Los mismos con los mismos
24 Septiembre 2022

Valeria Santos

Los mismos con los mismos

Podría ser un hecho nimio, casi intrascendente, dentro del embudo de la corrupción colombiana, el contrato revelado por Johni Trejos y por La W Radio, donde se pretendía comprar televisores, cada uno por 43 millones de pesos, y sillas ergonómicas por otros 17 millones, si lo descubierto no fuera solo una ínfima parte de un entramado mucho más grande. El reciente escándalo evidencia cómo contratistas y políticos se apoderaron de la contratación del país, en especial en materia energética, gracias a la complicidad de los entes de control y al abuso de los famosos contratos interadministrativos entregados a sociedades mixtas que no tienen que contratar usando la Ley 80.

Este polémico contrato, por 215.000 millones de pesos, que tenía como objeto fortalecer la infraestructura de medición avanzada de Emcali para poder cumplir con la orden de la Creg de bajar las tarifas de la luz, fue celebrado entre la empresa de servicios públicos y la unión temporal AMI 2022 que está conformada por AMS Unión S.A.S. en un 49 %, Unión Eléctrica S.A. con solo el 3 % y Deltec con el 48 % restante. En esta columna anteriormente he evidenciado cómo esta empresa Deltec hace parte de una red de contratistas a la que se le han entregado a dedo, por medio de sociedades mixtas, casi 500.000 millones de pesos en contratos de energías renovables. 

Justo cuando los colombianos estamos sufriendo por las altas tarifas de la energía descubrimos que la empresa Deltec, encargada en muchas zonas del territorio de minimizar las pérdidas no técnicas hasta niveles de eficiencia para poder reducir el precio de la luz, está incurriendo en estos sobrecostos injustificados.

El problema y lo peligroso para los vallecaucanos es que esta compañía no solo suscribió este polémico contrato con Emcali. También celebró con esta misma empresa de servicios públicos otros 39 contratos que suman 194.000 millones de pesos. Además, le acaban de entregar otro contrato para fortalecer el servicio de acueducto en Cali, Palmira, Yumbo y Candelaria por 10.000 millones..

Pero esto no es todo. Teniendo en cuenta que la correcta y eficiente prestación del servicio eléctrico es un derecho, acá es donde se pone peligroso no solo para los caleños sino también para todos los colombianos. Deltec tiene millonarias contrataciones con la Empresa de Energía de Pereira, con la Empresa de Energía del Tolima, con la Empresa de Energía del Bajo Putumayo, con la Empresa de Energía del Casanare, con Dispac (la Empresa de Energía del Chocó) con Afinia y además tuvo millonarios contratos con la extinta Electricaribe.

El diario El Colombiano también cuestionó hace poco un contrato que le entregó Afinia, la filial de EPM, por 55.000 millones de pesos a Deltec para remodelar las redes eléctricas y poder hacer más costo eficiente la distribución de la energía en la costa Atlántica. Según el periódico antioqueño, en este contrato podría haber sobrecostos teniendo en cuenta que la oferta de Deltec era más onerosa que la de sus competidores.

Ya vamos entendiendo por qué la luz nos sale tan cara.

Es una lástima que el éxito empresarial de Deltec lo tengamos que pagar todos los colombianos. Vale la pena aclarar que los gastos injustificados en estos contratos los pagamos hoy en los recibos de la luz y los seguiremos pagando mañana, pues el futuro, que son las energías renovables, también depende de ellos. Por esta razón, la Procuraduría debería no solo suspender el contrato entre Emcali y la Union Temporal AMI como ya lo hizo, sino también revisar cada uno de los millonarios contratos entregados a Deltec.

El representante legal de Deltec, Humberto García Barrera, que en una entrevista en El Tiempo aseguró que “para nadie es un secreto que los contratistas no gozamos de la mejor fama, pero se puede hacer empresa sin ser corrupto”, tendrá que aclararle a la justicia por qué le está cobrando a Emcali un televisor por 43 millones de pesos y por qué se ganó una licitación en Afinia si su oferta era más cara que la de sus competidores. También tendrá que contarnos por qué hace parte de una red de contratistas que se ha ganado, también a dedo, casi 500.000 millones de pesos en contratos de energías renovables.

Son los mismos con los mismos contratando por todo el país de forma directa y con presuntos sobrecostos. Un cartel caleño que se ha beneficiado de la contratación pública gracias a hábiles y codiciosos congresistas, políticos y funcionarios que han podido llevar sus tentáculos desde el Valle del Cauca a todas las regiones del país.

Más vale que los órganos de control nos puedan revelar por fin quiénes se están enriqueciendo con estos contratos entregados a dedos por sociedades mixtas. Esto no puede acabar con la renuncia del gerente de Emcali, Juan Diego Flórez. Hay indicios graves de que puede haber responsabilidad directa del alcalde Jorge Iván Ospina, del exgobernador Juan Carlos Abadía, de la gobernadora Clara Luz Roldán y de honorables congresistas caleños de Cambio Radical y del Partido de la U. Hay que seguir.

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