos humanos de la colectividad y desarrolla una acción por el bien común reconocida en su comunidad, organización o territorio”. La amplitud de la definición permite abarcar a miles de ciudadanos que trabajan por la colectividad. En agosto de 2020 la Defensoría del Pueblo clasificó dieciséis tipos de dirigentes populares y les reconoció doce derechos, relacionados con libertad, información, acceso a recursos y facultad de protestar. En la práctica, el listado oficial no ha servido para protegerlos. En zonas de conflicto murieron asesinados 157 líderes en los primeros nueve meses de 2022, 48 más que el año pasado. La cifra se suma a un macabro récord mundial que viene de largo tiempo y escandaliza a las entidades internacionales protectoras de los derechos humanos.

De no ser por miles de apóstoles como Luis Adriano Lara, en este país la justicia sería más restringida y mezquina y las esperanzas de los oprimidos serían más precarias.

No se ha calculado lo que su generosidad y actividad contribuyen a la paz, el funcionamiento del engranaje social y la economía. Desde octubre de 2013, Lara se ha encadenado cerca de cincuenta veces para salvar enfermos desatendidos que él personalmente no conoce y ha acudido al rescate de otros a la zona cafetera, el oriente de Cundinamarca, Santa Marta, Riohacha y, por supuesto, Bogotá. A veces lo paran en un pueblo o una vereda y le agradecen un rescate o un acto de presión a favor de una víctima y le regalan una gallina, unos aguacates, unas papas. Ya no solo actúa a nombre personal, sino de la Liga Colombiana de Lucha contra la FQ y Otras Enfermedades Huérfanas. El antiguo conductor de camión, que hoy tiene 54 años, les ha ganado muchas partidas a entidades truculentas que incumplían sus deberes con los asociados. Lamentablemente, en julio de 2019 su hijo perdió el pulso contra la mortal fibrosis.

A Luis lo distinguen la profunda vocación para auxiliar a quienes le piden socorro, la gente que ayuda a su misión con donaciones, mercados, regalos y el buen humor para sortear las tribulaciones del destino que se confabulan contra él. Alguna vez logró burlar la vigilancia de una clínica disfrazado de monja. Bajo el hábito escondía su famosa cadena. De origen campesino y condición económica inestable, afirma que la vida ha sido grata al permitirle tender una mano a mucha gente. 

Yo, personalmente, me permito disentir. No, la vida ha sido dura con él. Aparte de la muerte de su hijo, ha sufrido otras puñaladas. El pasado 19 de mayo acudió a organizar en su tierra natal de Fómeque una minga de acción comunal para colaborar en la limpieza de la carretera. Al mediodía, cuando se preparaba para almorzar, la guadaña mecánica —una especie de ringlete de aspecto inofensivo que corta maleza a ras de piso— tropezó con una piedra, la hélice se partió y la cuchilla enloquecida golpeó la pierna de Lara y le amputó por completo el pie derecho un poco más arriba del tobillo. 

Fue imposible coserlo de nuevo, así que se resignó a aprender a vivir, caminar, manejar y quizás hasta bailar con una sola pierna. Los médicos del Hospital Militar no le cobraron por la operación, pero fue preciso encargar el nuevo pie a Alemania. Mientras la fabricaban, Lara organizó la rifa de una moto para ayudar a financiar la pieza artificial y volvió a manejar carro y subir escaleras en pategallo. La semana pasada aterrizó el pie de repuesto. Por error, los alemanes habían mandado una extremidad izquierda. 

—Así son las cosas—comenta—. Hace un mes me faltaba una pata y hoy me sobra otra.

Sin embargo, está seguro de que antes de Navidad llegará el adminículo correcto y empezará 2023 con buen pie. 

ESQUIRLAS. 1. Hay una Colombia Humana y también una Colombia Inhumana. La matanza de jóvenes soldados en el Cauca pertenece esta última. 2. El fiscal Francisco Barbosa lanza otra candidata a patrona de Colombia en competencia con las vírgenes de Chiquinquirá (Iván Duque) y Fátima (Marta Lucía Ramírez). Es la Virgen de las Lajas, en Nariño. “Siento su manto sagrado encima de mí —confesó a una revista—. Me da escalofrío cuando la nombro”. A mí lo que me produce escalofrío son los escalofríos del señor fiscal.

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