
“Orden cumplida, papi”, la promesa cumplida de la cabo Karen Vera en honor a su padre
La cabo tercero Karen Vera nunca conoció a su padre, un soldado profesional del Ejército Nacional que murió en combate cuando ella tenía apenas 17 meses de nacida. Aun así, decidió seguir sus pasos y vestir el mismo camuflado.
Por: Javier Patiño C
Un globo blanco temblaba entre sus manos mientras levantaba la mirada hacia el cielo. En él estaba escrita una frase sencilla, pero cargada de una historia que la había acompañado toda su vida: “Orden cumplida, papi”.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y, en silencio, lo soltó. El globo se elevó lentamente hasta perderse en el azul majestuoso del cielo, como si fuera un mensaje directo que viajaba hacia lo más alto, buscando a su padre. Ese instante, breve pero profundamente simbólico, se convirtió en el momento más íntimo de su ceremonia de graduación.
Minutos antes, la cabo tercero Karen Vera Méndez había recibido su grado, después de dos años de formación en la Escuela de Suboficiales del Ejército Nacional. Cuando escuchó su nombre, sintió que en su pecho se mezclaban emociones difíciles de explicar. Había esperado ese momento durante años. Sentía felicidad por haber llegado hasta allí, pero también una tristeza inevitable.
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