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Valeria Santos
Puntos de vista

Los mismos con los mismos

Podría ser un hecho nimio, casi intrascendente, dentro del embudo de la corrupción colombiana, el contrato revelado por Johni Trejos y por La W Radio, donde se pretendía comprar televisores, cada uno por 43 millones de pesos, y sillas ergonómicas por otros 17 millones, si lo descubierto no fuera solo una ínfima parte de un entramado mucho más grande. El reciente escándalo evidencia cómo contratistas y políticos se apoderaron de la contratación del país, en especial en materia energética, gracias a la complicidad de los entes de control y al abuso de los famosos contratos interadministrativos entregados a sociedades mixtas que no tienen que contratar usando la Ley 80.

Este polémico contrato, por 215.000 millones de pesos, que tenía como objeto fortalecer la infraestructura de medición avanzada de Emcali para poder cumplir con la orden de la Creg de bajar las tarifas de la luz, fue celebrado entre la empresa de servicios públicos y la unión temporal AMI 2022 que está conformada por AMS Unión S.A.S. en un 49 %, Unión Eléctrica S.A. con solo el 3 % y Deltec con el 48 % restante. En esta columna anteriormente he evidenciado cómo esta empresa Deltec hace parte de una red de contratistas a la que se le han entregado a dedo, por medio de sociedades mixtas, casi 500.000 millones de pesos en contratos de energías renovables.

Justo cuando los colombianos estamos sufriendo por las altas tarifas de la energía descubrimos que la empresa Deltec, encargada en muchas zonas del territorio de minimizar las pérdidas no técnicas hasta niveles de eficiencia para poder reducir el precio de la luz, está incurriendo en estos sobrecostos injustificados.

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